El Monasterio de San Salvador de Leyre, "la mayor reliquia de Navarra y su cuna espiritual". Uno de los conjuntos altomedievales más atractivos de España.
- Guadalupe Ferrández Sancho
- hace 11 minutos
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Estamos ante uno de los conjuntos medievales más importantes del patrimonio histórico y artístico de Navarra y de España. Este monasterio, situado al este de la Comunidad Foral de Navarra, en el municipio de Yesa; se asienta en la ladera sur de la sierra de Errando, Prepirineo navarro; dominando el valle del río Aragón y el embalse de Yesa. El conjunto abacial está rodeado de bosques de encinas, pinos y robles, que forman parte del macizo de la Sierra de Leyre.
Desde el monasterio se divisa el valle del río Aragón y el embalse de Yesa, ocupando un emplazamiento estratégico, tanto espiritual como defensivo, ya que desde su altura se controlaba el acceso natural hacia el interior del reino de Pamplona-Navarra.
Asimismo, el monasterio, es una parada histórica en el Camino de Santiago Francés, concretamente en su ramal aragonés que atraviesa Navarra. La ruta aragonesa, entra por el Puerto de Somport, se dirige hacia Leyre, Sangüesa y Lumbier, antes de unirse con el camino navarro en las cercanías de Puente La Reina.

Historia del monasterio
La existencia del monasterio (os lo señalo con una flecha roja) ya está acreditada en el siglo IX, conservándose documentación en el denominado "Becerro antiguo" o "Cartulario de Leire". La primera noticia que se tiene del monasterio es la carta escrita (Epistula ad Wiliessindum), en el año 851, por el presbítero mozárabe san Eulogio de Córdoba, a Guilesindo, obispo de Pamplona, comunicándole que había visitado Leyre en el año 848: "Llegué al monasterio de san Salvador, llamado Leyre, donde presidía el varón de Dios, el abad Fortún, allí vi siervos de Cristo llenos de fervor y observancia religiosa...", haciendo también referencia a la importancia de su biblioteca y scriptorium.
El monasterio de Leyre fue fundamental para la corona pamplonesa por ser uno de sus primeros y más importantes panteones reales, albergando los restos de los primeros reyes, por eso a lo largo de los años las donaciones reales fueron continuas. A mediados del siglo IX Leyre obtuvo, por orden real, los restos de las santas mártires Nunilo y Alodia (guardadas en la famosa arqueta de Leyre, del siglo XI, hoy en el Museo de Navarra), lo que dio prestigio al lugar, conservándose las reliquias en el monasterio hasta la Desamortización. Las santas eran dos hermanas nacidas en el lugar oscense de Adahuesca, que fueron decapitadas en Alquézar (Huesca) por sus creencias cristianas. Las reliquias de ambas permanecieron en Leyre hasta 1836, fecha en las que fueron trasladadas a su localidad natal. El tiempo que permanecieron en Leyre la devoción por ellas fue muy grande en todo el reino. Otros restos que se conservaban en el monasterio hasta la Desamortización (posteriormente trasladados a la catedral de Pamplona) fueron los de san Virila, oriundo de Tiermas (Zaragoza), cuya historia está recogida en las crónicas cistercienses del siglo XII. Virila era abad del monasterio en 928, un día paseando por el jardín se quedó embelesado escuchando el canto de un pájaro, al volver al monasterio comprobó que habían pasado trescientos años, y que, durante tan largo tiempo, había permanecido en éxtasis. En su memoria se erigió una fuente con su imagen en el lugar donde dicen que ocurrieron los hechos.

En Leyre existía una comunidad monástica (en origen benedictina), que desempeñó un papel fundamental en la vida espiritual y cultural del norte de la Península Ibérica. El monasterio tuvo gran relevancia al menos desde mediados del siglo IX, con una doble función: la espiritual (comunidad monástica), y política (relaciones con la corona, panteón real), ,como ya hemos comentado
La primera donación regia claramente fechable, que consolida el patrimonio monástico, es del año 859, debida a García Íñiguez y a su esposa, doña Urraca: “En nombre de Dios, Nosotros, García rey y la reina Urraca, ofrecemos al monasterio de San Salvador de Leyre tierras en Sangüesa y Yesa..."
Posteriormente, con el rey de Pamplona García Sánchez III el de Nájera, se construyó una nueva iglesia, consagrada en 1057, bajo la presencia del rey Sancho Garcés IV el de Peñalén, del obispo Juan, y de importantes personajes de la época (Ramiro I de Aragón, el abad de san Juan de la Peña, prelados de Calahorra, Álava y Aragón, y un larga lista de notables y magnates), lo que demuestra la importancia de este conjunto monástico. De este edificio solo queda la cabecera, ya que la nave es posterior.
El 24 de octubre de 1098 tuvo lugar una segunda consagración de la iglesia, asistiendo el rey de Aragón y Pamplona Pedro I, el obispo de Pamplona Pedro de Rodas, y el abad del monasterio Raimundo, entre otros, consagrándose el cuerpo románico añadido a la cabecera ya construida.

Es en esta época cuando el monasterio gozó de gran prosperidad, que se fue disipando en el siglo XII. La relevancia del cenobio fue deteriorándose poco a poco por los problemas con el abad de Roda de Isábena, que exigía el control del monasterio de Leyre; y por la llegada de los monjes blancos del Cister, enviados por el papa Gregorio IX, siendo expulsados, en 1239, los benedictinos que habitaban el cenobio. Entre unos y otros se estableció una profunda lucha, que trajo como consecuencia la decadencia de la abadía.
Desde 1270 pasó a depender del monasterio de la Oliva, y aunque en el monasterio se realizaron nuevas obras (sustitución del tejado de madera por una bóveda gótica; construcción del monasterio nuevo entre 1562-1640...), nunca volvió a alcanzar la importancia que tenía con anterioridad.
El siglo XIX fue un periodo muy nefasto para el monasterio. Con la Guerra de la Independencia los monjes abandonaron el lugar en 1809, volviendo en 1814; y ya, con la Desamortización de 1836, el monasterio sufrió un duro golpe, ya que el 16 de febrero de ese mismo año los monjes tuvieron que dispersarse, poniendo los bienes del monasterio en pública subasta, con lo cual, el cenobio se acabó de hundir.
Tras un largo espacio de tiempo en el que el monasterio se fue arruinando arquitectónicamente hablando; en 1863 se comenzó a tomar medidas para salvar el monumento. Tras varias vicisitudes, por R. O., el 16 de octubre de 1868, todo el conjunto se declaró Monumento Nacional, comenzando una Comisión de Monumentos a realizar gestiones para su recuperación. Las obras se realizaron en dos etapas: duraron de 1892 a 1915, afectando a la iglesia y a la cripta.
Finalmente, el 10 de noviembre de 1954, un grupo de monjes benedictinos de la congregación de Solesmes, procedentes de la abadía castellana de Santo Domingo de Silos, ocupó nuevamente el monasterio, recuperando este magnífico conjunto abacial.

En resumen, su estructura refleja la evolución de un monasterio benedictino medieval, con ampliaciones románicas y reformas posteriores. Se conoce la existencia de un monasterio en el siglo IX que fue destruido por los musulmanes (Almanzor); posteriormente, a principios del XI, fue reconstruido, prosiguiendo las obras hasta el siglo XII, periodo en el que el monasterio alcanzó su máximo esplendor, como ya hemos comentado. Más tarde, en el siglo XIV se amplió en estilo gótico, por monjes cistercienses que lo habitaron a partir del siglo XIII.
El conjunto "arquitectónico de Leyre lo conforman tres espacios diferenciados en el tiempo... Hacia el sur, mirando al pantano, se encuentra el monasterio nuevo (siglos XVI-XVII); en el centro se erige la iglesia abacial (siglos XI-XVI); y, apuntando hacia el norte, a la sierra rocosa, el monasterio viejo (siglo XI), que en su tiempo también guardó el llamado palacio real" (destinado a las frecuentes estancias de los monarcas pamploneses), y que actualmente está ocupado por la hospedería.
Plano del monasterio: 1-Ábsides de la iglesia; 2-Entrada a la cripta; 3-Tunel san Virila; 4-Patio antiguo monasterio, donde se ubicaba el desaparecido claustro; 5-Puerta Speciosa; 6- Panteón reyes de Navarra (interior de la iglesia); 7-Iglesia; 8-Camino que conduce a la fuente de san Virila; 9-Hospedería; 10-Monasterio nuevo.

De estilo románico se conserva la cabecera triabsidal, con la cripta inferior, y tres puertas de acceso al templo, de las que sobresale, como luego veremos, la occidental.
La cabecera es uno de los ejemplos más representativos del románico de la península ibérica. Como afirmaba José Gudiol: "la cabecera y la torre de la iglesia de Leyre responden a un plan concebido sin balbuceos trascendentales y, al parecer, ejecutado en una sola etapa constructiva que no pudo ser muy larga".

La cabecera de la iglesia está formada por tres bellos ábsides semicirculares, asentados sobre una gran cripta que actúa como cimentación, cuya consagración está documentada en 1057, siendo la parte más antigua del conjunto monacal, una de las más antiguas y mejor conservadas del románico español.

Los tres ábsides semicirculares, que componen esta cabecera, son de notable altura y proporciones armónicas, siendo el ábside central mayor que los laterales, conformando el conjunto la imagen más reconocible del monasterio.
Los ábsides están realizados con sillares de piedra caliza local "con vetas de cuarzo y óxidos que le dan tonalidades doradas y rojizas".

Coronando los ábsides se dispone una cornisa sostenida por canecillos tallados con motivos figurativos, formas geométricas y motivos vegetales (animales, máscaras, figuras, lazos, bolas, etc.)

Los ábsides presentan vanos alargados y estrechos en la parte superior del presbiterio, mientras que en la parte inferior, donde se ubica la cripta, aparecen vanos pequeños y más toscos.

En el ábside central se abren dos vanos alargados enmarcados por arcos de medio punto, mientras que los laterales solo disponen de un solo vano.

La torre tiene base cuadrada realizada en el siglo XI; en ella se abren ventanas geminadas, formadas por tres arcos que apoyan en columnas y capiteles sin decoración. Se cubre con cubierta a cuatro aguas. A su lado se eleva una espadaña del siglo XIV, colocada en la parte superior de la bóveda gótica de la nave principal.

la iglesia del Monasterio de San Salvador de Leyre cuenta con tres portadas de acceso al interior del templo, dos ingresos en los flancos sur y norte; y otro en la zona occidental, que luego veremos.
En la zona norte, encontramos una portada, similar a la que da acceso a la cripta. Esta puerta comunicaba con el desaparecido claustro, es de la primera mitad del siglo XI. Junto a ella se puede ver un arbotante gótico que se construyó para compensar la inclinación que estaban sufriendo las naves románicas.

En esta zona es donde se ubicaba el antiguo claustro, ya desaparecido. Actualmente sirve como jardín para la hospedería.

Esta portada es similar a la puerta de la cripta, y comunicaba con el desaparecido claustro. Es de la primera mitad del siglo XI y sigue el estilo de la cripta y la cabecera. Podemos ver dos arcos de medio punto, uno de ellos muy forzado, que se apoyan en un par de columnas sin base y con un capitel decorado con motivos similares a los que veremos en la cripta y cabecera del templo. El tejado se apoya en canecillos esculpidos con cabezas de animales y humanas.

Los capiteles de esta portada se decoran con motivos estriados.


La puerta sur actualmente queda cobijada bajo una capilla gótica, dedicada a las santas Nunilo y Alodia. Dispone de tres arquivoltas de grueso bocel sobre tres parejas de columnas. El tímpano se decora con un Crismón del siglo XII.

La portada occidental es conocida como Porta Speciosa, puerta hermosa en latín, fue realizada en el siglo XII, aunque reformada posteriormente, añadiéndole esculturas de otros lugares de la iglesia. Su autoría no es segura, se ha observado la intervención de tres talleres diferentes (incluyendo el del Maestro Esteban); se trata de un conjunto de figuras de exquisita finura. La portada fue concebida no solo como elemento arquitectónico, sino también como mensaje espiritual y catequético, destinado a enseñar y emocionar a los fieles que entraban al templo.
La portada queda resguardada por un tejadillo sostenido por dos contrafuertes. En la parte superior se abre un vano de medio punto con capiteles decorados con cabezas humanas, y sobre él, una barbacana.

Orientada a poniente, está flanqueada por dos recios contrafuertes. Destaca por su rica decoración escultórica, con capiteles, arquivoltas y figuras simbólicas de estilo plenamente románico.
A lo largo de los siglos, la Portada Speciosa ha sufrido los efectos del tiempo y de las intervenciones arquitectónicas. Sin embargo, gracias a los trabajos de restauración realizados en los siglos XIX y XX, gran parte de su estructura y decoración se ha preservado. Hoy en día, se considera una de las joyas del románico navarro y un testimonio excepcional del arte monástico medieval.

La portada está formada por cinco arquivoltas de medio punto, ricamente labradas, que rodean un tímpano esculpido, soportado por una columna parteluz.
La arquivolta inferior está decorada con motivos vegetales, hojas y tallos entrelazados; la intermedia contiene figuras humanas, antropomorfas o angélicas, muy esquemáticas en general; y la exterior, con figuras de animales y seres fantásticos muy característicos del bestiario románico, que simbolizan las pasiones, tentaciones, con un fondo didáctico.

En el tambor de la columna central aparecen cuatro personajes sentados, sosteniendo el tímpano dos mochetas rematadas por la cabeza de un bóvido y un oso.
En el tímpano se sitúan siete esculturas, entre las que se reconocen a san Mateo ¿?, san Pedro, la Virgen, Cristo en el centro con nimbo crucífero, san Juan evangelista, Santiago el Mayor, y quizás san Juan Bautista. También están decoradas las arquivoltas, las enjutas y el friso superior.
Las figuras del tímpano visten túnicas ceñidas y mantos acampanados. Todos rodeados de una corona de palmetas.

En la enjuta izquierda se ha identificado a san Virila, con libro y báculo de abad; sobre él, a san Miguel, armado con lanza y escudo, con el dragón a sus pies; la Transfiguración; dos ángeles trompeteros; las santas Nunilo y Alodia, y posiblemente el martirio de una de ellas.

En la enjuta derecha, se puede ver una máscara que pudiera ser Leviatán; un monstruo reteniendo a una muchacha; un hombre que sostiene un pez (quizás Jonás); la Visitación; y la Anunciación.

En las arquivoltas se tallaron seres zoomorfos y antropomorfos, faunos, aves, felinos, grifos, cuadrúpedos, serpientes..., y representaciones de los pecados, la lujuria, la avaricia, la gula....

Las figuras de las jambas, puede que fueran esculpidas por el mismo artista que hizo el tímpano. La jamba derecha está muy erosionada y no se aprecia su significado; en la jamba izquierda se observa, en la parte superior, un león; en la parte inferior, una imagen que quizás represente a san Juan evangelista.

Capiteles del lado izquierdo. Portada Speciosa. Iglesia del monasterio
En los capiteles se decoran con motivos vegetales, cuadrúpedos, personajes en cuclillas, aves picoteándose las patas, etc.


Ya hemos comentado que la iglesia se apoya en la cripta existente para nivelar el terreno, y que esta cripta se construyó entre el siglo IX y principios del X. La erección de la cabecera románica de la iglesia superior comenzó hacia 1050-1075, bajo el impulso de los reyes de Pamplona, especialmente de Sancho III el Mayor y sucesores, que convirtieron Leyre en panteón real y centro monástico estratégico.
A finales del siglo XI a la cabecera ya realizada se le añadió una sola nave de cuatro tramos, cubierta en un primer momento con techumbre de madera a dos aguas; será en el siglo XIV, durante el abaciato de Raimón de Bearne, en época cisterciense, cuando se cubrió este tramo con bóveda de crucería.

La obra de la iglesia se inició por la cabecera, levantando los muros perimetrales sobre la cripta, posteriormente se realizaron las tres capillas absidiales semicirculares, la central de mayor tamaño y las laterales más estrechas. La cabecera se finalizó hacia 1080-1100, levantándose el resto, nave, crucero y alzado, a lo largo del siglo XII.

Los ábsides están separados por pilares cruciformes con columnas adosadas con toscos capiteles, semejantes a los de la cripta, pero más refinados. Los tramos de los ábsides laterales son muy estrechos, especialmente el del lado izquierdo.
A ambos lados del altar mayor se colocó una sillería del coro, obra plateresca.

En la fotografía podemos ver la estrechez de las naves laterales de la cabecera que conducen a los ábsides laterales. Sobre todo la del lado derecho.

La nave, de la epístola, es un poco más ancha que la del lado del evangelio.

La nave fue añadida a la cabecera, siendo realizada posteriormente a 1057 y consagrada en 1098. Sus sillares son de cantería regular. A lo largo de sus muros vemos arcos de descarga, triples columnas de estructura gótica, entreveladas con columnas de estructura románica con coronamiento gótico de las que arrancan los nervios de la bóveda gótica.

Cada ábside está precedido por un pequeño tramo recto (presbiterio), más marcado en el central, cubierto por bóveda de cañón; mientras que los ábsides lo hacen con bóvedas de horno.

La nave adosada a los tres ábsides, se cubre con bóvedas de crucería simple, realizadas en el siglo XIV, como ya hemos comentado anteriormente. En las claves de la bóveda podemos ver escudos heráldicos.
Está considerada como una de las bóvedas más bellas de Navarra, por su finura, grandiosidad y esbeltez.

Al igual que en la cripta encontramos capiteles con motivos vegetales, muy esquemáticos, con hojas tallos y volutas apenas insinuadas. En la iglesia hay diez capiteles de estilo románico avanzado, para algunos influencia del románico jaqués.

A los pies de la iglesia, sobre el armario de la puerta, se sitúa el órgano, el mayor de Navarra. Es un órgano moderno de 1966 instalado por la casa Organería Española S.A., siendo reconstruido en el siglo XXI por la firma Blancafort O.M. (Collbatò de Barcelona), recogiendo aproximadamente el 75% del material original. En esta reconstrucción pasó de ser un órgano neoclásico a ser un órgano de estilo sinfónico moderno. La fachada (los tubos vistos) fue diseñada por los arquitectos Javier Sancho y María del Olmo.

En el muro septentrional se encuentra el Panteón Real, protegido por una reja de hacia 1500, recuperada del despoblado de Liso (valle del Romanzado). En un arca de roble con herrajes historicistas se encuentran los restos de caudillos y reyes desde el siglo IX al XI; y de príncipes del siglo XVI. A sus pies, una lauda con los nombres; en el mismo muro un Crucificado del siglo XVI.
Enfrente del panteón real se abre la capilla dedicada a las santas mártires Nunilo y Alodia, y la puerta sur que daba acceso a la iglesia antes de elevar la capilla indicada.

El 17 de mayo de 1863, el gobernador civil de Navarra, don Gregorio Pesquera, ordenó al alcalde de Yesa que recogiese los restos de los reyes, que se encontraban diseminados por las ruinas de la iglesia del monasterio lecerense. El alcalde y el cura de aquella localidad, los guardaron en un arcón que depositaron en la iglesia de san Esteban, de la misma villa de Yesa. Allí permanecieron hasta el 8 de julio de 1915, que una vez realizadas las obras de restauración del monasterio, se retornaron a la iglesia del cenobio, colocándolos en un mausoleo blanco en el centro del presbiterio. Los restos fueron transferidos a un artístico arcón de madera con herrajes goticistas, encargado y costeado por la Diputación Foral. El 21 de octubre de 1982 finalmente se trasladó el arcón de madera a la capilla en la que actualmente se puede ver.
En el acto de traslación de los restos, el político, escritor y filósofo Juan Vázquez de Mella pronunció un elocuente discurso, afirmando: "Este monasterio es más que el Escorial, porque no solo fue monasterio, sino que además era asiento de la realeza navarra. Fue sede episcopal y alcázar regio, sala de cortes y concilios, faro luminoso de cultura patria".
Tal y como está inscrito en una placa que se conserva en la capilla: "Aquí descansan los restos mortales de los primeros reyes de Navarra Sancho Garcés (804-824) Jimeno Íñiguez (824-836), Íñigo Arista 8836-852), García II Íñiguez (860-882), Fortuño Garcés el monje (882-905), Sancho Garcés I (905-926), García Sánchez III (926-970), Sancho García II Abarca (970-994), Ramiro XIII (-991) y García Sánchez IV el Trémulo (994-999). Así como los de los príncipes Andrés y Martín Febo y los de siete reinas, según consta en el "Libro de la Regla" del siglo XIII y en las "tablas de Leyre" del siglo XVII. Por deseo propio fueron enterrados en el monasterio de san Salvador de Leyre, cuna del reyno de Navarra, y sus restos permanecen en este arca desde el 8 de julio de 1915".

En el ábside central preside la imagen de santa María de Leyre, obra moderna del valenciano José López Furió. Fue colocada en el ábside de la iglesia a mediados de 1970. Es una imagen de la Virgen sedente, imitando el estilo románico, con el Niño en su regazo.

La cripta del Monasterio de San Salvador de Leyre, es uno de los espacios más singulares del conjunto monástico. Constituye uno de los documentos arquitectónicos más relevantes para el estudio del primer románico en el ámbito pirenaico occidental. Su configuración formal, su carácter estructural, y su cronología la sitúan en el centro de las transformaciones que experimenta la arquitectura religiosa entre finales del siglo X y el segundo cuarto del XI. Convergiendo en ella herencias prerrománicas (con pervivencias visigóticas y carolingias tardías), influencias ultrapirenaicas, y un románico inicial.
La puerta de ingreso es muy sencilla, situada en el muro norte de la iglesia a la altura del primer tramo de la cabecera. Está formada por tres escalonados arcos de medio punto y jambas en arista viva, sin decoración. Es la puerta más antigua del monasterio.

La cripta es uno de los mejores testimonios conservados del románico temprano en Navarra y España, un antecedente directo de las grandes cabeceras románicas del siglo XI-XII.
A diferencia de las grandes criptas de función martirial o sepulcral del románico europeo, la cripta de Leyre responde ante todo a una racionalidad constructiva. Su emplazamiento en una ladera muy acusada exigió la creación de un volumen subterráneo capaz de compensar el desnivel del terreno existente, distribuir las cargas para poder construir encima la gran cabecera de la iglesia románica. La cripta actúa como cimentación arquitectónica, una gran cámara estructural que absorbe tensiones y distribuye cargas, esta función explica la robustez extrema de pilares y muros, así como la mínima apertura de vanos.

Realizada, en estilo románico con influencias lombardas, en mampostería gruesa y piedra local, presenta planta rectangular con tres naves paralelas, y tres ábsides semicirculares. Está interiormente dividida en nueve tramos por columnas con capiteles cúbicos y se cubre con bóvedas de cañón de escasa altura y aristas muy primitivas; creando, todo ello, una atmósfera especial.

La cabecera presenta tres espacios semicirculares, que sirven de base a los tres ábsides superiores. En la cabecera central se abren dos vanos de iluminación.

Las columnas y pilares son cortos y robustos, de aspecto tosco, que soportan el peso de la iglesia superior. Tienen capiteles rústicos, con decoración sencilla, con formas geométricas, volutas o animales esquemáticos. La masa pétrea domina sobre la articulación decorativa.

Los capiteles presentan volutas simplificadas, trazos geométricos o animales muy esquemáticos, no hay programas narrativos. La estética se alinea con talleres pirenaicos que seguían líneas formales de raíz carolingia tardía y mozárabe.
Se trata de un espacio donde el románico se expresa aún en su fase primigenia: sobrio, robusto, esencial, y profundamente ligado a las necesidades del edificio superior.

Las columnas son de piedra toba; y los capiteles son simples y sobrios, propios de un románico temprano, y de un espacio donde prima lo estructural frente a lo decorativo.
En ellos apreciamos una talla tosca y esquemática, composiciones simétricas, sin búsqueda de naturalismo. En la fotografía un capitel de espirales simétricas, con dos volutas simples a cada lado, precedente de futuros roleos románicos.

La tipología de estas columnas y capiteles es troncopiramidal invertida. Algunos capiteles presentan motivos muy básicos: líneas, ángulos, bandas..., como el de la fotografía con representación de palmetas lineales.

Tienen el ábaco liso o apenas moldurado, el equino sin volutas desarrolladas, y los cestos son cúbicos o troncopiramidales. Este capitel no tiene decoración.

Tanto la cabecera lateral izquierda como la derecha, son pequeños ábsides cubiertos por cuarto de esfera, sin decoración alguna. En los que se abren vanos para iluminar el interior.

Con las mismas características que el anterior.

Es un pasadizo subterráneo situado junto a la cripta, se trata de un corredor abovedado. Es un pasillo interno que utilizaban los monjes para salir a la zona de la huerta. En el lado meridional del pasillo se ha colocado una imagen de san Virila, del siglo XVII.
Este pasadizo se vincula a la historia de san Virila, abad del monasterio, que según la tradición, y como ya os he comentado, Dios le concedió una visión mística, permaneciendo trescientos años escuchando el canto de un ruiseñor.

El monasterio nuevo (en la fotografía, el edificio de la izquierda) fue comenzado en 1567 por el arquitecto de Peralta, Juan de Ancheta (no confundir con el escultor), para sustituir al anterior que estaba muy deteriorado, erigiéndose al sur de la iglesia, ya que el anterior estaba situado al norte. El solar elegido era donde se encontraba la huerta del monasterio; y según se acordó en el contrato con el arquitecto, debía de seguir el diseño del convento del Carmen de Zaragoza.
Al morir repentinamente Juan de Ancheta, sin haber terminado los cimientos, tras numerosos cambios en el proyecto y en los encargados de la obra, se finalizó el 14 de septiembre de 1648.

Se trata de un gran edificio de cuatro plantas, las tres inferiores realizadas en sillería, y la cuarta, en ladrillo. La última planta presenta una galería de arquillos (influencia de los palacios aragoneses), alternando vanos ciegos y abiertos. Es un edificio sobrio y monumental. Culmina con un alero con artesonado muy volado.
No solo se realizó como edificio monástico, sino también como noviciado, enfermería y hospedería.

La hospedería moderna se construyó en 1979, reutilizando parte del solar del monasterio antiguo, alrededor del antiguo claustro. Hoy en día, el monasterio sigue habitado por una comunidad benedictina que mantiene la vida monástica tradicional basada en la oración, el trabajo y la hospitalidad. Interesante es que la celebración de la liturgia la realizan con canto gregoriano, lo que añade un atractivo religioso único.

En la hospedería hay doy tipos de hospedaje, el interno, conviviendo con los monjes (no se permite la entrada a mujeres); y el externo, que es el hotel en sí. En el año 2024 se cerró lo que es hotel para reformarlo, y el cierre previsto es por tres años, parece que lo que es hospedería interna sigue funcionando.

Se sitúa sobre la estructura del monasterio antiguo de Leyre, donde se ubicaba el antiguo claustro, que desapareció tras la Desamortización de 1836.
"El Monasterio de Leyre es un referente del turismo cultural y religioso en Navarra. Forma parte del Camino de Santiago aragonés y es punto de interés para amantes de la historia, el arte y la naturaleza. Además, desde su ubicación se puede disfrutar de impresionantes vistas del embalse de Yesa y de los paisajes pirenaicos. Su conservación y difusión representan un valioso legado del pasado que sigue vivo en el presente. Realmente es un símbolo de la identidad Navarra y un testimonio del arte románico de la Península Ibérica, que ha sabido adaptarse a los tiempos, sin perder su esencia espiritual, manteniendo viva la tradición benedictina y ofreciendo un espacio donde se unen historia, fe y naturaleza".
Hasta aquí nuestro vuelo por este magnífico monasterio. Espero qué os haya gustado.
Hasta el próximo vuelo.
BIBLIOGRAFÍA:
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-GARCÍA GUINEA, M.A. “Arquitectura románica en Navarra y Aragón.” Madrid, 1995.
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-PORTELA SANDOVAL, F. “La arquitectura románica en Navarra.” Cuadernos de Arte Medieval, 2011.
- MOLINA PIÑEDO, Fray Ramón: Leyre: https://www.culturanavarra.es/uploads/files/PANORAMA_3_LEYRE_WEB.pdf
- Monasterio de Leyre. “Historia del Monasterio”. www.monasteriodeleyre.com
- Plano del monasterio: Gobierno de Navarra - Licencia: https://gobiernoabierto.navarra.es/es/open-data - Variación realizada por Theklan basada en: https://guiailustradadenavarra.com/wp-content/uploads/GUIA-ILUSTRADA-2017-LEYRE.pdf





















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