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El Tubo II. Calle Cuatro de Agosto. Zaragoza

La calle Cuatro de Agosto es una de las importantes del Tubo, comienza en la calle Alfonso I y termina en la calle Cinegio. Anteriormente era conocida con el nombre de la calle “Del Peso”, cambiándole el nombre para conmemorar el día en el que los defensores de una Zaragoza sitiada, entablaron una lucha encarnecida contra el ejército invasor francés, durante el primer Sitio de la ciudad en 1808. En la zona de la Puerta Cinegia los combates fueron cuerpo a cuerpo y durante los Sitios este sector quedó casi destruido por completo.

 

En la fotografía el comienzo de la rúa desde la calle Alfonso.

 

Su entrada por la calle Alfonso no da la sensación de lo que más adelante nos vamos a encontrar, una zona de ocio en toda regla.

 

La fotografía antigua de Requejo nos muestra la entrada y el recibimiento triunfal por la calle Alfonso de las tropas que llegaban victoriosas de la campaña de Marruecos en el año 1860. La esquina es la correspondiente a la calle Cuatro de Agosto con Alfonso.

 

En aquella época en esta esquina se ubicaba la empresa textil Cativiela, donde años más tarde se abrirá la famosa Tupinamba (¿Quién no recuerda sus bollos de chocolate, sus brevas de crema, palmeras?, mmmm, ¡Qué me pierdo!)

 

La pastelería Tupinamba la abrió en el año 1941 Don Domingo Martín, al cual sucedió en el negocio su viuda doña Julia Tobías; y posteriormente llevó el negocio el hijo de ambos Don Julio Martín Tobías, el cual la mantuvo abierta hasta su jubilación el 15 de julio de 1997. 

 

Fotografía. Requejo. A.H.P.Z.

 

En este tramo de la calle, dos tiendas famosas abrían sus puertas. A la derecha, Decort Art; y a la izquierda Redondo. En la fotografía de Juan Mora Insa podemos recordar cómo estaban ubicadas en los años 60 del siglo XX.

 

Fotografía: Juan Mora Insa. A.H.P.Z.

 

Como hemos comentado siguiendo por la acera de la derecha (siempre os hablo de lo que yo he conocido o he podido averiguar), se abría la tienda de regalos y decoración Decort Art, tienda propiedad de la viuda de VictorBailo, director (entre otras muchas cosas) de la galería de arte y tienda de libros y discos: “Libros”, en la calle Fuenclara nº 2; dos referentes culturales de la época.

 

En Decort Art, se realizaban, al igual que en Libros, exposiciones muy a menudo y eran de gran renombre en mi época de estudiante (estoy hablando de los años 70 del siglo XX).  

 

En Libros  tenías textos que no encontrabas fácilmente en Zaragoza, y no era raro encontrarte con Labordeta, Manolo Laguens, Federico Torralba, Manolico Lahoz Valle (cuanto te quiero, te quise y te querré, abuelico y cuánto se te echa de menos), artistas, cantantes, era un gusto entrar allí, y conversar con Mº Pilar, que aunque tenía fama de algo seria, conmigo siempre fue amable y cordial.

 

La tienda de Decort Art, si no recuerdo mal, fue iniciativa del propio Victor Bailo, con el nombre de “Libros 75”, pero no pudo ver su idea cumplida, ya que un cáncer se lo llevó en ese mismo año de 1975. La tienda, que posteriormente llevó el nombre de Decort Art, permaneció abierta hasta el año 2013.

 

En la otra acera, esquina con la calle Blasón Aragonés”, se ubicaba la inigualable tienda de paraguas y muñecas de porcelana “Redondo”, en el nº 5 de la calle. Fue fundada en 1922 por don Guillermo Redondo Gil. Hoy sus herederos, Víctor Redondo tiene tienda en la calle Jerónimo Blancas nº 8, esquina con la calle San Miguel, donde venden guantes, paraguas y abanicos.

 

Sus escaparates eran famosos en la época, llenos de muñecos y juguetes, así como de paraguas de todas las clases. Era una tienda preciosa. Hoy en día están abriendo “La alta taberna Soriana”, tendremos que ir a comer torreznos, o chorizo, que seguro que lo tendrán y del bueno.

 

Este tramo aún era un punto tranquilo, en el cual encontramos dos edificios importantes en nuestra ciudad. A la derecha, la parte trasera del antiguo Casino Mercantil, antigua Casa Coloma, hoy Bantierra. Edificio modernista reformado totalmente en 1912 por el arquitecto Francisco Albiñana y por el escultor Dionisio Lasuén. Posteriormente remodelado entre 1930-34 por Francisco Iñíguez y finalmente rehabilitado para banco en el siglo XXI. En sus buenos tiempos en el Mercantil había en su planta baja un salón de fiestas, y en la primera, una sala de billares, pero eso fue hace muchos años. Durante la Guerra este casino sirvió de hospital.

 

En esta parte la calle se estrecha y ya se hace peatonal, hasta este tramo sólo se permite carga y descarga. Y ya comienza la zona de ocio propiamente dicha. Como escribía Mariano García en el año 2010 en el Heraldo de Aragón, la “calle Cuatro de Agosto tiene dos zonas, la seria, que llegaba hasta el nº 11 y después la festiva”. Y es verdad, o por lo menos en el siglo XX.

 

Enfrente del edificio de Bantierra, el otro inmueble emblemático en cuestión, con la numeración 5-9 de la calle Cuatro de Agosto (en donde vivió el poeta Casañal):  es el muy traído y llevado Pasaje de los Giles. Edificio construido por Don Juan García Gil.

 

En mis tiempos era un pasaje oscuro, que raramente utilizábamos para pasar, y menos solas, ya que era oscuro y no demasiado limpio. Si pasabas, lo hacías corriendo por lo que pudiera suceder. En esta casa se ubicaba el conocido y antiguo Hostal España (con entrada por la calle Cuatro de Agosto, muy conocido por los militares que venían a hacer la mili a Zaragoza. La zona más frecuentada era la más cercana a la calle Estébanes con la famosa Horchatería Miguel.

 

Este pasaje ponía en contacto la calle Cuatro de Agosto con la calle de Estébanes. Es un pasaje con mucha historia, dejado de la mano de Dios durante muchos años, algo que no cabe en cabeza humana.

 

Se sabe que la llamada Casa de los Estébanes existía antes del año 1513, ya que en esa fecha Juan de León contrató a los fusteros Mahoma del Chacho y Juce el Chacho para que le realizasen unos artesonados iguales que los que había en la “Casa de los Estébanes”. En 1564 la casa colindante fue quemada por las protestas populares y como consecuencia del incendio la casa de los Giles también resultó dañada. Tiempo después fue reconstruida. A esa etapa debe corresponder el actual patio y galería del XVI.

 

En el pasaje de los Giles encontramos dos patios interiores de vecinos, y el patio con columnas del siglo XVI. En la fotografía uno de los patios interiores del pasaje, el que aún conserva parte de una arquería del XVI.

 

Detalle del otro patio interior. Hasta los años 40 estuvo acristalado, pero una tormenta destruyó todos los lucernarios que ya no se repusieron. Y así comenzó un poco el declive de este pasaje. En la última restauración (2008) se han vuelto a acristalar, el que podemos ver en la fotografía, que protege al inmueble de las inclemencias del tiempo (aunque alguna gotera hay, doy fe).

 

En la fotografía decoración de uno de patios de entrada a una de las casas de este pasaje. Anteriormente existían tres entradas a las diversas viviendas que componían el edificio. Una de las entradas se realizaba por la calle Estébanes; otra por el mismo pasaje; y la última por la calle Cuatro de Agosto. Hoy en día todas las entradas a las viviendas se realizan por el interior del mismo pasaje. En todos los patios encontramos la misma decoración en escayola con guirnaldas, plafones y pilastras.

 

A finales del siglo XIX los propietarios de la casa eran los hermanos García Gil, comerciantes importantes de la ciudad, los cuales en 1898 contrataron al arquitecto Julio Bravo para realizar unas obras en la fachada, así como a Ricardo Magdalena, el cual diseñó las columnas de fundición que aún podemos ver en el pasaje (en la parte más cercana a la calle Cuatro de Agosto). 

 

En la fotografía, en primer plano las columnas de fundición a las que hemos aludido; al fondo se vislumbra una de las columnas del patio del siglo XVI, que está más próximo a la calle Estébanes.

 

 Capitel de una de las columnas de fundición realizadas en el siglo XX por el arquitecto Ricardo Magdalena.

 

El precioso patio del siglo XVI. Tiene planta cuadrada, con cuatro gruesas columnas anilladas de orden toscano, siguiendo el estilo renacentista de los patios aragoneses. Las columnas apoyan sobre zapatas y sobre éstas fuertes jácenas que sustentan el piso superior, en el que se abre una galería de arcos de medio punto, sobre columna, de mucho menor tamaño, pero también toscanas.

 

Y pensar que estuvo a punto de desaparecer. Sabemos que todo el inmueble pasó a manos del empresario Arturo Beltrán, y que posteriormente se lo quedó Bantierra (en aquella época Cajalón).

 

 Techumbre acristalada realizada en la última restauración. En conjunto se trada de un edificio de los siglos XVI-XVII, reformado en los siglos XIX-XX.

 

Aún queda gente en este querido barrio que tiene su historia totalmente vinculada a estas calles. Es el caso de don Aurelio Miguel, al que doy las gracias por su amabilidad y cortesía. Aurelio es el biznieto de don Serafín Miguel Muñoz, un valiente emprendedor que desde un pueblecito de la Huerta oeste de Valencia: Torrente, llegó hacia 1890 a Zaragoza a establecer su negocio de horchatería. En un primer momento se estableció en la calle Torrenueva, pero pronto abrió tienda en el Pasaje de los Giles, con el nombre de “HORCHATERÍA MIGUEL”.  Al principio estaba ubicada en el interior del pasaje, al lado de una corsetería, cuyo dueño poseía un burro al que tenía en un establo, y con él se desplazaba por los pueblos vendiendo su mercancía (¡Qué historias, qué rato tan agradable he pasado conversando con Aurelio!). Esta horchatería, famosa en toda Zaragoza, en invierno vendían alfombras, palmas de Semana Santa (cosa que siguen haciendo hoy en día); y en verano cambiaban el decorado y vendían las ricas horchatas tan recordadas.

 

En la fotografía se ve la tienda de alfombras, la horchatería, al principio, estaba a la izquierda, poniendo terraza en el interior, en el patio del siglo XVI. La de horchatas que nos hemos tomado toda Zaragoza en esta terraza cubierta.

 

Gracias a la amena conversación con Aurelio, me he enterado de los negocios que en este pasaje existían entre los años 60-80 del siglo XX. El pasaje fue cerrado hacia el año 1996.

 

Entrando por la calle de Estébanes, a la derecha se ubicaba la mencionada horchatería, a su lado la Granja Royo, cuya dueña Doña Alicia estuvo muchos años dirigiendo ese negocio, parte del mobiliario de esta empresa se encuentran repartidos por varios bares de Zaragoza; en ese mismo lado la tienda de muebles Mercadal, fundada en el año 1893. En el lado izquierdo, en la esquina con la calle Estébanes un tapicero llamado Borque; al lado del cual se abría la fábrica de paraguas Marín Yaseli; seguido de Roldón; y el patio de la antigua casa, hoy lateral del café Mombassa.

 

Saliendo del Pasaje de los Giles hacia la izquierda seguimos en la zona tranquila de la calle. En el siglo XX, en donde hoy encontramos el Mombasa café, se situaba la tienda de  máquinas de escribir Requejo, fundada en 1930; y a su lado la encantadora Librería de lance o “de viejo” de Inocencio Ruiz, el cual inició su negocio en 1941 en la vecina calle de La Libertad (bonito nombre de calle por cierto), pasándose posteriormente a este pequeño local.

 

Es un grato recuerdo esta tienda de libros antiguos, que se situaba al fondo en la misma esquina, hoy cerrada, y su librero todo un personaje de nuestra ciudad: “premio San Jorge, medalla de la ciudad, así como de la D.G.A....”. Al que Zaragoza le dedicó, por lo menos, una calle. Así lo definió el académico de la Real Academia Española Manuel Alvar: “menudo, de pocas palabras, bueno”.

 

Tengo la suerte de haber podido comprar algún libro en su modesta pero preciosa tienda, cerrada en el año 1994.

 

Desde esta parte ya se entra en pleno Tubo, como lugar de ocio propiamente dicho. En este tramo de calle muchos bares han abierto y cerrado a lo largo de los años: Casa Amado, bar Chemarí (posterior a casa Amado), en el mismo tramo se ubicaban: casa de regalos, peluquerías, el bar el Ensanche, el Monreal. Ya comentaba Mariano García que desde este tramo hasta el Plata (el tramo de la calle que vemos en la fotografía) había contado ocho bares, cuatro salones de limpiabotas, tres establecimientos para fumadores, tres restaurantes, una peluquería de caballeros (Jesús, que luego se trasladaría a Cinegio), una tienda de souvenirs. También enumera los nombres de los bares: Canada, Texas, Monreal, Santurce… En fin, no se podía tener más vida en menos metros cuadrados.

 

Tiendas aún cerradas, que recuerdan lo que fue el Tubo en su mala época.  La primera de objetos para el fumador; y la segunda tienda acogía a las máquinas de escribir Requejo (el hijo del fundador tras tener que cerrar la tienda de al lado del Pasaje de los Giles abrió el negocio en este lugar).

 

Justo al lado tenemos el nº 13, en la que el maestro de obras Antonio Miranda proyectaba la reforma de las fachadas de este edificio en 1881, por encargo de su propietario Nicolás de Gracia. Años más tarde en 1889 el arquitecto Félix Navarro vuelve a reformar estas fachadas en este caso para el entonces propietario Mariano Blocona. Tiene fachada a la calle Libertad y a Cuatro de Agosto y en sus bajos se abre el legendario bar Texas.

 

El bar Texas (nombre en recuerdo de la presencia americana en nuestra ciudad) fue inaugurado en el año 1946 por Juan Ibarburén, tío del actual propietario Juan Leria. Hablando con él me contó que entró a trabajar en el bar de su tío a los catorce años, pero que luego se fue a buscar fortuna, volviendo finalmente al negocio familiar. Es uno de los pocos que ha resistido contra viento y marea el deterioro del Tubo. Al principio iban vestidos de vaqueros (hasta los años 70 del siglo XX), y aunque han pasado los años, en su interior parece que estás en la época más activa del Tubo. En las paredes azulejos con frases del refranero popular, matrículas de coche americanas, recortes de periódicos, fotografías con famosos. Sus "bravas", las mejores del mundo mundial, los boquerones albardados, las lechecillas de ternasco. ¡Qué decir de este emblemático bar! ¡Qué tiene que permanecer abierto!

 

Siguiendo por ese lado de la calle, en la esquina de enfrente al Texas, en la que hoy en día se ubica un Sex shop, en los años 80 (más o menos) se tiró una casa antigua que allí había y en el solar durante un tiempo se estableció la churrería la Bola de Plata, de la familia Martínez (doy las gracias a Mª Carmen Martínez por su amabilidad, al darme datos muy interesantes del Tubo, y  cederme el uso del vídeo que os pongo).

 

¿Qué decir de la familia Martínez y de la Bola de Plata? Otro referente de nuestra ciudad. Desde aquí quiero expresar mi sentimiento de pesar por el fallecimiento de la madre de Mª Carmen hace no mucho tiempo atrás, la famosa churrera de la Bola de Plata (de apellido Lairado), cuyo puesto lo ocupa hoy la simpática y agradable Mª Carmen, actualmente en la calle Sobrarbe nº 38, con la calidad que les caracteriza.

 

Vídeo del Tubo, gentileza de Mª Carmen Martínez (propietaria de la churrería La Bola de Plata).En donde vemos la ubicación de la churrería (donde hoy se sitúa el Sex Shop):

 

Tenéis que copiar el siguiente enlace y pegarlo en el buscador de google y os sale el vídeo de la churrería del Tubo y otras imágenes que os harán recordar tiempos pasados.

 

https://www.facebook.com/ChurreriaLaBolaDePlata/videos/572317216141689/

 

Seguimos nuestro paseo por esta típica calle, llegando a los números 17-19. En donde se abrían otros dos establecimientos con raigambre en el Tubo zaragozano. El limpiabotas Luis Pastor; y la Ortopedia Francesa.

 

El limpiabotas Luis Pastor, del cual guardo gran recuerdo, pues siendo muy niña acompañaba a mi padre a limpiarse los zapatos allí. Cuando volvía del colegio de Escolapias de Valenzuela, con mi padre de la mano (me dan ganas de llorar ¡Cuánto añoro esa mano por Dios!), nos metíamos por la calle Alfonso y de ahí directos a la calle Cuatro de Agosto a limpiarnos los zapatos. Me encantaba sentarme en esos altos sillones, en los que me quedaban colgando mis pequeños pies cubiertos con los zapatos marrones gorila del uniforme de colegiala; mientras Luis Pastor me cogía los zapatos y me los apoyaba en unos ganchos de hierro apoya calzados (no se cómo denominarlos), y comenzaba a darles betún. El olor, el humo del tabaco, las conversaciones y la amabilidad, todo junto forma un recuerdo imborrable.

 

El actual zapatero es hijo de aquel Luis Pastor. El local se ha dividido entre el bar “El Limpia”, y el zapatero que es el hijo mayor de Luis Pastor. Locales de la familia.

 

Otro lugar lleno de matices del Tubo fue la Ortopedia Francesa, negocio de Juan Furió, donde vendían preservativos. Aún recuerdo, siendo muy jovencita, con mis amigas pasar por la puerta y mirar de reojo la tienda, ya que todas sabíamos que vendían cosas que no se podían comprar ni "mentar". Pero mirábamos de refilón, porque si mirabas de frente podían pensar que estabas interesada en lo que se veía en el pequeño escaparate, y mirarlo detenidamente podría ser pecado mortal y condenarte para siempre en el infierno.  ¡Qué inocencia por Dios, y estoy hablando de los 13 o 14 años! Como las chicas de ahora de 14 años ¡Si es que éramos más inocentes que un fuelle!

 

En donde hoy se abre la puerta de Porta Cinegia También en esta zona, en la parte derecha, se encontraba el restaurante Casa Teófilo, cuyo dueño era de Soria.

 

Una historia curiosa sucedió  en las navidades de 1968, José Antonio Sancho Murillo, revendedor de lotería del Tubo, iba ofreciendo de puerta en puerta participaciones del Niño, sin darse cuenta que ya se había celebrado el sorteo y había caído el Gordo en las participaciones que él llevaba y no había vendido. Uno de los camareros de Casa Teófilo, Eladio Sarasa Salcedo  se dio cuenta del hecho y en vez de comprarle las participaciones y quedarse con el premio, se lo comunicó, por lo que el revendedor ganó unos cinco millones y medio de pesetas. Según comenta el Heraldo de Aragón de esa época, se estaba tramitando concederle la medalla  de la ciudad; y la Delegación Provincial de Turismo la entrega de cinco mil pesetas por su honradez.  Hoy en día pasaría lo mismo.

 

Puerta de Portada Cinegia de la calle Cuatro de Agosto. En el año 2001 se derribaron varios edificios en la calle Cuatro de Agosto, los nº 14 y 16, que a pesar de ser inmuebles declarados de interés ambiental, debido a su estado de ruina fueron demolidos de la noche a la mañana. En esta zona se abría el bar Miramar, también un local que tuvo gran importancia en la zona.

 

Vista de la calle Cuatro de Agosto en una fotografía antigua del tramo que acabamos de comentar. 

 

Fotografía: Gerardo Sancho. A.H.P.Z.

 

Misma zona distinta época. Esta parte de la calle Cuatro de Agosto es muy angosta, y en ella podemos ver tres edificios interesantes: la casa nº18, la casa nº21-23, y por supuesto el célebre Café-Cantante El Plata, situado a la derecha. Al fondo parte posterior del edificio Bantierra, antiguo Casino Mercantíl.

 

En este lado se abría el restaurante Tobajas.

Siguiendo por el lado de los números pares de la calle Cuatro de Agosto, llegamos al  nº 21, donde antiguamente se ubicaban los célebres billares Márfil, más de una vez los visité siendo una adolescente acompañada por amigos, por supuesto, en aquella época una mujer sola en esos locales no era muy adecuado.

 

Me han comentado que existían dos billares, no se si eran el mismo, o bien, se trataban de dos negocios diferentes. Se subía por la misma escalera, estando uno a la derecha y otro a la izquierda.

 

El edificio nº 21 de Cuatro de Agosto era propiedad de don Abilio Molina, el cual en el año 1921 reformó el edificio para destinarlo a “Círculo Recreativo”, según proyecto del arquitecto Antonio Huerta y Marín. Es un edificio de tendencias clasicistas del eclecticismo de la segunda mitad del siglo XX. La decoración en los antepechos es floral y en los vanos pilastras de fuste de despiece figurado y capiteles decorados.

 

Hace unos años en sus bajos se ubicaba el bar León.

 

La conocida como casa barroca, la podemos encontrar en el nº 18 de esta calle. En cuyo local se ubica el restaurante japonés Usabi. La puerta del fondo es la de la entrada al inmueble.

 

Era el año 1878, fecha en la que el propietario de la casa  que nos ocupa, don Francisco Orga, remodelaba la fachada que daba a la calle Mártires, según diseño del maestro de obras Antonio Miranda. En 1916 se acondicionaban los bajos que daban a la calle Mártires. Las fachadas son diferentes. La que da a la calle Cuatro de Agosto conserva su estructura originaria (a excepción de algunos vanos).

 

El interior conserva algunos elementos muy interesantes, como son el zaguán y la caja de escalera. La puerta de entrada ya hemos comentado que se abre en la calle Cuatro de Agosto nº 18, hoy en día es una portada moderna, por la cual se puede vislumbrar el patio interior, a través de los cristales de su portada.

 

Es un patio cuadrangular, con arquerías mixtilíneas sobre ménsulas. Y esbeltas columnas corintias.Es también digno de comentar el pavimento de la escalera, de cerámica de Manises y las puertas de las viviendas, de las llamadas de Cuarterones.

 

 Detalle de las arquerías mixtilíneas sobre ménsulas.

 

No pudimos acceder a su interior, pero no podemos dejar de comentar la espléndida bóveda esquifada de lunetos con decoraciones rococó que se puede ver en  lo alto de la caja de la escalera.

 

Esquina Calle Mártires con Cuatro de Agosto, a la izquierda la casa nº 18 de la calle Cuatro de Agosto; a la derecha el Plata. En el edificio donde se sitúa el Café-cantante El Plata. En este edificio en el año 1920 se ubicó la primera sede de la Sociedad Fotográfica de Zaragoza hasta los años 30 del siglo XX que se cambiaron a la plaza de Sas.

 

El Plata era un lugar de entretenimiento para gente de toda condición, desde los visitantes de los pueblos, al turisteo, estudiantes y gente de buen y mal vivir; sin olvidarnos de los miles de militares que por él habrán pasado. Un lugar para pasar un rato agradable.

 

Es considerado el café-cantante más antiguo de España, inaugurado en 1920 con el nombre de “Cabaret Aragonés”, era cabaret, restaurante y sala de juegos, al parecer ahí se habían abierto anteriormente los billares “La Alhambra”: Posteriormente cambió el nombre de “Aragonés” por el de “Academia de baile de Pinto”; y desde 1930 “La Conga”, con señoritas con las que se podía bailar (un lugar baile-taxi, se compraban tiquets y podían bailar con las chicas que trabajaban allí).

 

Tras la Guerra fueron los billares de la familia Trallero, y ya en 1939 pasó a ser un bar de variedades, ya con el nombre de “Plata”. En 1943 fue cerrado por inmoralidad (me gustaría saber la causa real), siendo reabierto en 1944 por don Nicolás Ripol. 

 

El 3 de mayo de 1992 se cerró  el viejo cabaret. Durante 16 años estuvo reformándose hasta el 12 de junio de 2008 que fue reabierto coincidiendo con la Expo de Zaragoza. Una clave importante de esta reapertura fue el gran apoyo que recibió por parte  del cineasta Bigas Luna, director artístico del nuevo proyecto.

 

Actualmente puede verse todo tipo de espectáculos, desde música actual, jotas, striptease, todo lo que puede contemplar un público que va desde los 16 años hasta los 90. Por él han pasado artistas como Mary de Lis, Marga Castillo y tantos y tantos otros.

 

Como dijo el respetado Luis Alegre: "El Plata del siglo XXI hereda muchas cosas del Plata del siglo XX: el local, el nombre, el carisma, el aire golfo, surrealista y trasgresor y la decidida vocación de no parecerse a nada y convertirse en una referencia de la alegría zaragozana".

 

La decoración interior en Art Decó, con sus plafones, cristaleras, las columnas con los espejuelos. La disposición del escenario con su mural tropical, obra de Pepe Cerdá.

Siempre recordaré al pianista del Plata, la paciencia que tenía el pobre hombre. Se llamaba Luis Bascuas, y se jubiló el 31 de septiembre del año 1973. Alguna vez que estuve todo el Plata gritaba al unisono: ¡Qué toque don Luis, qué toque don Luis! Y el hombre sin cambiar ni un ápice la expresión de su rostro comenzaba otra musiquita, e incluso a veces se echaba un canto.

 

Años más tarde se habla de otro pianista del Plata: don Rafael Lacruz, pianista del Plata, profesor que fue de la cantante Carmen Paris.

 

Fotografía: Del excelente blog de Rafael Castillejo (espero que no le moleste el uso de su fotografía,; ya sabe que si hay algún problema no tiene más que comunicármelo. Pero siempre ha sido muy generoso con sus fondos, por ello me he tomado la licencia de usarla):

 

http://www.rafaelcastillejo.com/zaratubo.html

 

Al lado del Plata, dónde antiguamente estaba instalado un limpiabotas, y posteriormente la tienda de discos R-3 (cerrada en el año 2002), hoy se abre una sala de juegos, con su despampanante escaparate, en el que podemos ver una gran ruleta llamando la atención del cliente.

 

Parte final de la calle Cuatro de Agosto, a la derecha el edificio donde se ubica el restaurante Casa Lac (ver Tubo. Parte primera. Calle de los Mártires).

 

Al fondo la calle Cinegio, de la cual hablaremos en otro futuro post. Con el bar Malabares con su magnífico artesonado mudéjar (ver post sobre las calles Cinegio y Ossaú).

 

El primer edificio es el nº 22 de la Calle Cuatro de Agosto, propiedad de don Constantino Ríos quien lo encargó al maestro de obras Antonio Miranda. En este edificio se abría la casa de fotografía Goya: donde podías hacerte desde una foto de “carnet urgente”, hasta una fotocopia.

 

El edificio colindante es el conocido como “Casa Lac” (ver el post: el Tubo, primera parte. Calle de los Mártires).

 

A la derecha el local haciendo esquina con calle Cinegio donde se situaba la tienda “Maison Muñoz”. El empresario zaragozano Plácido Muñoz Colas, fue fundador, director y presidente de la cadena Galerías Primero.

 

En este edificio inauguró “Maison Muñoz” en 1961, años antes en la zona del Mercado Central había abierto una pequeña tienda, en 1960 “Casa Muñoz”. será en 1962 cuando inauguró el primer Galerías Primero como tal.  El señor Muñoz murió en el año 2009. primera Galerias Primero, con sus botas  de vino colgando, sus escaparates llenos de curiosidades.

 

 

Y para finalizar un vídeo sobre el Plata, en el que Bigas Luna explicaba lo que era y significaba el  Plata. Desgraciadamente Bigas Luna ya no está con nosotros, pero el Plata continúa en su despegue, esperemos que sea duradero.

 

El vídeo es del año 2010, cuando se celebraba el segundo aniversario de su apertura. Lo pongo como un pequeño homenaje a este hombre que tanto hizo por nuestro emblemático café-cantante.

 

Tengo que dar las gracias sobre todo a Maria del Carmen Martínez, de la Bola de Plata, por su amabilidad; a Aurelio Miguel por el buen rato que he pasado recordando tiempos pasados y la generosidad de su relato; y a Juan Leria, del Texas, por seguir ahí con sus "bravas" y su historia, que es la historia de esta ciudad. Verdaderos libros abiertos de una historia que se está perdiendo por no escucharla. Eso es lo triste. Gracias a todos por su paciencia y su recuerdo.

 

 

Hasta aquí la segunda parte de esta interesante y querida zona de nuestra Zaragoza. Espero que os haya gustado. Aún quedan más calles que comentar. La Libélula sigue volando.

 

 

 

 

BIBLIOGRAFÍA

 

-ISABEL YESTE NAVARRO: “Del Tubo a “Puerta Cinegia” en Zaragoza. Evolución urbanística del sector en época contemporánea”, Zaragoza, Artigrama, nº20, 2005, pp. 433-455. http://www.unizar.es/artigrama/pdf/20/3varia/13.pdf

 

-Estudios históricos-artísticos casas de la calle de Cuatro de Agosto. www. Zaragoza.es

 

-MARIANO GARCÍA: “La calle de las muchas verdades”, en Tinta de Hemeroteca: http://blogs.heraldo.es/tinta/?p=3382.

 

-FRANCISCO BENTUÉ SAURAS: "La confitería - pastelería en general y las desaparecidas zaragozanas", Zaragoza, Diputación Provincial, Institución Fernando el Católico. Cuadernos de Aragón, nº 42, 2009.

 

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