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Retablo de Sta. Quiteria. Colegiata de Sta. María de Alquézar (Huesca). Juan de la Abadía, el Viejo.


Vista de Alquézar (Huesca).


La villa medieval Alquézar, llamada en época musulmana al-Qasr, además de ser uno de los pueblos más bonitos de España es desde el año 2022 uno de los mejores pueblos turísticos del mundo, según lo ha designado la Organización Mundial de Turismo (OMT). Está enclavada sobre el barranco del río Vero en pleno Parque Natural de la Sierra y Cañones de Guara. Un lugar impresionante.


En lo alto de la villa medieval se erige la colegiata-fortaleza que en un principio fue un castillo musulmán construido en el siglo IX, siendo conquistada en 1067 por el rey Sancho Ramírez. En 1083 se comenzaron las obras para adecuar el castillo musulmán y convertirlo en una iglesia colegial, siendo consagrada la iglesia de santa María en el año 1099.


Claustro colegiata de santa María.


Del edificio románico destaca, sin duda, el claustro (de la primitiva construcción románica solo se conserva la galería norte -al fondo de la fotografía-, ya que las demás crujías fueron reconstruidas en el siglo XIII).


En la Edad Moderna se recreció el claustro levantando un segundo piso de ladrillo con arcos de medio punto. En él, en el costado norte, se habilitó una estancia como museo, en la que se conservan interesantes piezas de arte sacro. Una de ellas es este retablo dedicado a santa Quiteria, obra de Juan de la Abadía el Viejo, procedente de la antigua iglesia parroquial de San Miguel Arcángel, situada a la entrada de la villa de Alquézar.


Retablo de santa Quiteria.


La obra fue realizada por el pintor Juan de la Abadía, llamado el Viejo para diferenciarlo de su hijo homónimo, también pintor y colaborador. Abadía el Viejo estuvo activo en tierras aragonesas durante el siglo XV, documentado en la zona de Huesca, con taller propio, entre 1460 y 1498, año de su fallecimiento. Su taller, situado en la capital oscense en la calle la Correría, alcanzó gran prestigio en realizar retablos para iglesias. Debido a sus numerosos encargos contó con numerosos aprendices, como su propio hijo, desde 1489, Pablo Beg, Arnaut Aguillón y Francis Johan Bachet, entre otros.


Pintor de gran personalidad, dentro del estilo denominado gótico hispano-flamenco, influenciado por Jaime Huguet y Pedro García Benabarre, por lo que se le supone un posible origen catalán. En su obra vemos una interpretación muy personal de la pintura hispano flamenca, ya que frente a la rigidez de ésta, él utilizaba fondos, nimbos y ornamentos con relieves dorados (nimbos con círculos concéntricos de estuco dorado en relieve realizados con la "técnica del pastillaje" y del estofado, muy relacionado con el arte de Huguet). En la fisonomía de los personajes se aprecia una "clara inspiración nórdica", con piel muy blanca, ojos claros, cabellos rubios, como en el caso de las santas representadas y san Juan.


Su dibujo es de "rara perfección, potenciado por un hábil sombreado que proporciona a cabezas y manos una acusada expresividad". En cuanto al colorido, es vivo, aunque combinando también los tonos fríos.


La biografía y características de Juan de la Abadía el Viejo, ya las comentamos en el post sobre el Calvario que se conserva en el Museo de Zaragoza (cuyo enlace lo tenéis en la bibliografía).


En lo que respecta a este magnífico retablo, realizado al temple con relieve de estuco y dorado, está formado por predela de cinco casas, y cuerpo de tres calles, las laterales de dos pisos y de uno la central; pertenece a sus primeras obras documentadas en tierras oscenses. En él, el pintor, ha representado pasajes de la vida de santa Quiteria, santa de gran devoción en Huesca, patrona de los locos y sanadora de los males de la rabia.


La santa era y es venerada en diversos lugares de la Península Ibérica. El dato más antiguo sobre ella se encuentra en las actas del Concilio de Toledo del año 589, en donde se relata que fue martirizada por ser cristiana, siendo su culto introducido en España por el obispo Bernardo de Agén (1224), que la convirtió en la patrona de su sede episcopal de Sigüenza. De todas formas su culto, en las tierras del norte peninsular, está estrechamente relacionado con el Camino de Santiago.


Predela del retablo de santa Quiteria.


En el banco se representa de izquierda a derecha y en posición sedente, Santa Catalina de Alejandría, la Virgen María, Cristo ante el sepulcro, en compañía de un ángel (Cristo Varón de los Dolores), San Juan Evangelista y Santa Bárbara. Todas las imágenes están colocadas ante un pretil por el que asoman las copas de unos cipreses. Las figuras portan nimbos, que resaltan en altura, y bordes de los mantos dorados, "característica típica de la pintura gótica aragonesa que suele realzar con oro las aureolas y los símbolos de jerarquía y martirio".


Santa Catalina de Alejandría.


Según la tradición, era una joven noble de Alejandría, que abrazó el cristianismo, queriendo convertir al mismísimo emperador Maximiano. La joven, con gran erudición e inteligencia ganó a éste en el uso de la palabra, Maximiano vio amenazado su prestigio y poder, ordenando su muerte, fue condenada a morir en la rueda, pero al no lograrlo, mandó decapitarla.


Su devoción se extendió por Europa a partir de las Cruzadas, y se iniciaron las peregrinaciones a su tumba, a los pies del Monte Sinaí. Sus atributos son la rueda dentada y la espada, alusiva a su decapitación, y el libro, símbolo de su cultura y sabiduría.


En la pintura se le ha representado con ricas vestiduras, aureola dorada, llevando la palma de martirio en la mano derecha y la espada en la izquierda, mientras en su regazo podemos ver el libro.


La Virgen María.


A la derecha de la tabla central del banco se dispone la Virgen, sentada y ataviada con una túnica roja, sobre la que porta una gran capa azul que le cubre todo el cuerpo, excepto los brazos, que aparecen distendidos sobre sus rodillas. Fija su triste mirada hacia la izquierda del retablo, donde encontramos al Cristo Varón de Dolores.


Cristo Varón de los Dolores.


Esta imagen alcanzó gran popularidad durante la Baja Edad Media, situado en el centro del banco de los retablos góticos. Cristo aparece de pie, con medio cuerpo dentro del sepulcro, con el torso desnudo, y los brazos caídos, mostrando las llagas de sus manos y su costado, del que caen gotas de sangre. Su cabeza se inclina hacia la derecha, lleva corona de espinas y aureola dorada. Está sostenido por un ángel, que se encuentra detrás de él, con una vistosa túnica roja y lleva aureola dorada. Sus vistosas alas rosas y azules están extendidas. En el fondo se distribuyen los instrumentos de la Pasión: columna, clavos, martillo, lanza, caña y esponja.


San Juan Evangelista.


San Juan, situado a la izquierda de la tabla de Cristo Varón de los Dolores, está representado como un joven de rubios cabellos. Fiel acompañante de María, viste túnica verdosa cubierta por una vaporosa capa rosada, y cruza sus manos sobre el pecho, en señal de dolor.


En el año 2011 el Estado adquirió en una subasta pública una tabla con la imagen de san Juan Evangelista, que formó parte de la predela del retablo procedente de la capilla que tenía la cofradía de Santa Catalina de Alejandría, en la iglesia de Santa María Magdalena de Huesca (hoy en el museo de Huesca). Este retablo fue realizado en 1490, siendo fragmentado y vendido en 1941. La imagen de san Juan es casi idéntica a la podemos ver en el banco del retablo de santa Quiteria de Alquézar.


Santa Bárbara.


La última tabla del banco, presenta a santa Bárbara, santa mártir legendaria de gran popularidad durante la Edad Media en Aragón. Patrona de las tormentas, de la muerte súbita, de los artilleros, arcabuceros y fabricantes de pólvora, así como de los mineros y canteros, arquitectos y albañiles.


Según relatan habría nacido en Nicomedia (actual Turquía), hija del sátrapa Dióscoro, quien contrario a las creencias cristianas de su hija, la encerró en una torre, y ante su negativa a casarse con un pagano, su propio padre, tras una serie de martirios, la decapitó en la cima de una montaña, y cuando éste, bajaba del lugar donde había asesinado a su hija, un rayo acabó con su vida.


La santa viste ricas vestiduras, y eleva su mirada hacia el cielo, mientras cruza sus manos en su pecho, portando la palma de martirio, a su derecha se representa la torre donde fue encarcelada.


Santa Quiteria.


El retablo está dedicado a Quiteria, virgen y mártir quien, según narra la tradición, era una de las nueve hijas que tuvo (de un solo parto), Calsia, esposa del gobernador romano de Gallaecia y Lusitania, Lucio Castelio Severo. Su lugar de nacimiento muchos lo sitúan en Balcagia (Bayona la Real-Pontevedra). Tanto ella como sus hermanas, fueron repudiadas por su madre, temerosa de que este extraordinario hecho pudiese despertar la sospechas de haber sido infiel a su marido, dio orden a su sirvienta Sila que las arrojara a todas ellas al río de la Ramallosa (Ulia), distante unos dos kilómetros de Bayona, sin que lo supiera su esposo. Pero Sila era cristiana y en vez de matarlas las entregó a familias cristianas de la misma localidad, quienes las educaron en el cristianismo. Pero el padre, Castelio, finalmente se enteró de la existencia de sus nueve hijas cristianas, motivo por el cual intentó que renunciaran a su fe, y al no lograrlo todas fueron perseguidas y martirizadas por su propio padre.


A la santa se le han atribuido milagros relacionados con la rabia y la locura. Su atributo en el siglo XV, es un hombre que lleva sujeto con una cadena (símbolo de la rabia); posteriormente se la representará a veces con un perro rabioso, un corte en la garganta, cadenas, espada, cuchillo o corazón.


El cuerpo del retablo lo preside la imagen de Santa Quiteria, vestida como joven princesa, con la palma del martirio, en la mano derecha, y un libro en la mano izquierda. Como atributo personal, a sus pies se sitúa una figura masculina encadenada y con las manos sujetas por un cepo, símbolo de la enfermedad de la rabia. Tras ella un rico tapiz, orlado con decoración vegetal y varios escudos con las barras de Aragón. La solera nos da sensación de profundidad.


Detalle de la santa.


Lateral izquierdo del retablo.


En las cuatro escenas distribuidas, dos a dos, en las calles laterales, se representan pasajes de la leyenda de Santa Quiteria, iniciándose el relato en la parte superior de la calle lateral izquierda para terminar en la parte inferior de la calle lateral derecha.


Pasaje del río Alfiano y el rey Lentimano.


En la tabla superior izquierda encontramos el comienzo de su martirio. Ya hemos comentado que tanto Quiteria como sus hermanas fueron educadas por cristianos, por lo que su verdadero padre Castillio, noble romano, las persiguió y martirizó. En el caso de Quiteria, quiso casarla con un noble romano, de nombre Germano, que residía en el valle de Aufragia (hoy conocido como Marjaliza), donde reinaba Lentimano, también contrario a los cristianos. Este monarca había robado el tesoro de la iglesia y lo había escondido en las aguas del río Alfiano. Un ángel recomendó a la santa que huyera para así no casarse como era el deseo de su padre. En su huida, llegó a orillas del río Alfiano, acompañada de dos obispos, Marciano y Valentín, así como del rey Lentimano, descubriendo el tesoro escondido. El rey maravillado se convirtió al cristianismo, ofreciendo limosna a los mendigos.


Santa Quiteria encarcelada.


Tras el episodio anterior, Quiteria huyendo de su prometido y de su padre, quienes la perseguían para lograr sus deseos de casarla con Germano, llegó a la iglesia de san Pedro del monte Columbano, en el mismo valle de Aufragia. Allí se hizo famosa por curar a los enfermos de locura y endemoniados.


Quiteria enterada de que Germano estaba cerca y la buscaba, se escondió en el hueco de un árbol, pero fue descubierta por un pastor, quien ante las amenazas de Germano, la entregó al noble romano.


Fue encerrada en una cárcel, a la que acudían enfermos y fieles a los que bendecía (a la derecha un demonio huye al dar la santa la bendición). A la izquierda de la imagen vemos la figura del carcelero que custodiaba a la santa.


Lateral derecho.

Degollación de santa Quiteria.


En la parte superior derecha se representa el martirio de la santa, según la leyenda sucedido el 22 de mayo del año 130 d. C. Germano para vengarse de la negativa de la santa para casarse con él, ordenó su ejecución. Un verdugo le cortó la cabeza. La santa la tomó entre sus manos y, ante el asombro de los que presenciaron la ejecución, la presentó a su padre Castilio, que, en la pintura, está contemplando la escena sentado en un trono.


En el mismo lugar donde fue ajusticiada brotó una fuente, los perros del pastor que la había entregado, presos de la rabia, atacaron a su amo, causándole muchas heridas. Éste, arrepentido, pidió perdón a Quiteria, lavándose las heridas en la fuente que la santa había hecho manar, quedó sanado. Agradecido por el milagro, se convirtió al cristianismo.


El fondo amurallado que podemos ver en esta escena tiene su ejemplo en el retablo de santa Bárbara de la ermita de los Mártires de Huesca, hoy en el museo diocesano de Huesca, en la escena del encuentro de santa Bárbara y santa Juliana con el gobernador Marciano.


Sepulcro de santa Quiteria.


El cuerpo de la santa fue sepultado por un vecino del lugar, llamado Liberato, en la iglesia de san Pedro, en el monte Columbano. En su tumba sucedieron milagros que atrajeron a las gentes. Dos figuras se abrazan junto al sepulcro, son Germano y Castilio, que arrepentidos de sus pecados, se convirtieron al cristianismo.


El retablo fue restaurado en 1991-1992, y ahora luce espléndido en el museo de la colegiata de Alquézar. Hasta aquí otra obra poco conocida de nuestro rico patrimonio histórico-artístico, y de uno de los pintores que, como bien dice la historiadora Maria del Carmen Lacarra: "estilísticamente representa la plena aceptación de los modelos naturalistas flamencos y germánicos difundidos en Aragón en la segunda mitad del siglo XV".


Espero que os haya gustado. Hasta el próximo vuelo.



BIBLIOGRAFÍA:


-DURÁN GUDIOL, Antonio: Historia de Alquezar. Zaragoza, Guara editorial, 1979.


-LAPEÑA PAÚL, Ana Isabel: Aspectos materiales y espirituales en la vida aragonesa medieval: https://ifc.dpz.es/recursos/publicaciones/27/14/7.Lapena.pdf


-ALAGÓN, Alejandro: Juan de La Abadía el Viejo, representante de la pintura hispano-flamenca: https://www.academia.edu/41194717/CONFERENCIA_PRESENTACI%C3%93N_SOBRE_JUAN_DE_LA_ABAD%C3%8DA_EL_VIEJO


-ALAGÓN, Alejandro: Los enigmas de Juan de la Abadía el Viejo: https://www.academia.edu/40905588/LOS_ENIGMAS_DE_JUAN_DE_LA_ABAD%C3%8DA_EL_VIEJO


-MORTE, Carmen: Del Gótico al Renacimiento en los retablos de pintura aragonesa durante el reinado de Fernando el Católico, pág. 355: https://ifc.dpz.es/recursos/publicaciones/26/75/_eboofk.pdf


-CIENFUEGOS-JOVELLANOS, Teresa: La pintura del siglo XV en el Museo Arqueológico Nacional, pág: 207: http://www.man.es/man/dam/jcr:d13b3ea2-4170-4ef8-942d-ff35a3545ec4/man-bol-1997-cienfuegos-jovellanos.pdf


- LACARRA DUCAY, Mª del Carmen: La pintura gótica durante el siglo XV en tierras de Aragón y en otros territorios peninsulares: https://ifc.dpz.es/recursos/publicaciones/26/75/_ebook.pdf


-Catálogo: Signos: Arte y cultura en el Alto Aragón Medieval, Huesca, Diputación, 1993: https://www.dphuesca.es/publicaciones/-/asset_publisher/Wz1IU6ehMoSr/content/signos-arte-y-cultura-en-el-alto-aragon-medieval





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