Monumento al Justicia de Aragón. Zaragoza.

"Que en todas las causas que se susciten entre el rey o sus sucesores y los ricoshombres, que el Justicia de Aragón juzgue con consejo de los ricoshombres y caballeros que estén en la Corte, a condición de que no sean parte en las mismas".

(Fueros de Ejea, dictados en 1265 por Jaime I de Aragón, poniendo fin a la rebelión, que desde 1264, se había desatado por parte de la nobleza del Reino de Aragón contra su autoridad. Seis pactos forales fueron redactados, uno de ellos: la institución del Justicia de Aragón).

El realizar un monumento a la memoria del último Justicia de Aragón, tal y como se había creado el cargo, ya se barajaba en las Cortes del Trienio Constitucional en el año 1821, retomándose la idea en 1868, durante la Revolución Gloriosa. Idea que fue apoyada por todas las clases sociales de la ciudad y de Aragón, dado que la figura del Justicia era y es un símbolo de la identidad de Aragón. Se abrió una suscripción popular para sufragar el monumento, reuniendo la cantidad de 2.152,25 pesetas, pero el monumento no llegó a realizarse.

Años más tarde, en 1886, la Diputación Provincial de Zaragoza encargó a la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando organizar un concurso para ocupar la plaza de arquitecto de la mencionada institución. El proyecto que tenía que realizar todo aquél que quisiera presentarse a dicho cargo, era un monumento al Justiciazgo aragonés. Se presentaron seis trabajos firmados por los arquitectos Félix Navarro Pérez, Mariano Medarde, Elías Ballespín, Eusebio Lidón Barra, Julio Bravo Folch y Gerardo Roig, del que salió ganador el arquitecto turiasonense Félix Jacinto Navarro Pérez, dándose a conocer la noticia el 28 de junio de 1887.


Una vez que se realizó la elección de arquitecto municipal y viendo los proyectos presentados para la construcción del monumento, la Diputación se mostró decidida a llevar a efecto el reconocimiento al Justicia de Aragón. Por ese motivo encargó a la Real Academia de Bellas Artes de san Fernando la elaboración de un concurso para realizar la escultura. Así mismo, el 12 de diciembre de 1889, se publicó una proclama a todos los aragoneses para recaudar fondos para poder levantar el monumento.

Se presentaron dos proyectos para realizar la escultura, uno del escultor murciano José Antonio Palao Marco; y otro del gallego, Francisco Vidal Castro. Resultando elegido el diseñado por éste último. En este caso la obra fue hecha sin demora. Vidal acabó de modelar la obra el 6 de noviembre de 1891. Por otra parte, se consiguió que la Dirección General de Artillería cediera gratuitamente once cañones existentes en el Parque de Artillería, para utilizar el bronce para hacer la escultura. Los cañones fueron llevados a los talleres de la Fundición de Averly, el taller más grande de Aragón en fundición industrial y artística en hierro fundido y bronce, en donde se llevó a cabo la fundición de la escultura el 3 de diciembre de 1892. Una vez acabada se trasladó al patio de la Diputación Provincial esperando a que fuera terminado el monumento y poder colocarla en él.

Vista de la antigua Puerta de Santa Engracia, tras ella la Glorieta de Pignatelli (hoy Plaza de Aragón). Hacia 1900.

Una vez puesta la idea en marcha, la siguiente cuestión fue dónde se colocaría el monumento. En un principio se pensó ubicarlo en lo que en aquel momento era la plaza de la Constitución (antigua plaza de san Francisco), actual plaza de España, pero tras una reunión llevada a cabo el 17 de diciembre de 1896, se llegó a la conclusión de que como se había acordado trasladar la escultura de don Ramón Pignatelli, obra realizada en 1857 por el escultor Antonio Palao, al Parque Pignatelli, el nuevo monumento al Justiciazgo se colocaría en el mismo lugar que ocupaba la del insigne prócer aragonés.

Fotografía: Archivo Mora. A.H.P.Z.

El 11 de octubre de 1904 ya estaba preparado el monumento, a falta de colocar la escultura que estaba guardada sobre un pedestal en el patio de la Diputación Provincial de Zaragoza. La inauguración del nuevo monumento se verificó el 22 de octubre de ese mismo año a las diez de la mañana, en un acto solemne, en el que se reunieron los estandartes de Zaragoza, Huesca y Teruel. Estuvieron presentes el alcalde de Zaragoza, el de Barcelona, el de Tarragona, el de Palma de Mallorca, y una representación de la Diputación de Lérida (todos integrantes de la antigua Corona de Aragón), la Real Maestranza y autoridades civiles y militares, amenizando el acto la Banda Municipal de Barcelona.

A los pies del monumento, en una caja cilíndrica de plomo, se depositaron el acta de la ceremonia firmada por las diversas autoridades presentes en el acto, los periódicos locales del día y un número extraordinario del Boletín Oficial, con el nombre de las personas que habían hecho donativos para erigir el monumento.

Fotografía: Coyne. A.H.P.Z.

El monumento está formado por un gran pedestal rodeado de fuertes cadenas, sobre el que se alza una columna en la que aparece la escultura sedente del Justicia don Juan de Lanuza, tristemente ajusticiado en 1591 por defender los fueros aragoneses.

Según palabras del propio autor de la obra, el arquitecto Navarro: "Del centro de un recinto de férreas cadenas y negros mármoles, y sobre losas de color de sangre, surgirá, como brota el afán de libertad en herido cautivo, un sombrio y fuerte pedestal con una columna que sostenga el ideal óptimo, el más suspirado: el orbe regido por lo justo, triunfante en lo material, representando en celeste esfera ceñida por un ecuador, donde entre soles brille esta doctrina: "Justicia, ley suprema".

Todos los materiales utilizados fueron de procedencia aragonesa, en honor a Aragón. El pórfido diorítico verde fue traído de la zona de Daroca; el mármol negro para el basamento y obeliscos, de las peñas negras de Épila; el mármol de color rojizo de Morata, Ricla o de Albarracín; la piedra de Codos; el hierro de las cadenas, de Huesca (Bielsa, Boltaña); lo único proveniente de fuera de Aragón, pero sí perteneciente antiguamente a la Corona de Aragón, fue el cobre esmaltado azul de la esfera, que fue traído de Valencia. El coste total de la obra fue de 77.368,43 pesetas, aportado por la Diputación Provincial, el ayuntamiento de la ciudad y los donativos del pueblo aragonés.

El conjunto, sobre una cimentación de ladrillo de Zaragoza, mide unos once metros por cada uno de los lados y dieciseis metros de altura, y la base de su pedestal, cerrada por cadenas de hierro, forma un cuadrado de 6 metros de lado. Las cadenas fueron realizadas por los hermanos Lasheras, maestros herreros. En el pedestal se puede leer: "AL JUSTICIAZGO".

Una de las instituciones más significativas del Reino de Aragón fue la del Justicia. Encargado de vigilar el cumplimiento de los Fueros aragoneses, inclusive por parte del poder real. De ahí el dicho: en Aragón "an fueros leyes que reyes" (antes fueros leyes que reyes). En un principio fue el encargado de mediar entre el rey y los nobles, pero con el tiempo sus atribuciones fueron variando y ampliándose. Encargado también de tomar juramento a los reyes: "Nós que valemos tanto como vos, os hacemos nuestro rey y señor, con tal que nos guardeis nuestros fueros y libertades, y sí no, no".

En cuanto a los Fueros, dos derechos se protegían en ellos: el derecho de firma, con el que se protegía a los acusados de un delito de castigos o tratos vejatorios; y el derecho de Manifestación (presunción de inocencia, garantizando al acusado un trato justo hasta ser juzgado). Como afirmaba el cronista aragonés Jerónimo Zurita: "es una institución cuya vida, engedrada hace más de mil años... fue toda de rectitud, no hallándose nombre más conveniente que el de la Justicia misma para "su primer Magistrado"..." muro y defensa contra toda opresión y fuerza así de reyes como de los ricos hombres, que le dieron autoridad para impedir que no se hiciese violencia ni agravio alguno" ... "y túbosele por el más justo y honesto refugio como firme y seguro fundamento de la libertad, siendo el Juez competente entre el Rey y los agraviados".

En lo alto del pedestal se sitúa una esbelta columna "de corte romano como abolengo del derecho", que simboliza la fortaleza de esta institución aragonesa que nació a finales del siglo XII-principios del siglo XIII, se perdió en el XVIII, reivindicándose en el siglo XIX y que no se recuperó hasta 1987, aunque con otras atribuciones diferentes. Y sobre un pequeño pedestal y al pie del fuste de la columna, encontramos la figura de Juan de Lanuza, el representante de esta insigne institución, que por su trágico final convirtió la figura del Justicia de Aragón en el defensor de los derechos y libertades aragonesas.

Juan de Lanuza y Jiménez de Urrea, conocido como Lanuza V el Joven o el Mozo, nació en el seno de una de las familias más prestigiosas del reino de Aragón, los Lanuza, familia de magistrados que ostentaron el cargo de Justicia de Aragón desde 1439 a 1592. Su padre Juan de Lanuza y Espés, era Justicia de Aragón en el momento que sucedieron los hechos que vamos a relatar a continuación.


El hecho que llevó a la ejecución del Justicia de Aragón fue el siguiente: El 28 de julio de 1579 el secretario del rey felipe II, Antonio Pérez del Hierro, fue apresado acusado del asesinato del secretario de don Juan de Austria, Juan de Escobedo. En realidad Antonio Pérez fue "quien pagó el pato" para ocultar la implicación del mismo rey en el delito. Pérez consiguió escapar de la prisión de Madrid, refugiándose en Aragón, pidiendo protección de los fueros aragoneses, ya que la familia de su padre era aragonesa; en concreto se acogió al derecho de Manifestación. Pérez, por orden del rey, fue ingresado en la cárcel de la Inquisición, acusado de herejía para evitar que fuera absuelto por la justicia aragonesa.


El pueblo aragonés, al conocer el traslado de Pérez desde la cárcel de la Manifestación a la de la Inquisición, situada en el palacio de la Aljafería (actual sede de las Cortes de Aragón), se amotinó, alegando que no se había respetado los fueros aragoneses , y asaltó en 1591 la sede inquisitorial, liberando al reo. El rey envió tropas desde Castilla y el levantamiento fue sofocado. Uno de los personajes que se enfrentaron al poder real fue Juan de Lanuza y Jiménez de Urrea, quien días antes había sucedido a su padre en el cargo de Justicia de Aragón, al morir éste. El nuevo Justicia encabezó la revuelta en defensa de los fueros de Aragón, facilitando la huida de Antonio Pérez.


Los últimos momentos de Lanuza, óleo sobre lienzo, Eduardo López del Plano, Diputación de Zaragoza, 1864. A la derecha, la Cárcel de la Manifestación y la Puerta de Toledo, derruidas en 1848. Al fondo, el Torreón de la Zuda. Fotografía: wikipedia.

Enterado de la ayuda para la huida de Pérez, el rey Felipe II, al que llamaban el Prudente, sin mediar juicio justo ordenó severos castigos a los nobles que habían tomado parte de la sublevación y el ajusticiamiento del Justicia, acusándole de: “traidor y que levantó la bandera y otros aparatos de guerra contra su rey“. Fue decapitado en la plaza del Mercado, a pocos metros de su casa solariega, situada en lo que hoy es la Plaza del Justicia y en el solar que actualmente ocupa el Colegio Notarial. Como bien cuenta el Cronista de la ciudad en esa época, Leonardo de Argensola: " Pusieron muy de mañana un coche al Justicia con grullos... y desde aquella casa al cadalso fue acompañado con pregones, en que decían que el Rey le mandaba cortar la cabeza, derribar sus casas y castillos y confiscar su hacienda por haber convocado al pueblo y alzado banderas contra su real ejército"..."Esto pasó a 20 de diciembre del año de 1591, día cuya memoria deben los aragoneses señalar con piedra negra..." El Justicia murió con solo veintisiete años, ostentando su cargo durante solo ochenta y nueve días.

En las siguientes Cortes, que se celebraron en Tarazona en el año 1592, el Justicia perdió gran parte de sus atribuciones, limitando Felipe II los fueros y privilegios aragoneses, potenciando la Real Audiencia que se convirtió en el primer tribunal del Reino. El cargo de Justicia de Aragón fue suprimido en 1711, por medio de los Decretos de Nueva Planta, reinando Felipe V de Borbón.


La escultura realizada por Vidal mide 2,8 metros de alto, y, como ya hemos comentado, fue realizada en bronce. Viste una amplia toga (traje talar) que cubre una camisa con cuello y puños de lechuguilla, y unas calzas. Está sentado en un regio sillón de pórfido dioritico verde, levantando su brazo con postura firme como dictando sentencia. Es una obra idealizada del personaje, ya que representa a un Justicia maduro, y sabemos que Juan de Lanuza murió a la temprana edad de veintisiete años.


Sobre la figura del Justicia, el Escudo coronado y cuartelado de Aragón, realizado en bronce. En la parte superior izquierda, el árbol de Sobrarbe; en la parte inferior izquierda, las cuatro cabezas de los reyes moros; en la parte superior derecha, la cruz de Íñigo Arista; y en la parte inferior izquierda, las barras de Aragón, rodeado con "guirnalda de encina y siemprevivas", como símbolo de la fortaleza del Justicia de Aragón.


El monumento culmina con una esfera, o universo-mundo, de cobre esmaltado en color azul, en la que se puede leer: "Justicia, ley suprema", decorada con ramas de laurel. Que simboliza que el mundo, el universo (rodeado de estrellas), tiene que estar regido por la Justicia.


En los laterales del pedestal vemos varias inscripciones. Un texto de los Fueros de Sobrarbe (prólogo o primeros capitulos del Fuero General de Navarra), descritos en 1588, por Jerónimo Blancas en su obra: Aragonensium rerum commentari: "Y para que no sufran daño / nuestras libertades velará / un Juez medio / al cual se lícito apelar / del Rey si dañase a alguien / y rechazar las injurias / si tal vez las infiriese / a la república / Fueros de Sobrarbe".


En el otro lateral podemos leer: un fragmento de la obra escrita en 1871 por Marcos Zapata "La capilla de Lanuza": "...Sol brillante / fue la libertad un tiempo, / a cuya luz se agrupaban / en las márgenes del Ebro / los reyes con sus coronas, / los vasallos con sus fueros, / la nobleza con sus timbres /y todos formaban un cuerpo".


En el frontal norte se pueden leer los nombres de cincuenta Justicias del Reino desde el primer Justicia Pedro Jiménez en 1123, fecha en la que se institucionalizó la figura del Justicia en las Cortes de Ejea de los Caballeros, hasta Juan de Lanuza V (1591).


Detalle de la inscripción.


Como curiosidad deciros que cada 20 de diciembre las instituciones políticas aragonesas ofrecen coronas conmemorativas en recuerdo del Justicia don Juan de Lanuza. Otro gran homenaje de la sociedad aragonesa se celebró en 1914, con motivo del traslado de los restos de Juan de Lanuza desde la Diputación Provincial hasta la Real Capilla de Santa Isabel (vulgo de San Cayetano), donde se encuentran en la actualidad depositados en una arqueta junto al altar mayor. En enero de 2020 fueron trasladados hasta la Facultad de Medicina de la Universidad de Zaragoza, donde el director del proyecto, el antropólogo forense Salvador Baena, investigará si los restos que se conservan en la urna pertenecen a don Juan de Lanuza el Mozo, Justicia de Aragón.



Hasta aquí el estudio de este monumento que representa a una de las instituciones más recordadas en la historia de Aragón. Actualmente el Justicia de Aragón es la tercera autoridad de la comunidad, tras el presidente de la DGA y el presidente de las Cortes. Sus funciones han cambiado, hoy en día es el Defensor del Pueblo y vela por el Estatuto de Autonomía de la Comunidad.

Espero que os haya gustado. Hasta el próximo vuelo.




BIBLIOGRAFÍA:

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