Mientras lo permitan los Hados.


Tu delicada silueta día a día se va diluyendo en la memoria, el extravío y la niñez. Tu presencia llena mi vida y aunque a veces más pareces mi niña que mi madre. Juntas iremos del brazo mientras nos lo permitan los Hados.


Mi corazón está henchido de agradecimiento por tus desvelos, tu compañía y tu amor. Y a pesar de que ahora tus lagunas te llevan a una tristeza sin límites y a una soledad acompañada, juntas iremos del brazo mientras nos lo permitan los Hados.

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