El Parque Sama, Cambrils (Tarragona), un lugar lleno de magia e historia.


Hacia muchos años que no había visitado este entrañable parque, del que tantos recuerdos tengo. Un lugar idílico, especial para pasar una inolvidable excursión. Situado entre Cambrils y Montbrió del Camp, e incluido dentro de la Ruta Europea de Jardines Históricos, es un lugar mágico, en donde se hace un homenaje a la belleza y a la naturaleza.


Como podemos leer en la guía del Parque: "Estamos en un jardín romántico, parterres franceses, un bosque poético y abstracto. Más de ochocientas palmeras, mágicos robles y pinos rodean su lago. Jardín de interés cultural. Compañero de estados de ánimo, de libertad y reencuentro".


Salvador Samà i Torrents, artífice del emblemático Parque Samà.


El 2 de febrero de 1778, el rey Carlos III firmaba el decreto de libertad de comercio con las colonias hispánicas de América que, definitivamente, ponía fin al monopolio castellano que Sevilla, primero, y Cádiz, después (desde el 1504), habían ejercido durante 274 años. A partir de este hecho muchos fueron los catalanes que emigraron hacia las colonias hispánicas, dirigiéndose principalmente hacia Río de la Plata (actuales Argentina y Uruguay) y hacia la isla de Cuba, para probar fortuna; a estos emigrantes se les conoció con el término de "indianos". La mayor parte, fueron "monopolistas de abastos, armadores y comerciantes de azúcar", muchos incluso se vieron involucrados en el tráfico de esclavos, "negocio indigno con el que hicieron fortuna algunas de estas familias", como comenta en su excelente estudio sobre este parque E. Gutiérrez (ver bibliografía). Ese fue el caso de Salvador Samà i Martí, con quien la historia de este parque comienza, aunque de una manera indirecta. Fue coronel de Milicias de infantería en Cuba, regidor de La Habana y Senador del Reino, recibiendo el 10 de diciembre de 1860, de manos de la reina Isabel II, el título de marqués de Marianao. A su muerte, en La Habana en el año 1866, dejó su título y la gran fortuna que había amasado en Cuba a su sobrino Salvador Samà i Torrents, quien contaba con solo cinco años de edad. Tras "el Desastre del 98", en el que se perdieron Filipinas y Cuba, estas "familias indianas" regresaron a Cataluña, y entre ellas estaba, la familia Samà.


El personaje principal de este histórico Parque fue el ya mencionado Salvador Samà i Torrents, nacido en Barcelona el 17 de abril de 1861, casado en 1883 con doña María de los Dolores de Sarriera y de Molins, hija de los condes de Solterra. Persona de gran relevancia en la sociedad de su época, ostentó varios títulos nobiliarios: por herencia de su madre, doña Rafaela de Torrens i de Higuero, recibió en 1889 el título de marqués de Villanova i la Geltrú; posteriormente, por Real Disposición el 11 de abril de 1893, la Reina Regente María Cristina le concedió el título de Grande de España, cuando las obras de construcción del Parc ya hacía tiempo que habían empezado; y el 22 de abril de 1893 fue nombrado segundo marqués de Marianao. A lo largo de su vida se convirtió en un destacado político español, miembro del Partido Liberal, llegando a ser alcalde de Barcelona en dos ocasiones (195-1906; y 1910-1911). Fue una persona adelantada a su tiempo, interesada en el arte, la política y la sociedad. En este precioso Parque dejó su huella, apostando por el modernismo catalán, el romanticismo y el sabor exótico de las colonias en las que su familia amasó una gran fortuna. Como curiosidad deciros, que también fue propietario de los solares que posteriormente ocuparía el Parque Güell, ya que en 1899 se los vendió a Eusebio Güell, promotor de ese magnífico conjunto histórico-artístico, Patrimonio de la Humanidad.


Con él se inicia realmente la historia de este magnífico parque.


Fotografía: Gran Enciclopedia catalana.



Muro oriental y torre de vigilancia o "Torre del Ángulo". Parque Samà.


El jardín se sitúa en el lado derecho de la carretera que conduce de Cambrils a Montbrió del Camp, y lo primero que vemos desde la misma es el esbelto torreón angular.


Samà encargó al arquitecto José Fontserè i Mestres que le construyera una residencia de verano en los terrenos que poseía en el término municipal de Cambrils, en la comarca del Baix Camp tarraconense. En esa época Fontserè estaba realizando el Parque de la Ciudadela de Barcelona, teniendo como ayudantes a varios estudiantes de arquitectura, entre los que se encontraba Antonio Gaudí (quien trabajó en la reja de entrada y en la cascada).


Fontserè diseñó un parque señorial con "reminiscencias eclécticas, que van desde el estilo renacentista italiano al puramente inglés". El conjunto ocupa un solar trapezoidal de unas catorce hectáreas, perfectamente delimitado, en el que encontramos especies vegetales singulares. En el parque se quiso recrear el exotismo de la perdida colonia de Cuba, y rodear el palacete, que se iba a construir, con un jardín con árboles y plantas tropicales, recordando el lugar en el que sus antepasados habían ganado la gran fortuna familiar. La plantación del jardín comenzó en 1881, y el arquitecto logró transformar una zona llana y de secano en un lugar lleno de vegetación, con un exótico lago, que evocaba el exotismo de las colonias.


En origen también contenía un zoológico, en el que se podían ver numerosos animales exóticos: monos, aves, marabús, llamas de Perú, cocodrilos, un oso y hasta una pantera, pero todo desapareció en la Guerra Civil. De él se conservan jaulas y pabellones, en los que actualmente vemos faisanes, patos, pavos reales, y una familia de gamos al final del parque, en lo que se conoce como "bosque de gamos".


En realidad el Parque no solo se utilizó como finca de recreo, sino que también en él se celebraban reuniones políticas, incluso recibió la visita del rey Alfonso XIII y de la reina Victoria Eugenia; también el Consejo de Fomento realizó en él diversas investigaciones botánicas (plaga de la mosca de la oliva).


Torre angular y gruta artificial muro sureste.


La torre, de veinticuatro metros de altura, se asienta en una montaña artificial, hueca por dentro, que forma una gruta de tipo romántico llena de oquedades por las que penetra la luz natural. Al exterior tiene una serie de balcones realizados imitando los troncos de árboles. En lo alto de la torre hay un mirador.


Entrada principal, situada en la carretera a Vinyols.


Situada en el muro sur, se cierra con una reja de hierro forjado, rodeada de vegetación. El parque está formado por un jardín ecléctico, en el que se combinan los estilos del renacimiento italiano al inglés, aunque también encontramos zonas que recuerdan a los jardines ordenados de tipo francés.


El conjunto se puede dividir en tres grandes zonas. 1) la entrada, desde la antigua puerta principal hasta el edificio palaciego; 2) el Jardín romántico, desde el palacete hasta el lago; 3) y el Jardín que abarca desde el lago hasta la cascada situada al final del muro sudoeste y el aledaño bosque donde viven los gamos.



Avenida Central del parque.


La avenida central, antigua entrada principal al parque, es el eje central del mismo, conduce hasta el palacete, y el mismo eje central continua hasta llegar al templete de la isla del lago. La entrada principal es un ancho sendero de grava, flanqueado por grandes plataneros y que conduce directamente al palacete, de estilo colonial.


Al fondo podemos vislumbrar la fachada del palacete de estilo colonial.


Entrada actual al recinto. Muro occidental.


Durante la Guerra Civil se utilizó como centro de reclutamiento y de instrucción militar. Los años de la posguerra convirtieron la finca en una propiedad agrícola, plantándose olivos, avellanos y vides, construyéndose una bodega y una prensa, vendiéndose también vino. En esta etapa el propietario era el nieto de nuestro personaje principal, llamado Salvador Samà i Coll, gran amante de la música, y fue el que abrió las puertas del parque al público. En el parque se celebraron, gracias a él y al por entonces alcalde de Cambrils, Lluis Recasens, Festivales Internacionales de Música Clásica de Cambrils, en donde actuaron cantantes como Montserrat Caballé y José Carreras.


En 1981 el parque lo heredó Alfonso de Fontcuberta, VII marqués de Marianao, restructurando la finca, plantando almendros y melocotoneros, y poniendo riego por goteo en toda la finca. Con él comenzaron las visitas turísticas, convirtiéndose en alguna manera en el primer parque de ocio de España.


En 1992 se declaró al conjunto Bien de Interés Cultural en la categoría de Jardín Histórico. Hoy en día es utilizado para convenciones y ceremonias de todo tipo. En el año 2001 al morir Alfonso de Fontcuberta, lo heredaron su esposa e hija, actual marquesa de Marianao: doña Mariana de Fontcuberta y Juncadella, que también ostenta el marquesado de Villallonga, el condado de Solterra y es dos veces Grande de España.


Actualmente la entrada al parque se realiza por el lateral occidental, que da acceso a la zona derecha del palacete. En donde estaban la casa de los caseros, las antiguas bodegas y otras dependencias del servicio.



Plano del Parque Sama.


El Parque es Bien de Interés Cultural en la categoría de Jardín Histórico, y en él varias instituciones velan por la conservación de especies y turismo sostenible. El Jardín pertenece, como ya hemos dicho, al Itinerario Europeo de Jardines Históricos y forma parte de la Alianza para el Cambio Climático de Jardines Botánicos, así como de la Red Española del Pacto Mundial de Naciones Unidas.



Entrada actual al parque.


Una vez que hemos pasado por taquilla, salimos al lado occidental del parque. Lo primero que contemplamos es la fachada lateral y las altas torres del palacio Samà, rodeado de palmáceas y vegetación de tipo tropical.


Carro de la faisanera.


Al lado de la faisanera, que luego comentaremos, y del palacete se encuentra este bonito carro.


Jardín de la Fuente de las Conchas.


Antes de comentar el palacio Samà, vamos a pasear por una serie de jardines de estilo inglés, que se sitúan delante del mismo. En ellos predominan las palmáceas (Washingtonia robusta), palmitos, castaños de Indias, tilos. En el más próximo al palacio, encontramos el conocido como jardín de la Fuente de las Conchas.



Fuente de las Conchas.


La fuente, cubierta de musgo, está realizada con conchas y caracolas del mar procedentes de Cuba. Está construida sobre una base de rocalla y coronada por una aguja-surtidor. Simboliza el nacimiento de Afrodita.


A ambos lados de la avenida central se plantaron palmáceas y mandarinos. Las primeras dispuestas en filas paralelas para dar profundidad al terreno. En primer término una phoenix dactylifera.


A la derecha y al fondo se sitúa el conocido como "Laberinto de los Indianos", un laberinto de maíz de más de una hectárea de extensión, inaugurado en el año 2018 con motivo de la Fiesta del Modernismo que se celebró en el parque el 19 y 20 de mayo de ese mismo año, y que sirve para dar de comer a los animales del parque. Al fondo vislumbramos la torre de vigilancia del ángulo sureste.


También en ese sector se ubica el pabellón de los loros, construido sobre una gruta artificial, en cuya parte inferior podemos ver la escultura del Hércules Farnesio (copia de la obra realizada en el siglo IV a.C. el escultor Lisipo.


La otra escultura que conserva el parque es la de Demeter, de mármol blanco, situada en el jardín de entrada, situada entre tres robles de considerable altura.



Si miramos hacia el este, entre la vegetación, surgen las torres del palacete Samà.

Delante de la casa y alrededor de su plaza, existen árboles centenarios, como un tilo (Tilia cordata) y varios castaños de indias (Aesculus hippocastanum).


El Parc Samà cuenta además con varios árboles declarados monumentales por la Generalitat de Catalunya: un cedro del Atlas, un pino carrasco de más de 27 metros. También exóticas palmeras mediterráneas, palmitos, eucaliptos, plataneros y juncos que conviven con glicinas y buganvilias.


Otro rincón en frente del palacete.


Junto a un banco-Baviera de mármol, podemos ver ejemplares de yucas brasileñas.


Palacio Samà.


El jardín central que rodea el palacete es de estilo romántico, con una serie de senderos llenos de vegetación variada. El palacio es un gran edificio, de más de mil metros cuadrados de planta, de estilo ecléctico, en el que podemos ver elementos medievales, barrocos y rococós.


La fachada principal, en su parte inferior, se cubre con glicinas y buganvillas, es la zona en donde se encuentran las dependencias del servicio. El primer piso lo ocupa la planta noble, con salones; y las habitaciones se sitúan en el segundo piso. En las esquinas se elevan potentes torretas con puntiagudos chapiteles.


En el cuerpo central de la fachada vemos una serie de arcuaciones decorativas que recuerdan la fachada de la Universidad de Barcelona, obra de Rogent y Amat (1863), arquitecto que tuvo conexiones con Fontserè. En la clave central se ubica el escudo familiar.



Lateral izquierdo del palacete.



Lateral izquierdo del palacete y logia en la parte posterior del mismo.


Escalinata de la fachada posterior.


La fachada posterior es mucho más dinámica que la principal. En ella se abre una alta escalinata de mármol blanco, flanqueada por dos esculturas en mármol blanco representando a dos canes. Esta escalinata pone en contacto directo la zona noble con los jardines, está cubierta por un manto vegetal de hiedra común.


Detalle de cuerpo central de la fachada en la que vemos la misma decoración que en la fachada principal.


Jardín central de la fachada posterior del palacete.


En la plaza situada en la parte posterior del palacete vemos una fuente central rodeada por palmáceas, palmitos, pinos y abetos. A la derecha se vislumbra el salón de eventos.


La avenida central está flanqueada por palmáceas de variedades diversas, y entre ellas sobresale un ciprés de más de 30 metros de altura.


Fuente surtidor, zona del palacio.


En la glorieta que se forma en la parte posterior del palacio, vemos una fuente-surtidor de origen francés, sobre un pequeño estanque de mármol blanco. Formada por dos cuerpos decorados con veneras, motivos vegetales y volutas.

Tanto la fuente como la escalera del palacete dan una sensación muy barroquizante del conjunto.


Rincón de la glorieta posterior del palacio.



Nos encaminamos hacia la parte meridional del parque, dejando atrás el palacio y su entorno. La avenida central, que comunica el palacio con el gran estanque, está flanqueada por dos paseos secundarios, en donde encontraremos otras dependencias, invernaderos, comederos de aves, etc.


A la izquierda, un exótico parterre con grupos de palmitos de diversas variedades.


Es una verdadera delicia pasear por este parque, encontrando gran variedad de palmeras, como estas que vemos en la fotografía: palmeras enanas o Chamaerops humilis, rodeando una casita para pájaros.


Bosque que comunica el palacete con el lago.


Paseo central que pone en contacto la zona del palacete con el estanque, el segundo espacio importante del parque. Ya hemos visitado el palacio y su entorno, ahora vamos a adentrarnos en el precioso lago del Parque Samà, que se vislumbra al fondo de la fotografía.


El paseo está flanqueado por cedros (Cedrus deodara) y pinos, todos ejemplares altísimos. Antes de llegar al Lago, sobresalen cuatro pinos singulares: dos Pinus halepensis y dos Pinus pinea, de 20 metros.


Estanque del Parque Samà.


Es una de las zonas más exuberantes y sorprendentes del parque. El lago se ubica entre el palacio y la cascada que ocupa el muro nordeste del muro de cierre del parque. Y su estructura nos recuerda a los jardines orientales, por el juego de puentes, grutas, vegetación y agua.


El conjunto está formado por tres isletas comunicadas por puentes de cemento imitando troncos de árboles.


Primer puente.


En esta zona vemos cipreses, junto a washingtonias filiferas y otras especies arbóreas que se reflejan en el lago.


Gruta del Pirata.


En la isleta central se construyó una pequeña montaña con grandes rocallas, se trata de una gruta-embarcadero, conocida como "Gruta del Pirata", sobre la que se alza un templete al que se accede por una escalera de piedra.


La gruta del lago es una de las maravillas del parque. construida en piedra caliza combinada con cemento.


Vista del segundo puente y la gruta-embarcadero.


Gruta-embarcadero y glorieta.


En la pequeña isleta que vemos delante de la gruta se alzaba una magnífica palmera phoenix canariensis, que hace unos años se tuvo que cortar, aún podemos ver parte del tronco.


Vista del lago.


El lago es un verdadero vergel, en el que encontramos, palmáceas, un magnífico taxodium distichum, pinus halepensis, cedros deodara y cupressus sempervirens, entre otras especies vegetales.


Desde el año 2013 en el parque se crían tortugas mediterráneas, como otras especies singulares. El parque cuenta con instalaciones para la recuperación de la mencionada tortuga, en colaboración con el Departamento de Territorio y Sostenibilidad y el Centro de Recuperación de Anfibios y Reptiles de Cataluña (C.R.A.R.C.).


Escalinata que conduce al templete desde donde se contempla todo el conjunto. El templete, realizado en hierro, es de planta octogonal y se asienta sobre una base de ladrillo revestida de rocalla, sobre la cúpula de la gruta. Lo sostienen ocho columnas de orden compuesto.


Vista, desde lo alto del templete, de los puentes y de una de las isletas que forma el conjunto, en la que vemos un grupo de washingtonias filiferas.



Interior de la gruta-embarcadero.


La gruta nos pone en contacto con un mundo mágico. En su estructura podemos ver que sigue el modelo de la gruta realizada por Charles Hamilton en el siglo XVIII en Painshill (Bristol).


En ella se abren varios vanos por donde entra la luz natural, en los muros vemos adosados varios bancos de piedra.


Cúpula de la gruta-embarcadero.


Vista del parque desde el interior de la Gruta-embarcadero. Al fondo la fachada posterior del palacete.


Parte posterior de la Gruta-embarcadero.


Vista del lago hacia la cascada.


Vista del lago y del canal.


El canal nace de una cueva artificial al fondo de la finca, en el lado nordeste. El agua proviene de una mina subterránea de 5 km de longitud que fue construida para abastecer de agua a la finca.


Cueva del Taxodium.


Situada en la parte posterior del lago, al lado de un puente, y de un gran ciprés de los pantanos o Taxodium distichum, ejemplar magnífico por su tamaño y belleza.



Cueva del Taxodium.


Puente del canal.


Este puente era el único que tenía sistema hidráulico interno que permitía juegos de agua.


Vista del canal y el puente desde la cascada, a la izquierda podemos vislumbrar el invernadero llamado de Alfonso de Fontcuberta.


Interior del invernadero Alfonso de Fontcuberta.


Este invernadero rinde homenaje a Alfonso de Fontcuberta y Samà, VII marqués de Marianao, como ya hemos comentado impulsor de la transformación de la finca en el siglo XX. El invernadero actual ocupa el antiguo picadero donde entrenaban los jinetes y caballos, deporte que gustaba en gran manera al segundo marqués de Marianao.


En él, podemos contemplar más de cincuenta especies de palmeras y otras especies vegetales exóticas.



Gruta de la Cascada.


Al fondo del canal encontramos una gruta de la que cae una pequeña cascada.

La gruta está flanqueada por diferentes especies de palmeras, y cubierta con helechos y musgos que dan un juego de tonalidades verdes muy bonito.


Interior de la gruta de la cascada.


Esta gruta nos recuerda la técnica utilizada por el gran Antoni Gaudí, recordándonos los arcos catenarios de la cripta Güell y su gama cromática perfectamente integrada en la naturaleza.


Se trataba de una gruta artificial cuyo diseño se atribuye a Antoni Gaudí, que aún siendo estudiante, trabajó en el proyecto del parque a las órdenes del maestro de obras Josep Fontseré. Gaudí trabajó en la reja de entrada y en la cascada.


Detalle del interior del muro de la Gruta de la Cascada.


Vista del canal desde el interior de la Gruta de la Cascada.


El canal visto desde la Gruta de la Cascada.



A la derecha de la cascada podemos visitar el mirador del parque, desde donde puede verse el bosque y el paisaje exterior al recinto. En esta misma zona se ubica el bosque, en donde se pueden ver gamos, traídos en el año 2017 de un parque natural de Huesca.


La monería.


Era el edificio en donde, cuando existía el primitivo zoológico, el segundo marqués de Marianao tenía pequeños monos del "nuevo mundo". Así como aves exóticas, como hay actualmente. En el zoológico, ya desaparecido, vivían panteras, cocodrilos e incluso un oso. El zoo desapareció durante la Guerra Civil. Hoy en día las jaulas sirven para albergar diferentes especies de aves.


En la antigua monería vemos guacamayos azulamarillo (Ara ararauna). Es una especie de ave psittaciforme de la familia de los loros propia de América del Sur.



Dormidero de Anátidas o patos.


En ellos también tienen los comederos, en los que podemos ver especies como el ánade real, el pato petit mignon o el pato corredor indio.


Aviario.


Al construirse el parque con sus variedades vegetales también el autor pensó en trasladar la Cuba colonial a este rinncón tarraconense. Por ese motivo el parque también albergó diversas especies animales, entre las que destacaron las aves traídas de Centroamérica. Actualmente en el parque se pueden ver diversas especies de aves centroamericanas: Papagayos, Anatidae, Galliformes y Columbidae.


Salón de banquetes.


Edificio situado a la derecha del edificio, donde se realizan bodas y banquetes. También en los jardines se han celebrado en este mes de agosto el segundo mercado de artesanía, música y actividades para toda la familia. Es un encuentro "en plena naturaleza con el comercio de Cambrils", llamado "Samà Slow Market".