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La Corona del Bayo (Zaragoza).

September 14, 2018

La comarca de las Cinco Villas está situada en el ángulo noroeste de la provincia de Zaragoza, limitando al noreste con la comarca de la Jacetania, al sureste con la Ribera del Ebro, al este con la comarca de La Hoya de Huesca, y al oeste con la Comunidad Foral de Navarra (parque Natural de las Bardenas Reales). Las llamadas Cinco Villas la forman: Tauste, Ejea de los Caballeros (capital), Sádaba, Uncastillo y Sos del Rey Católico, pero así mismo engloban 31 municipios y 54 entidades, entre los que se encuentra El Bayo, localidad perteneciente al municipio de Ejea de los Caballeros.

 

Vista del valle del Riguel, al fondo a la izquierda la localidad de Bárdenas.

 

El conjunto de edificaciones románicas que conforman La Corona de El Bayo (como se le conoce hoy) está situado al noroeste de Ejea de los Caballeros, en una propiedad privada a unos 3 kilómetros del actual pueblo de colonización Del Bayo (creado a raíz de la puesta en funcionamiento en 1958 del Canal de las Bardenas). Lo que fue el núcleo urbano estaría situado al pie de los cerros en los que se elevan los restos conservados, desde donde se contempla la ribera del río Riguel. Conocemos la existencia, en la parte inferior de la loma, de esa población por los Anales de Jerónimo Zurita, en los que relata que el rey Alfonso en 1289 ordenó subir a “todos los de la villa (refiriéndose al antiguo El Bayo), al castillo de La Corona”.

 

Actualmente no se conservan vestigios de esta aldea, pero sí restos de lo que fue el conjunto románico: dos torres de principios del siglo XII (1), una necrópolis de la misma época (2), una nave románica de la segunda mitad del siglo XII (3), una iglesia conocida como la "Iglesia Inacabada” de transición del románico al gótico, siglo XIII (4); la "Iglesia Volada”, un majestuoso edificio de finales del siglo XII (5), y un aljibe (6).

 

Comenzamos nuestro recorrido para acceder a “La Corona del Bayo”, saliendo de la actual localidad de El Bayo. Justo enfrente de la entrada al pueblo, en la carretera A-1203, hay un camino, conocido como la Vertiente de La Lavatiza, que se dirige desde El Bayo hasta las localidades de Santa Anastasia, Valareña y el Savinar. Un camino rodeado de campos de cultivo, por el que se va rodeando las lomas de las Torres del Bayo (señaladas con una estrella roja). Una vez en la parte posterior de dichas lomas se puede tomar otro camino, algo empinado, que con cuidado y un coche apropiado se puede subir hasta lo alto de dichas colinas y llegar hasta los edificios que conforman este conjunto bello y enigmático.  

 

En la fotografía de Google os pongo el camino que seguí para llegar hasta el lugar señalado con una estrella.

 

La historia de estos edificios es muy confusa. La primera documentación sobre El Bayo (Illo Baio) la encontramos en julio de 1110 en la Carta de Población de la localidad de Ejea de los Caballeros otorgada por el rey Alfonso I, en el que delimita su término municipal, en la que aparece “Baio” como el límite territorial de la mencionada Villa.

 

No tenemos que olvidar que a principios del siglo XII en la zona de las Cinco Villas se fueron construyendo una serie de castillos para defender el terreno conquistado tras la toma en 1105 de la villa de Ejea por el rey Alfonso I, y así consolidar el avance aragonés por el valle del Arbas y el valle del Ebro. No sería de extrañar que alguno de los edificios que vamos a tratar daten de esa época. 

 

En la imagen el camino de la Vertiente de La Lavatiza, al fondo las lomas donde se ubican los restos.

 

Este lugar tiene una dilatada historia, que voy a resumir comentando la documentación existente sobre él. Parece ser que en este emplazamiento pudo existir un monasterio cisterciense que, como según cita en 1886 el historiador José Mª Quadrado, fue fundado hacia 1146 por Ramón Berenguer IV, esposo de Petronila de Aragón, hija del rey aragonés Ramiro II. En él se instalaron monjes franceses provenientes del Bearn. En 1196 se nombra como tenente de los castillos de Luna y El Bayo a Eximino de Rada. En 1204 uno de los representantes del lugar aparece firmando un hermanamiento con las Comunidades a las que el rey navarro había concedido el privilegio de explotar las Bardenas Reales de Navarra (Libro XX de los Anales de Navarra, capítulo IV, pág. 64).

 

José Rius en su obra “Rationes Decimarum Hispaniae (1279-1280) afirma que en 1280 en el lugar existía una “iglesia de los monjes”. Jerónimo Zurita en sus Anales aporta que en 1289 Alfonso III de Aragón, antes de su enfrentamiento con Francia y Navarra, mandó proteger a los habitantes de El Bayo. Este mismo monarca donó el lugar, a pesar de la oposición popular, a don Jimeno de Urrea, agradecido por el apoyo brindado en los conflictos que mantenía en esa época. En el año 1348 estalló el enfrentamiento de los Unionistas (nobles) contra los realistas (partidarios del rey Pedro IV), uno de los que se enfrentaron con el rey fue don Juan Ximénez de Urrea, señor de Biota y El Bayo, que murió en la batalla de Épila, donde el ejército Unionista fue derrotado. El rey en castigo por su traición arrebató los dominios a la familia Urrea, donando el 11 de febrero de 1353 el lugar de El Bayo a Pedro de Jérica de Lauría, barón de Cocentaina, en reconocimiento por la ayuda prestada en la Guerra de los Dos Pedros (contra Pedro IV de Castilla).

 

Años más tarde, el 28 de febrero de 1360, el rey donó El Bayo a otro Juan Ximénez de Urrea, noble con el mismo nombre pero perteneciente a una rama diferente, la de los señores de Alcalatén. Pedro IV quiso agradecerle su fidelidad durante toda la contienda. Esta rama entroncaría posteriormente con los condes de Morata, a quienes pertenecía el lugar en 1488.

 

Pero de todas estas noticias la más trascendente sucedió en 1380. El monasterio que existía en este lugar fue “arrasado por la traición de los monjes”, ya que éstos se posicionaron a favor del rey de Navarra. El rey aragonés enojado por esa “traición”, los expulsó del lugar. A ciencia cierta no se conoce el por qué “Las Torres del Bayo” fueron paulatinamente deteriorándose. Lo más seguro es que esta expulsión provocara el abandono de todo el conjunto, y la no conclusión de la iglesia que había sido comenzada.

 

Años más tarde aún se encuentra algún documento en el que se refieren a El Bayo. En 1514 figura como propiedad de Miguel Ximénez de Urrea y Toledo, segundo conde de Aranda. Este condado anteriormente a 1600 englobaba la Comarca de Aranda, la Comunidad de Calatayud y Valdejalón, y las poblaciones de Biota y El Bayo que formaban el vizcondado de Biota, del que eran titulares desde 1514, como ya hemos comentado.

 

Ya en 1610 aparece como propiedad de Baltasar de Mur, aunque en total abandono, tal y como describió el geógrafo portugués Juan Bautista Labaña, en su obra: Itinerario del Reino de Aragón dice lo siguiente: “Lugar do Conde de Aranda, destruido passa p.r elle my o rio Riguel que entra em Larba antes de escoron”. En 1785 pasó a ser señorío secular. Hoy en día es propiedad particular.

 

En la fotografía podemos observar perfectamente los restos distribuidos en dos cerros, en el cerro norte se ubican las dos torres cilíndricas, la necrópolis, la nave románica y la "Iglesia Inacabada"; y en el cerro sur, separado del anterior, la "Iglesia Volada" y el aljibe.

 

Los Torreones desde el camino de la Vertiente de Lavatiza.

 

La "Iglesia Inacabada" y la nave románica vista desde el mismo camino. Fachada occidental.

 

La "Iglesia Volada" se yergue en el cerro meridional. Desde esta perspectiva podemos ver la fachada principal.

 

Vista del conjunto desde el sector suroeste de los cerros.

 

Zona oriental de las lomas, a la izquierda la Iglesia Volada y a la derecha la Iglesia Inacabada, las torres se sitúan en el extremo derecho de la fotografía, aunque casi no se vislumbran.

 

Por ese camino se accede a la parte superior del cerro norte, como ya he comentado se puede subir con coche, no así al cerro sur (a la izquierda) que hay que subir andando, recomiendo calzado apropiado.

 

Comenzamos nuestro recorrido comentando las dos torres circulares situadas al noroeste de la loma. En realidad se desconoce el uso que pudieron tener, para algunos pudieran ser antiguos molinos de viento, para otros se tratan de torres de vigilancia. 

 

Parecen los restos más antiguos de todo el conjunto, fechables a principios del siglo XII.

 

Vista de los torreones desde la zona sur, es decir desde la iglesia Inacabada. Son dos torres que están enfrentadas y orientadas hacia Navarra. Ambas han perdido la techumbre que las cubría.

 

El torreón situado más al norte es de tamaño menor (5m x 7m). Al fondo podemos ver el segundo torreón, de mayor tamaño. Tienen planta circular y presentan una excelente sillería. Sus portadas quedan enfrentadas y a ras de suelo.

 

El torreón menor está situado en la zona norte del cerro. La portada de acceso al interior se abre en el lado sur y a nivel del suelo. Se trata de un arco de medio punto dovelado, actualmente partido por la erosión. Por encima se abre un vano adintelado.

 

Interior del torreón menor. En sus muros podemos observar una serie de mechinales que bien pudieran haber servido para apoyar algún madero. También se abre una saetera en la parte superior que está enfrente del vano adintelado que hemos visto en el exterior. Es posible que se cubriera con falsa cúpula teniendo en cuenta la disposición de las últimas hiladas de sillares.

 

La torre situada más al sur, más cercana a la Iglesia Inacabada, es mayor que la anterior. Como ya hemos comentado la puerta de acceso se encuentra enfrentada a la de la otra torre. El vano está formado por un dintel semicircular que apea en dos modillones. Por encima de ella y totalmente descentrado se abre un pequeño vano cuadrado.

 

Parte posterior de la torre meridional, en cuya parte superior podemos observar dos mechinales.

 

Interior de la torre. En él volvemos a encontrar los agujeros para apoyar maderos o vigas.

 

Volvemos nuestros pasos hacia el sur del cerro, no muy lejos vemos la silueta de otros dos edificios, de los que apenas se tienen datos. Todo son conjeturas, a la izquierda la conocida como  "Iglesia Inacabada", y a la derecha la nave que no se corresponde con la anterior (entre ambas se vislumbra la silueta de la "Iglesia Volada").

 

Como curiosidad en este mismo punto en diciembre de 2015 se rodó la película La Novia, dirigida por la directora aragonesa Paula Ortíz, basada en Bodas de Sangre de Federico García Lorca. Cuyos protagonistas fueron Inma Cuesta (la novia), Asier Etxeandía (el novio) y Álex García (el amante) y Luisa Gavasa (la madre).

 

La fotografía es de Jaime Galindo.

 

Antes de adentrarnos en el tema de estos dos edificios, que ocupan el cerro norte, tenemos que comentar que en la explanada en donde se ubican se conservan restos de una necrópolis medieval. Quizás fueran las sepulturas de los monjes que aquí habitaron. A lo largo de toda la superficie se pueden ver restos desperdigados entre la vegetación, que en realidad casi pasan desapercibidas.

 

 Restos de la necrópolis.

 

 Restos de la necrópolis.

 

La nave románica (a la izquierda) se sitúa a escasos 200 metros de las torres que hemos visto, y casi al lado de la Iglesia Inacabada (a la derecha), hasta tal punto que aparentemente parece que forma parte de la misma. Pero no es así. Son edificios totalmente diferentes, de épocas distintas  y situadas a diferentes alturas. En la imagen podemos ver que no se conserva ni el ábside, ni la portada. Ésta se abriría en este muro sur; actualmente cubierta de piedras.

 

Se trata de una nave cubierta con bóveda de cañón, construida en piedra, y de la segunda mitad del siglo XII. Se desconoce a qué edificio pudo pertenecer, pero con seguridad formaba parte del primitivo monasterio fundado por Ramón Berenguer en 1110.

 

Podemos observar alrededor de esta construcción restos de la necrópolis medieval.

 

Es una nave rectangular cubierta con bóveda de cañón que apoya en arcos fajones. El ábside, que con seguridad tendría, no se conserva. Hoy es un muro recto en el que se ven abiertas una serie de hornacinas bajo el vano que se abre en él.

 

 Vista del ábside de la "Iglesia Inacabada" desde la nave anteriormente comentada.

 

La "Iglesia Inacabada", al fondo, en el cerro sur, la "Iglesia Volada". Esta construcción es posterior a todo el conjunto que vemos en el Cerro, podemos datarla en el siglo XIII, dentro de un estilo tardorrománico.

 

Ábside poligonal de la "Iglesia Inconclusa". Tiene cinco paños separados por contrafuertes. Exteriormente solo se conserva una ventana casi entera, las demás están muy deterioradas y en su origen fueron saeteras.

 

El único vano que se conserva es el central, el resto son aspillerados. Es un vano con sencilla arquivolta y capiteles.  

 

En su interior el ábside es amplio, decorado con molduras que rodean los vanos que se abren en él, algunos muy deteriorados, separados por pequeñas columnas desde las que arrancan los nervios de la bóveda que cubría el ábside. La utilización de este sistema de refuerzo de la bóveda con nervios radialmente colocados y apeados “en el arco fajón presbiterial”, también lo podemos ver en algunas iglesias de esta zona: Puilampa, Sádaba, Sos…

 

 Detalle de los nervios que reforzaban la bóveda.

 

Detalle de dos vanos con derrame interior, moldurados y decorados con una imposta con motivos dientes de sierra, que aún se conservan separados por una columna.

 

También podemos ver en algunos sillares marcas de cantero.

 

Columna sobre la que apoyan los nervios de la bóveda. Detalle de la decoración de la moldura.

 

En el muro de los pies altas columnas con capiteles decorados con motivos vegetales de palmetas.

 

En la iglesia encontramos numerosas marcas de cantero, numerosas inscripciones con nombres y fechas, algunas modernas otras más antiguas, como esta Inscripción en el muro meridional: YNEO.

 

En otro cerro cercano, hacia el este, podemos ver la impresionante estructura de la conocida como “Iglesia Volada”. El nombre le es dado porque en 1925 su propietario la dinamitó sin ningún tipo de miramiento para utilizar sus sillares y construir una presa en el cercano río Riguel para favorecer el riego de sus tierras. El acceder hasta ella es más complicado, ya que hay que subir la loma a pie y realmente es un terreno muy empinado. Por eso recomiendo llevar calzado apropiado. Una vez en la cima tener cuidado, ya que el terreno es inestable.

 

Antes de llegar a la zona de la fachada de poniente encontramos un gran agujero cubierto de vegetación, que se considera un antiguo aljibe. Tener cuidado porque casi no es visible si vienes despistado, ya que en él  ha crecido una higuera y casi no se ve el hueco.

 

Al fondo la "Iglesia Inacabada", la nave románica y las torres.

 

Se trata de un habitáculo subterráneo, cubierto por una bóveda de cañón.

 

Pero volvamos a la "Iglesia Volada" en su parte occidental. En donde se levanta la gran portada semienterrada.  Realmente impresiona esta estructura.

 

En la fachada se abren una serie de vanos muy deteriorados y a diferentes alturas que comentaremos cuando hablemos del interior. Solo mencionar que en el muro se observan restos de mechinales en los que pudieran apoyar construcciones hoy desaparecidas (pórtico, estancias).

 

En la parte superior central el único vano decorado. La ornamentación es interior y exterior a base de bolas y motivos vegetales.

 

A la izquierda de la fachada se eleva un pequeño torreón, al que se accedía por el vano situado en ese mismo lado, tanto por el exterior como por el interior. En este lado vemos la pequeña torre, que García Omedes llama “Torre-antorcha”, y que servía de referente visual, ya que en ella se debían encender hogueras y hacer las funciones de un faro.

 

La portada se encuentra medio hundida en el terreno. Presenta dos arquivoltas en bocel que apoyan en capiteles con motivos vegetales muy sencillos. En el centro un magnífico tímpano sustentado por dos ménsulas decoradas con un león y un bóvido muy deteriorados.

 

 

El tímpano está rajado casi en su mitad. En el centro el crismón trinitario  sustentado por la cabecita de un ángel. A la derecha un árbol y sobre él, el sol (Dios); y a la izquierda motivos vegetales y una mano abierta, y sobre ellos la luna (la iglesia). Este crismón tiene similitudes con los de la iglesia de Puilampa (Sádaba) y el de la Virgen de la Concepción de Cambrón; bien pudiera corresponder al mismo autor: “Bernardus” (el cual realizó el de Puilampa en 1191).

 

Capiteles de las columnas que sustentan el tímpano de la portada del lado izquierdo.

 

Capiteles de las columnas que sustentan el tímpano de la portada del lado derecho.

 

Fachada sureste de la iglesia. Son los dos muros que se conservan de la misma, el meridional y el de poniente.

 

 En la fachada occidental podemos ver este grabado sobre la piedra.

 

La fachada meridional es totalmente compacta, en ella no se abren vanos de iluminación, destacando los robustos y altos contrafuertes.

 

En la parte interior se ve perfectamente el daño sufrido al volarla. Con toda la seguridad las cargas de dinamita se colocaron en la cabecera, ya que toda esa parte y la nave han desaparecido.

 

En la imagen la fachada occidental por su parte interior. En ella vemos con más claridad los cinco vanos comentados al hablar de la fachada exterior. Da sensación de desorden, ya que la distribución es totalmente anárquica. A la izquierda se abre una ventana en arco de medio punto que se corresponde con la que queda debajo de la trompa que refuerza la torre. En la parte superior dos vanos simétricos en arco de medio punto, y sobre el de la izquierda otro vano de medio punto más pequeño, que es el que está decorado con flores y bolas.

 

Hay que tener en cuenta que esta iglesia sufrió un gran deterioro, lo que significa que muchas estructuras que conformaban el templo desaparecieron, de ahí quizás la anarquía en la distribución de los vanos de esta fachada. Algunos podrían ser puertas que daban acceso a estancias o elementos no conservados.

 

A la derecha de la imagen la llamada “torre-antorcha”.

 

Detalle de los dos vanos simétricos en arco de medio punto, que al exterior son aspillerados y al interior con derrame. Y sobre ellos el vano decorado con bolas y flores.

 

A la derecha de la fotografía podemos observar uno de los elementos más interesantes de esta iglesia. Se trata de la torre-antorcha, que se eleva sobre una curiosa trompa. Una solución para reforzar el muro, no conocida en otra obra de la zona. Bajo la trompa se sitúa la puerta de entrada a la torre y a la escalera de caracol por la que se accedía a ella.

 

El muro oeste, del que ya hemos comentado, no tiene ningún punto de iluminación. En él vemos adosadas semicolumnas con capiteles decorados con palmetas. Sobre ellos arrancaban los arcos fajones que sustentaban la cubierta.

 

El conjunto de La Corona del Bayo ha sido dañado no solo por la erosión, sino también por la mano del hombre. Las autoridades,  aunque sea propiedad particular, no tenían que haber consentido la situación en la que se hayan edificios de tal valor histórico-artístico. La necrópolis ha sido expoliada sin ningún tipo de contemplación; la nave románica ha servido de refugio y en ella se ha encendido fuego, tal y como lo demuestran las piedras ennegrecidas por el humo. Y ¿Qué decir de la voladura de la iglesia del cerro sur? Incomprensiblemente en el siglo XXI los restos siguen en total abandono. ¿Sabéis quiénes realmente valoran estos restos? Pues las cigüeñas en los que han establecido sus nidos. A veces los animales respetan las cosas más que los humanos.

 

 La verdadera pena es que seguimos sin defender lo nuestro. Si no espabilamos, perderemos otro conjunto magnífico que merece una oportunidad, y no acabar "durmiendo el sueño de los Justos".

 

Y como dice el abuelo Labordeta: ¡Esta Tierra es Aragón! Pues que ¡Viva Aragón, su historia, su arte y sus gentes!

 

Hasta el próximo vuelo.

 

 

 

BIBLIOGRAFÍA:

 

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http://www.huffingtonpost.es/2016/02/10/escenarios-la-novia_n_9165740.html

 

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