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LAS PIEDRAS SAGRADAS DE MUXÍA

 Dicen que Galicia está llena de magia y de enigmáticos paisajes, y es cierto. Uno de los lugares en el que realmente tienes esa certeza es Muxía. Hacía muchos años que no visitaba este pueblecito pesquero, de la Costa da Morte; lo encontré muy cambiado, ya no es la aldea que yo recordaba. Cuando llegué al santuario de la Virgen de la Barca (1719), situado en un roquedal bañado por las aguas bravas del Atlántico, parecía que estaba en otro mundo, un mundo antiguo, en el que el sol y el océano lo eran todo.

 

 Es un lugar donde el espíritu se une al entorno, sus grandes rocas plantan cara a las olas bravías del océano Atlántico. Me senté en lo alto de una gran roca, observando los poderosos movimientos del agua, poco a poco una ligera niebla fue adueñándose del paisaje; este hecho, unido al cercano atardecer, hacía presentir que cualquier situación fantástica pudiera acaecer.

 

 La historia de Muxía está ligada a la existencia de un conjunto de piedras situadas en la “Punta de la Virgen de la Barca”, a orillas del océano Atlántico; a estas rocas se les practicó un culto mágico-religioso desde muy antiguo, originando numerosas historias y leyendas precristianas que perduraron en la posterior etapa de cristianización, llegando hasta nuestros días.

 

 Con el tiempo la iglesia católica cristianizó los lugares mágicos ancestrales de la Costa da Morte, como El Cristo de Fisterra, o la Virxe da Barca de Muxia En el caso de Muxía, según una tradición que se remonta a la Edad Media, un día que Santiago apóstol se encontraba allí predicando, se le apareció la Virgen María navegando en una "barca de piedra", para pedirle que regresara a Palestina, entregándole una Virgen del Pilar para que edificara allí una ermita entre las rocas. Ente ellas, la leyenda cuenta que se encuentran los restos de la nave de piedra que trajo a la Virgen a estas costas. Éstas son las piedras conocidas como: "La Pedra de Abalar", identificada con la nave; "la Pedra dos Cadrís", con la vela de la nave celestial; y la  "Pedra do Timón", con el timón.

 

Faro de Punta de la Barca.

 

 La "Pedra Dos Cadris" se identifica con la vela de la nave de piedra en la que arribó la Virgen a la Costa de Muxía para visitar al apóstol Santiago.

 

Tiene forma de riñón o de hueso iliáco, (según del ángulo en que la mires), se le atribuyen propiedades curativas para algunas enfermedades, pero hay que pasar por debajo de ella nueve veces.

 

 Otra vista de la Pedra dos Cadris.

 

 La "Pedra da Abalar" es la piedra da Abalar más famosa de Galicia, la podemos encontrar en la parte posterior el santuario de la Virgen de la Barca. Abalar signinifica mover; las pedras de abalar son piedras que se mueves, incluso por si mismas, cuando lo hacían, la gente pensaba que eran presagios de grandes desgracias.

 

Según cuenta la leyenda de la Virgen, es la nave de piedra que utilizó María para llegar a la Costa de Muxía.

 

En diciembre del año 1978 un fuerte temporal afectó a toda la costa gallega, la pedra de Abalar de Muxía fue desplazada de su lugar primitivo por las olas, rompiéndola en parte, siendo reparada en varias ocasiones.

 

La  "Pedra do Timón", junto con la Pedra da Abalar y la Pedra dos Cadris, formaban la nave de piedra que, según cuenta la leyenda, utilizó la Virgen para visitar al apóstol Santiago que se encontraba predicando en estas costas.

 

Fotografía de Rafael Téllez. Flickr.

 

 En donde se sitúa el santuario de la Virgen de la Barca, según cuenta la tradición, hubo una primera ermita fundada por el apóstol Santiago para albergar una Virgen del Pilar, que la propia María le entregó cuando arribó a estas costas con su barca de piedra.

 

La ermita que hoy se conserva es de 1719. Las torres del Santuario son de construcción reciente (1958).

 

 El año 2013 también fue un año terrible para Muxía, ya que el día de Navidad la iglesia de la Virgen de la Barca, se quemó completamente a causa de la caida de un rayo; y el día de Reyes de ese mismo año  la piedra de Abalar se volvió a partir. Dado el gran fervor que tienen en la zona por este precioso lugar un año más tarde ya se estaba restaurando la iglesia, la gran pena fue que tanto el retablo mayor como otros objetos de gran valor se perdieron  irremediablemente.

 

En la imagen las obras de restauración de la ermita.

 

Fotografía cedida por José Antonio Almería.

 

 Fachada y torres del santuario de la Virgen de la Barca, las torres realizadas en 1958.

 

Fotografía cedida por José Antonio Almería.

 

En el año 2002, con el desastre ecológico del Prestige, la Costa Da Morte sufrió un gran daño, por ese motivo en el año 2003, en lo alto de la Punta de la Barca se elevó una gran escultura, a la que llamaron "La Herida", para recordar la profunda herida que dejó en el entorno el triste acontecimiento.

 

 En mi recuerdo quedará la tarde tranquila y llena de matices, que pasé contemplando ese océano tan majestuoso y extenso. Hacía casi treinta años que había estado allí, y tenía guardadas en  mi memoria las sensaciones que sentí; tras el paso del tiempo, las sensaciones fueron las mismas, algo existe en ese lugar, que te llena y te impregna de misterio y de paz al mismo tiempo. Muxía tiene algo especial que le hace único. Los Hados residen en este lugar de la costa da Morte, o por lo menos de vez en cuando pasan las vacaciones entre esas piedras sagradas, estoy segura. 

 

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