Retablo de la capilla de Santiago. Colegiata de Santa María de Bolea (Huesca). Gabriel Joly.


La villa de Bolea, capital del municipio de la Sotonera, pertenece a la Comarca de la Hoya de Huesca. Tiene como telón de fondo las sierras de Caballera y Gratal, situadas en la zona más meridional de los Pirineos.

Fue una importantísima plaza musulmana en la zona, siendo definitivamente recuperada en 1101 por Pedro I de Aragón. La iglesia actual se asienta sobre un antiguo templo románico del siglo XII. El templo que hoy podemos contemplar fue realizado por el maestro de obras Miguel Altué y el pedrapiquero Pedro de Irazabal entre 1551-1559. Al depender de la diócesis de Huesca en 1571 pasó a ser colegiata.


Es una iglesia de las denominadas "hallenkirche", o con planta de salón, con tres naves, cabecera sin crucero, coro y capillas entre los contrafuertes.

En el ábside derecho de la cabecera se abre la capilla de Santiago. Fue realizada posteriormente al año 1532 por la familia Dieste para capilla personal y sepulcral. La familia Diest o Dieste era residente con casa solariega en Bolea, ya en 1643 se afirmaba, en la Salva de infanzonía, que hacía más de trescientos años que "venía existiendo allí esta familia y que sus miembros eran tenidos y respetados como legítimos infanzones".


La entrada abre en arco de medio punto decorado con motivos renacentistas (casetones, aves, roleos y candelieri). En el friso la inscripción con el Magnificat.


Decoración del intradós del arco de entrada.

La capilla se cierra con una preciosa reja gótica, con los escudos de los Dieste (una Y coronada). Es uno de los pocos ejemplos de forja que se conservan de esta época en Aragón. No se sabe el nombre de su autor, pero es similar a la de la capilla del Pilar de la iglesia de San Pablo de Zaragoza, realizada por Jaime Tejedor en 1527.


La capilla de Santiago tiene planta cuadrada, cubierta por un cimborrio octogonal cargado sobre trompas aveneradas y coronado por una bóveda estrellada de ocho puntas. En la fotografía también podemos ver la decoración de la parte superior de las paredes de la capilla, con agramilados mudéjares (para José Antonio Tolosa pudieran haber intervenido en su ornamentación artistas mudéjares).

El retablo, pieza del primer renacimiento en Aragón, ha sido atribuido a algún discípulo de Damián Forment o incluso al mismo maestro. Para los historiadores del arte Sepúlveda, Pano y Morte es obra de Gabriel Joly, autor del retablo del monasterio de Santa María de Sijena (Huesca), con el cual guarda mucha relación. Según la profesora Morte se puede fechar hacia 1532.

Gabriel Joly, discípulo de Forment, fue un escultor francés, nacido en Varipont, y afincado en Aragón, documentado entre 1515 y 1538, año en el que fallece en la ciudad de Teruel.

Es un precioso retablo renacentista con estructura de madera y esculturas de alabastro policromado. Consta de banco, cuerpo de tres calles y ático. Es de muy buena ejecución, al igual que la policromía, digna de mencionar.

Joly realizó una serie de escenas con su personal estilo clasicista, con técnica muy elaborada y cierta idealización de las escenas, que contienen cierto aire melancólico. Introduciendo en sus escenas numerosos detalles descriptivos, sobre todo en el tratamiento de las cabezas, cabellos y barbas. Es una obra concebida para contemplarla a corta distancia, ya que la capilla no es profunda, por ese motivo el escultor se esmeró en los detalles tratados con gran virtuosismo.

Tampoco hay que olvidar la mazonería del retablo, con numerosos detalles decorativos, a base de guirnaldas, candelieri, róleos.

En el banco vemos las magníficas escenas, de izquierda a derecha, la Epifanía, el Descendimiento, y el Nacimiento de Jesús.

La primera escena que podemos contemplar en el banco es la Epifanía, tema muy representado en el arte del renacimiento. Los Reyes Magos aparecen con ricos trajes y mantos estampados en oro con motivos florales cruciformes, portando los presentes que van a entregar al Niño, vemos que a Baltasar está representado de color negro. La escena está cobijada en una casa algo pequeña para el número de personajes representados. Vemos a María sentada que se inclina hacia adelante sosteniendo en su halda al Niño, al que le está rindiendo pleitesía el rey Melchor, que se ha quitado un gran sombrero rojo que ha dejado en el suelo. En la parte posterior, san José contempla la escena apoyado en su cayado, a su lado Gaspar y Baltasar, de tez oscura, esperan su turno para ofrecer sus regalos al Niño. Como fondo vemos al séquito de los Reyes, representado por dos figuras, una con casco y la otra con turbante. Es un relieve de marcado carácter naturalista, muy detallista en la representación de la indumentaria y las expresiones.

En el centro una magnífica escena de la "lamentación sobre Cristo muerto" o "Quinta Angustia". Forma parte del tema medieval de los Siete Dolores de María, en el que aparecen a la izquierda la figura de san Juan que sujeta un extremo del sudario de Jesús, en el centro María que toca con su mano derecha el cuerpo inerte de su hijo, mientras se lleva la mano izquierda al pecho, en señal de dolor; y a la derecha María Magdalena, portando un recipiente con perfume para ungir el cuerpo de Jesús, conforme era la costumbre judía antes de sepultarlo. Cristo yace sobre el sudario con sus brazos y piernas cruzadas, mostrando las heridas de su Pasión. El resto de las figuras muestran gran armonía en sus actitudes, mostrando su pena por la muerte de Jesús, pero con gestos plácidos y dulces.

Como curiosidad deciros que las Escrituras revelan lo meticulosos que eran los judíos al preparar los cadáveres para su entierro. Parientes y amigos bañaban el cuerpo del difunto, lo impregnaban con especias aromáticas y buen aceite y lo envolvían en telas (Juan 19:39, 40; Hechos 9:36-41).


En la casa de la derecha aparece la escena de la Adoración de los pastores, que al igual que en la Epifanía, se adapta a la estructura del retablo. En el centro vemos la Sagrada Familia, el Niño desnudo está sobre un improvisado lecho en el suelo, a la izquierda María que, con gesto de oración, junta sus manos mirando al Niño; a la derecha san José se vuelve a conversar con un pastor que está contemplando la escena. En la parte posterior vemos a otros tres pastores cobijados bajo el portal, en distintas actitudes. Las figuras del primer plano adquieren protagonismo, son altorrelieves, en los que destacan los elegantes ademanes y la delicadeza de la imagen de María.


El cuerpo central tiene tres calles con hornacinas aveneradas, cobijadas en ellas, las esculturas del apóstol Santiago, en el centro; a la derecha San Juan Bautista; y a la izquierda, San Miguel. En la predela, la Epifanía, el Descendimiento y el Nacimiento; y en el ático, el típico Calvario, los cuatro evangelistas y dos medallones con las imágenes del profeta Isaías y del Rey David.

La escultura principal del retablo, al que está dedicado, es la de Santiago peregrino, escultura de bulto redondo. Santiago aparece representado con los símbolos del peregrino. La peregrinación al santuario compostelano es un rito muy extendido ya en el siglo XII, su culto creció y en numerosas iglesias se le dedicaron capillas y retablos. Comenzando a desarrollarse una variada imaginería artística en su representación. Como caminante lleva bastón; morral, sombrero, sujeto con cordones a la espalda y adornado con una vieira dorada; la calabaza para llevar o coger el agua en el camino; y el libro, en este caso abierto, recordando su misión apostólica.

San Miguel alanceando a la representación del demonio. Su presentación está tomada del Apocalipsis (12-7-12), en donde nos relata la lucha entre el arcángel y el demonio; el triunfo del Bien sobre el Mal. El arcángel San Miguel es considerado como el ángel más venerado en las Sagradas Escrituras. Su importancia fue tal que es considerado el jefe de los ejércitos celestiales tanto en la religión judía, islámica y cristiana. Es el “Ángel del Señor”, su representante y el defensor, el “jefe de la milicia celestial”, por ese motivo es representado con armadura.

El arcángel aparece como un soldado romano, erguido y triunfante, con sus doradas alas pegadas a la espalda, alzando su brazo derecho para clavar su lanza (desaparecida), al maligno que está derrotado a sus pies. En su mano izquierda porta un singular escudo, en cuyo centro vemos las letras de Jesús: IHS.

San Juan Bautista llevando en su mano izquierda, y sobre un libro, el “Agnus Dei”. Talla de excelente factura, con un esmerado estudio anatómico. Es una escultura que no presenta una disposición central, sino en escorzo.

En la parte superior de la escultura de san Miguel, podemos ver el tondo con la imagen del profeta Isaías, flanqueado por las figuras de dos evangelistas. Isaías fue uno de los profetas más relevantes de la historia cristiana y judía, sus escritos se conoce como el "Libro de Isaías". En la imagen lo representa el escultor con barba y leyendo con gran atención un gran libro, que representa el libro que lleva su nombre. A la izquierda la esculturita representando al evangelista san Mateo, al que le falta la cabeza y su símbolo, el ángel; a la derecha, san Marcos, con un libro en su mano izquierda y a sus pies su símbolo: el león.


Sobre la imagen de san Juan Bautista, el medallón con la figura del rey David, al que le han representado con su lira y su corona, portando en su pecho una filacteria donde pone su nombre.

Flanqueando al rey David, a la izquierda San Lucas, sosteniendo el evangelio, y con el toro a sus pies; a la derecha, san Juan, con un libro abierto en su mano izquierda.


El retablo culmina con un Calvario bajo una gran venera semicircular. En el Calvario, se representa en la izquierda una María doliente, ante la cruz con su hijo muerto; y a la derecha a la Magdalena que, con expresión de dolor, mira hacia lo alto, llevándose la mano al pecho en señal de dolor.

La colegiata de Santa María de Bolea es una verdadera maravilla, iglesia que encierra joyas tan magníficas como este pequeño, pero gran retablo. Espero que os haya gustado.

Hasta el próximo vuelo.


BIBLIOGRAFÍA:

- DURAN GUDIOL, Antonio: Voz “Bolea”, en la Gran Enciclopedia Aragonesa, Zaragoza, U.N.A.L.I., 1980, tomo II, pág. 470.

-GARCÍA CIPRÉS, Gregorio: Los Dieste. Linajes de Aragón. Revista quincenal ilustrada, tomo IV, nº 3, 1 de febrero de 1913. pp. 41-43

- NAVAL MAS, Antonio: La colegiata de Bolea y su restauración, Zaragoza, Diputación General de Aragón, 1993.

-MORTE GARCÍA, Carmen: Los retablos de escultura en Aragón: del Gótico al Renacimiento: https://www.ge-iic.com/wp-content/uploads/2007/01/C_Morte.pdf

- PANO, J.L.: “Introducción al estudio de las hallenkirchen en Aragón”, en Artigrama, nº 1, Zaragoza, Departamento de Arte, 1984. pp. 113-145.

- PANO, José Luis: “Aportación al estudio de las iglesias de planta de salón en Aragón: Colegiata de Santa María de Bolea (Huesca)”, en Artigrama, nº 1 (1984), pág. 395.

- SEPÚLVEDA SAURAS, Mª Isabel; PANO GRACIA, José Luis; MORTE GARCÍA, Carmen: La villa de Bolea. Estudio histórico-artístico y documental, Zaragoza, Gobierno de Aragón (Departamento de Cultura y Turismo), 2001.

-VV.AA.: El esplendor del Renacimiento en Aragón. Museo de Zaragoza, febrero-mayo 2010. Catálogo.

-VV.AA.. Aragón y la pintura del Renacimiento : [exposición], Zaragoza del 9 de octubre al 30 de noviembre de 1990, Museo e Instituto Camón Aznar. Ibercaja, 1990. pp. 183-185.

- Asociación de amigos de la colegiata de Bolea: http://www.colegiatadebolea.es/bolea.php?idioma=es

- Horarios para visitar la colegiata:

http://www.colegiatadebolea.es/horarios/es.pdf


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