Retablo de la Virgen y el Niño. Iglesia de Santa María. Santa Cruz de La Seros (Huesca).


Vista de Santa Cruz de La Seros. Iglesia de Santa María.

Santa Cruz de La Serós es un precioso pueblo situado al fondo del valle del río Aragón, en su margen izquierda, en la Sierra de San Juan de la Peña (Huesca). La localidad se halla al pie de las peñas de San José que bordean el monte de San Salvador. En un principio su nombre era Santa Cruz, pero al habitar el lugar las monjas benedictinas (llamadas las Sorores), por alusión a ellas, terminó llamándose Santa Cruz de la Serós, apocopando el nombre. Realmente este lugar es un paso obligado antes de visitar San Juan de la Peña, germen del primitivo Reino de Aragón.

Iglesia de Santa María.

A pesar de ser un núcleo pequeño adquirió gran importancia en la Edad Media. En ella se construyeron dos de los edificios más importantes de la zona, el monasterio de Santa María y la iglesia de San Caprasio.

Portada de la Iglesia de Santa María.

En lo que respecta a Santa María, la iglesia es el único resto que se conserva del monasterio de benedictinas que vinieron desde san Juan de la Peña en 1025, tras la prohibición de Sancho III el Mayor de que en una misma comunidad convivieran monjes y monjas.

Fue Ramiro I quien ordenó la construcción del monasterio, en donde habitaron tres de sus hijas: Teresa, Sancha y Urraca, con la que el monasterio conoció su esplendor, que iría decayendo entre el siglo XII y el XIII.

Interior de la iglesia de Santa María.

En 1555 el monasterio fue abandonado por las monjas que se trasladaron a Jaca, pasando a ser la iglesia parroquial del pueblo. En 1931 el templo fue declarado Monumento Nacional y en 2005 Bien de Interés Cultural.

La planta es de cruz latina con una sola nave con bóveda de cañón, y capillas en el lateral meridional. En una de ellas vemos el precioso retablo de la Virgen.

Capilla de la Virgen con el Niño.

Antiguamente la cabecera del templo de Santa María de Santa Cruz de La Seros estaba ocupada por este retablo gótico dedicado a la Virgen con el Niño. Hoy se sitúa en una capilla del lado del Evangelio.

Retablo de La Virgen con el Niño.

Estamos ante un retablo de estilo gótico, fechado hacia 1460-1470, que se adscribe estilísticamente al gótico hispano flamenco, tanto en el tratamiento del color como en la representación de multitud de detalles en cada escena, consiguiendo efectos de pasticidad y luminosidad gracias al uso del óleo. Los amplios ropajes están realizados con pliegues quebrados; y los paisajes, que sirven de fondo a las escenas, son de inspiración centroeuropea.

Es un retablo realizado en madera tallada y dorada, que consta de banco, cuerpo principal dividido en tres calles, de las que la central está dedicada a alojar la imagen de la Virgen con el Niño. La imagen, a su vez, está rodeada por casas en donde se representan episodios de la vida de la Virgen y de Jesús. Las calles laterales se dividen en seis encasamentos, tres por calle. Sobre la escultura de la Virgen, el pasaje de la Dormición de la Virgen, rematando el retablo un ático con el Calvario. El retablo está protegido por el guardapolvo o polsera, decorado con símbolos de la Pasión de Cristo.

En el banco se disponen cuatro tablas en las que se representan episodios de la vida de la Virgen. En las pinturas se refleja además el gusto por el lujo de la indumentaria que visten los personajes, con ricas telas brillantes enriquecidas con ribetes dorados.

A la izquierda, la primera escena es la Coronación de la Virgen, un tema tomado de los Evangelios Apócrifos y de los Padres de la Iglesia, al igual que ocurre con los temas relativos a la Muerte y la Asunción de la Virgen. Este tema nace y se desarrolla con el estilo gótico. María se halla sentada al lado de su Hijo. Las dos figuras están en escorzo, mirándose. María con la cabeza inclinada hacia delante en señal de reconocimiento y humildad y con las manos unidas sobre el pecho; mientras Jesús, pleno de poder y majestad, la bendice.

En la derecha vemos la Presentación de María en el Templo, que como ya hemos comentado en ninguno de los cuatro evangelios canónicos informan sobre la vida real de María antes de la Anunciación, por ese motivo el episodio de la Presentación fue construido a partir de textos apócrifos. En la escena, vemos en el lado izquierdo a Santa Ana que uniendo sus manos en oración contempla cómo su hija sube los quince peldaños (sobre los que se erigía el templo de Salomón según los apócrifos) que toda doncella debía de subir para ser recibida por el sumo Sacerdote Zacarías para conducirla al Sancta Sanctorum en donde vivirá toda su infancia. Detrás de santa Ana, una figura femenina señala con su dedo índice a María. A la derecha San Joaquín conversando con otra figura femenina. La imagen parece ser sacada del Pseudo Mateo 4: "y al llegar frente a la fachada, subió tan rápidamente las quince gradas, que no tuvo tiempo de volver su vista atrás y ni siquiera sintió añoranza de sus padres..."


A la derecha, la Visitación de María a su prima Santa Isabel. Ésta, ante la presencia de su esposo Zacarías y de san José, se arrodilla ante su prima María como expresión de profundo respeto hacia ella.

A la izquierda, la Presentación del Niño en el Templo de Jerusalén. El episodio solo está contenido en el Evangelio de san Lucas (2, 22-35). En la escena se representa a María y a José, situado a la izquierda y en segundo plano, ofreciendo a Dios a su hijo, según estipulaba la ley mosaica para los primogénitos (Éxodo 13, 1-2), al tiempo que ofrecen, para la Purificación de María, dos tórtolas, que lleva la profetisa Ana en un cestillo, situada detrás de san José. María presenta al Niño al Justo Simón, quien lo coge con sus brazos: "Cuando una mujer conciba y tenga un hijo varón... será impura como el tiempo de sus reglas... permanecerá todavía treinta y tres días purificándose de su sangre", al término de los cuales debe ir al templo con un cordero, "más si a ella no le alcanza para presentar una res menor, tome dos tórtolas o dos pichones, uno como holacausto y otro como sacrificio por el pecado; y el sacerdote hará expiación por ella y quedará pura" (Lev 12, 2-4; 8).


El centro del cuerpo principal del retablo lo ocupa la talla de la Virgen con el Niño, rodeada de tablas pintadas, representando escenas de la Vida de María y de Jesús.


La talla de la Virgen está realizada en alabastro policromado y datada entre 1460-70. La figura de la Virgen está de pie, mide noventa y cinco centímetros de altura, sosteniendo al Niño sobre el brazo izquierdo, mientras en su derecha lleva una poma o fruta. El Niño a su vez, porta un libro abierto que muestra al espectador. María viste una túnica rojiza, cubierta con un manto blanco y azul, que le cruza por delante del cuerpo, formando numerosos pliegues quebrados y angulosos. Los rostros son redondeados e inexpresivos. Se puede relacionar con obras del maestro Francí Gomar.

La imagen está flanqueada por cuatro ángeles pintados, los dos superiores portan incensarios, y los dos inferiores instrumentos de cuerda, el de la izquierda con un rebec; y el de la derecha con un laúd.


En el primer piso del cuerpo principal, lado izquierdo, vemos la Anunciación, en la que se ha representado la escena en un porche con arcos de medio punto rebajados, decorado el suelo con baldosas que permite proyectar una perspectiva lineal que nos conduce hacia el fondo, en donde se abre otro arco que lleva al dormitorio de la Virgen. El arcángel Gabriel, que porta una filacteria, ha sorprendido a María, que une sus manos en actitud de oración; un gran jarrón con azucenas blancas, símbolo de pureza, separa a las dos figuras. En la escena podemos ver dos puntos de fuga, la ventana situada en el dormitorio, y la arquería situada a la izquierda que da paso a un jardín. Vemos la representación del interior de una casa burguesa de la época, a través de cuyos vanos se observa el paisaje exterior.

En el segundo piso, la Epifanía. La Virgen aparece sentada en el centro de la escena, delante de un edificio gris-azulado, que representa el Portal de Belén. Viste un manto azul, de angulosos pliegues, sobre una túnica rojiza. En su regazo está el Niño que dirige su atención hacia Melchor que, lujosamente vestido con un manto verde brillante, le está entregando su presente; a su derecha Gaspar contempla la escena. Tras la Virgen, y con aire ausente, se sitúa San José, y a su lado el rey Baltasar, de tez más oscura, mirando directamente al espectador.


En la escena inferior derecha, el Nacimiento, centrando la tabla la Sagrada Familia, María a la izquierda, vestida con un rico manto azul, con el forro verde brillante, sobre una túnica rojiza. El Niño, desnudo reposa sobre el manto de su madre, en el mismo suelo, cuyas baldosas nos conducen hacia el establo que se encuentra en la parte posterior con el asno y el buey. San José, situado a la derecha, baja su cabeza en señal de humildad y se lleva la mano derecha al pecho, tras él se ve a los pastores contemplando la escena, y alfondo otros pastores con su rebaño, confiriendo profundidad a la representación.

En el segundo piso, Cristo resucitado saliendo del sepulcro y acompañado de cuatro soldados dormidos, dos delante del sepulcro y dos detrás. Jesús, cubierto por un sudario blanco, aparece en actitud triunfante, bendiciendo con la diestra y sosteniendo con la izquierda un fino estandarte decorado con una cruz dorada y una cinta roja que ondea ligeramente como símbolo de su victoria sobre la muerte. Porta nimbo crucífero dorado y decorado con pequeños motivos incisos. Su figura es esbelta y en su costado podemos ver la herida infringida en el Calvario.


El tercer nivel está formado por tres escenas, de izquierda a derecha: la Ascensión, la Dormición de la Virgen, y Pentecostés.


La primera escena de este tercer piso es la Ascensión de Cristo. Este episodio es uno de los cinco principales en la vida de Jesús, junto al bautismo, la transfiguración, la crucifixión y la resurrección.

La imagen se divide en dos partes, la terrenal, situada en el Monte de los Olivos, cerca de Jerusalén, que se ve al fondo. Sobre el monte están situados María y los apóstoles, que con sus gestos expresan su sorpresa ante el hecho que están contemplando. Dirigen sus miradas hacia lo alto en donde se puede ver los pies de Jesús que está ascendiendo a los cielos.


En el centro de este tercer nivel, una magnífica Dormición de la Virgen. Según los Evangelios Apócrifos, tras anunciarle el arcángel San Miguel su fin terrenal, la Virgen convocó a los apóstoles, que acudieron a su llamada, excepto Santo Tomás que se encontraba predicando en la India. San Pedro, con sus llaves y san Juan, se representan al lado de la Virgen, como los más cercanos a ella.


En la tabla que se ubica en la parte superior de la calle central se representa Pentecostés. Para los judios Pentecostés o Shavuot tiene lugar cincuenta días despues de la Pascua. Palabra griega que significaba "la cincuentena, o la entrega de las primicias a Yahveh después de la siega del trigo". Ese día estaban reunidos los apóstoles y María, cuando aparecieron sobre cada uno de ellos unas lenguas de fuego, llenandose del Espiritu Santo, y hablando en lenguas que hasta ese momento desconocían. El hecho significa el fin de la misión de Jesús en la tierra y el inicio de la misión apostólica de sus seguidores.


Culmina el retablo el Calvario. Como eje vertical de la composición está Cristo crucificado, cubierto con un perizonium, flanqueado a la izquierda por María que con gran dolor contempla a su hijo muerto; mientras Magdalena a los pies de la cruz, besa los pies heridos de Jesús; y a la derecha, un san Juan compungido vuelve su triste rostro, para no ver el sufrimiento del Maestro, apoyando su cabeza sobre su mano izquierda. Son de destacar los pliegues de los ropajes, abultados, quebrados y acartonados. Al fondo un paisaje de estilo centroeuropeo.


Hasta aquí esta pequeña reseña de este magnífico retablo de santa María de Santa Cruz de La Seros. Espero que os haya gustado.

Hasta el próximo vuelo.



BIBLIOGRAFÍA:


-VV.AA.: La pintura gótica durante el siglo XV en tierras de Aragón y en otros territorios peninsulares. Zaragoza, Institución Fernando el católico, 2007.

- MORTE, Carmen (coordinadora): "Esculturas de alabastro en el siglo XV en Aragón". El alabastro: usos artísticos y procedencia, Zaragoza, Prensas de la Universidad de Zaragoza, 2018.

-LACARRA DUCAY, Mª Carmen: Tendencia europea en la pintura altoaragonesa de la segunda mitad del siglo XV.

-CARMONA MUELA, Manuel: Iconografía cristiana, Madrid, Akal, 1998.

-F.OLIVÁN BAILE: “Los monasterios de San Juan de La Peña y Santa Cruz de La Serós”, Zaragoza, 1974.

-ANA ISABEL LAPEÑA PAÚL:”Santa Cruz de La Serós”, Zaragoza, Ed. Mira, 1993

-FUIXENCH NAVAL, JOSÉ MARÍA. Real Monasterio de San Juan de la Peña y templos de Santa Cruz de la Serós, Editorial Kapitel, Huesca, 2010.

-ANTONIO GARCÍA OMEDES: http://www.romanicoaragones.com/0-Jacetania/23-SerosStaMaria.htm

-http://www.patrimonioculturaldearagon.es/bienes-culturales/monasterio-santa-maria-cruz-de-la-seros



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