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Frontal del reloj gótico del monasterio de Veruela (Zaragoza). Hoy en la parroquial de Pozuelo de Aragón.

 

En la fotografía vemos a la izquierda el lienzo de san Antonio Abad del XVI y a la derecha el frontal del reloj que le servía de soporte, del siglo XIV.

 

En noviembre del año 2009 se puso en marcha el proyecto de Escuela Taller “Juan Arnaldín”, programa llevado a cabo por la Diputación de Zaragoza en colaboración con el Instituto Aragonés de Empleo, para restaurar obras de arte de la provincia. Durante catorce años han llevado a cabo la rehabilitación de más de mil obras de unos ciento cincuenta municipios zaragozanos. Una de las obras restauradas es el lienzo sobre soporte de madera dedicado a san Antonio Abad, que se conserva en la iglesia parroquial de Pozuelo de Aragón (Zaragoza). La sorpresa fue cuando en el año 2011 al realizarle una radiografía al cuadro,  se descubrió que la tabla que servía de soporte, en realidad era el frontal de un reloj bajomedieval, proveniente del monasterio de Veruela (Zaragoza).

 

Según el Centro de Estudios Borjanos, cuando en el año 1999 publicaron el inventario del patrimonio artístico religioso de la localidad de Pozuelo de Aragón, los autores del mismo, Carlos Sancho y Pedro L. Hernando, ya comentaron que debajo de la figura de san Antonio se podía vislumbrar otra pintura religiosa de estilo gótico (una cara), que en el año 1563 sirvió de soporte a la obra realizada por el pintor Cristóbal de Espinosa.

 

Como hemos comentado, el frontal proviene del monasterio cisterciense de Veruela y acabó en la iglesia de Pozuelo de Aragón. No hay que olvidar que el monasterio de Veruela en la Edad Media era un verdadero señorío feudal, del que llegaron a depender numerosas localidades como Vera de Moncayo, Alcalá, Litago, Bulbuente, Ainzón y Pozuelo de Aragón. Esta última localidad fue fundada bajo el dominio del citado cenobio en 1245, en las tierras que ocupaba una antigua explotación agraria, donada, en 1181, por el rey Alfonso II al mencionado monasterio. Este hecho hace pensar que el frontal pudo ser llevado a Pozuelo cuando en 1545, por orden del abad verulense don Lope Marco, se construyó la iglesia parroquial de la Asunción; siendo utilizado como soporte a una obra que seguía la moda imperante en el momento en el que se erigió la iglesia.

 

El lienzo, que cubría el frontal de reloj, está pintado al óleo y representa a san Antonio Abad con un libro en sus manos y un lechón a sus pies, estaba colocado en el coro de la iglesia de Pozuelo. El lienzo fue restaurado completamente, ya que estaba muy deteriorado. Fue troceado y como un puzle se volvió a montar.

 

La obra, dentro de la corriente renacentista, está atribuida al pintor Cristóbal Espinosa, quien la realizó en 1563, tal y como podemos leer en la línea final del texto escrito en el libro que el santo porta en su mano derecha: “Espinosa me fecit, año mil quinientos sesenta y tres”.

 

Los restauradores en seguida se dieron cuenta de la importancia del hallazgo, y del valor que tenía el soporte que durante tantos años había estado cubierto y resguardado por un lienzo, cuyo valor artístico era mucho menor.

 

 Estamos ante el único indicador horario, anterior a 1500, conservado en España (se conoce la existencia de otros dos, el del monasterio de Santes Creus y el de la catedral de Cuenca, pero estos son posteriores) y uno de los mejores conservados en Europa.

 

Fotografía: Reloj de la catedral de san Pedro de Beauvais. Binche.

 

El reloj de Veruela se basa en otros modelos del norte de Europa, como el de la catedral de san Pedro de Beauvais (Francia), construido entre 1440-50, poco antes de la realización del de Veruela. El de Beauvais se asienta en una estructura que recuerda a un púlpito, siendo uno de los más antiguos que se conservan y que aún funciona a pesar de las numerosas remodelaciones que ha sufrido a lo largo del tiempo. En su origen tenía una sola aguja que daba vueltas al dial en veinticuatro horas, indicando además las fases lunares.

 

En la infografía, realizada por JUAN JOSÉ BORQUE, podemos ver en el lugar donde se ubicó el reloj, al lado de la escalera de acceso al dormitorio monacal de Veruela; a la izquierda la entrada a la sacristía. La “caja del relox” mecánico estaba colocada sobre una torre decorada con motivos góticos. Y sobre el frontal del reloj la campana que marcaba las horas.

 

El tiempo en el Medioevo era controlado a través del movimiento del sol y por el toque de campanas. En gran medida estaba supeditado a la iglesia, regulando el día por las reglas monásticas u horas canónicas, herencia del mundo antiguo, que dividía el día en veinticuatro horas, y cada tres horas se comunicaba por medio del toque de campanas el paso del tiempo: maitines (medianoche), laudes, prima, tercia, sexta (mediodía), nona, vísperas y completas.

 

Hasta finales del siglo XIII, momento en que se inventó el reloj mecánico, el hombre se había servido de los relojes de arena, de sol, clepsidras o velas, con los que calculaban el paso del tiempo. Pero a partir del siglo XIV y XV el concepto del tiempo cambió con la introducción del reloj en la vida de los municipios, poniéndose de moda el encargo de relojes para que toda la comunidad tuviera conocimiento de la hora, ya fueran localidades pequeñas o grandes.

 

En la Corona de Aragón los primeros relojes de los que se tienen noticia fueron construidos a finales del siglo XIV. También se conoce la presencia en Zaragoza de maestros relojeros, entre los que destacó el “relojier” flamenco Juan Panequin, quien construyó los primeros relojes aragoneses documentados (convento de san Francisco),  siendo también relojero del rey Carlos III de Navarra.  A finales del siglo XV sobresalió en Aragón, el relojero Pedro de Malvalet, quien en 1475 realizó el reloj de Ateca. Posteriormente, ya en el siglo XVI, Jaime Ferrer, el relojero que hizo el de la Torre Nueva de Zaragoza. Pero desgraciadamente desconocemos la autoría del relox de Veruela que hoy vamos a comentar.

 

Parece ser que entre 1475-79 el abad del monasterio cisterciense de Veruela, don Gonzalo Fernández de Heredia y Bardají , encargó  un reloj de ruedas dentadas para instalarlo en la iglesia del monasterio. Según podemos leer en las memorias del abad fray Lope Marco (1539-60), se colocó en el brazo sur del crucero, junto a la desaparecida escalera que los monjes utilizaban para subir al dormitorio comunitario. Sobre el reloj se ubicaba la campana “Santa Ágata” que era el “indicador sonoro”, tal y como podemos ver en la infografía comentada.

 

Entre 1550-51 el abad Lope Marco ordenó desmontar el “Viejo relox” y derribar la escalera de acceso al dormitorio. En esa misma época se erigió una torre horaria dedicada a san Miguel en el exterior de la iglesia, pero en esa misma zona.

 

En comparación os pongo una fotografía que realicé en el monasterio también cisterciense de Santes Creus (Tarragona), en donde podemos ver otro reloj, que aún se conserva, también al lado de la escalera que comunicaba con el dormitorio de los monjes. Pero en este caso situado en lo alto y de época posterior (entre 1575-1600). Desgraciadamente tampoco conserva la maquinaria.

 

Como podemos observar la tabla se conserva en un estado excepcional, propiciado por la protección del lienzo que se le colocó encima, aunque se ha perdido la saeta y la maquinaria. Parece ser que ésta última se entregó al relojero que fabricó el de la torre de san Miguel, que, tal y como afirma Jesús Criado, era costumbre en la época.

 

Otro dato para tener en cuenta es el que proporciona en el año 2012 el Centro de Estudios Borjanos, afirmando que en la iglesia parroquial de Vera de Moncayo, localidad que también fue propiedad del monasterio de Veruela, se había encontrado la maquinaria de un reloj medieval. Esto deja una puerta abierta a todas las conjeturas, ya que si se pusieran en relación este frontal con la máquina encontrada en Vera, quizá podríamos tener un ejemplo completo de un reloj bajomedieval.

 

En el centro de la tabla aparece un gran sol rojo, rodeado por un anillo en el cual se disponen las veinticuatro horas del día en números romanos. En las esquinas se distribuyen los Tetramorfos o símbolos de los cuatro evangelistas: San Mateo, San Juan, San Marcos y San Lucas, portando filacterias con sus nombres. En los laterales el sol (Dios), y la luna (la Iglesia).

 

Según el texto del Apocalipsis escrito por san Juan, Ap. 4, 6-8 podemos leer que Dios estaba rodeado de los veinticuatro Ancianos y los Vivientes, describiendo a estos de la siguiente forma: “Cuatro Seres Vivientes, llenos de ojos por delante y por detrás, ocupan el espacio entre el trono y lo que hay a su alrededor. El primer Ser Viviente se parece a un león, el segundo a un toro, el tercero tiene un rostro como de hombre y el cuarto es como un águila en vuelo..." Junto a los mencionados ancianos forman parte de la Corte Celestial, y su función es alabar a Dios. Están relacionados con el Fin del Mundo y con la Segunda Venida de Cristo.  

 

Hay opiniones diversas sobre a quién representan, unos dicen que son arcángeles, otros que simbolizan a las fuerzas de la naturaleza...La tradición cristiana (san Ireneo en el siglo II, y san Jerónimo en el siglo IV) los identifican con los evangelistas; siendo representados en el arte con los símbolos mencionados.

 

Los cuatro portan alas y suelen ubicarse alrededor de Dios, ocupando las cuatro esquinas, generalmente Marcos (León) y Lucas (toro), se sitúan en la parte inferior;  y Mateo (ángel) y Juan (Águila), en la superior.

 

El sol situado en el centro y rodeado de los evangelistas simboliza a Cristo que va a volver al final de los días. En los versículos de Isaías (9, 1 y 24,23) y Malaquías (3,20) predicen la venida del Salvador, se compara dicha venida con la elevación de un astro que vendrá a iluminar a Israel. Cristo recibe alegóricamente el nombre de Sol: “Noster sol justiciae Christus”. El Mesías era el sol verdadero y de justicia.

 

En el ángulo superior izquierdo el símbolo de san Mateo, en el centro el escudo de la Corona de Aragón,  y en el ángulo superior derecho el símbolo de san Juan.

 

Tetramorfos de san  Marcos, representado por un bello ángel que porta una filacteria con el nombre del evangelista: S. MATHEUS. A san Mateo siempre se le asocia con un ángel u hombre alado ya que su Evangelio comienza con un estudio sobre la genealogía de Jesús, el Hijo del Hombre.

 

Detalle del rostro del ángel.

 

En el centro El Señal Real de Aragón. Escudo en campo de oro con cuatro palos de gules. Durante la Edad Media fue usada como emblema de los reyes de la Corona de Aragón y descendientes.

 

El símbolo del evangelista san Juan, un águila portadora de una filacteria con el nombre del apóstol: S. IOH(ANN) ES. Ocupa el lugar preeminente, en la parte superior y a la derecha de Dios. La razón de representarle por medio de un águila es que desde el prólogo de su evangelio se remonta con la prestancia de un águila hasta las alturas de la misma divinidad.

 

En la parte inferior, en la esquina izquierda el símbolo de san Marcos, representado por el león. En el centro un escudo de un alto magnatario eclesiástico, sobre él podemos observar un báculo. A la derecha el símbolo de san Lucas.

 

El león, símbolo del evangelista san Marcos, sujeta con sus patas la filacteria con su nombre: S. MARCHUS. El evangelio de san Marcos comienza con la figura del Bautista “la voz que clama en el desierto”, como el rugido de un león.

 

En el centro un escudo con un báculo sobre él, se ha identificado como el blasón de la persona que lo donó. El báculo sobre el escudo significa que el reloj fue encargado por un alto dignatario del cenobio. Se piensa que puede tratarse, como ya hemos comentado, de don Gonzalo Fernández de Heredia y Bardají, que fue abad comendador del monasterio verulense entre 1475-79. En 1479 fue nombrado obispo de Barcelona y arzobispo de Tarragona en 1490. También fue embajador de Juan II y de los Reyes Católicos en Roma, como podemos observar estamos ante un gran dignatario político-religioso.

 

Como curiosidad decir que en la sala capitular del monasterio de Veruela podemos ver una lauda sepulcral con el mismo blasón que vemos en el frontal del reloj, pero en ese caso tallado en piedra. Al estar la lápida en la sala capitular se tiene la seguridad de que se trata de las armas de un abad del monasterio, llegándose a la conclusión de que se trata de don Gonzalo Fernández de Heredia y Bardají, abad del cenobio entre 1475-76 y en 1479. Algún historiador también ha comentado que pudiera tratarse del del abad fray Sancho de Marcilla, que lo fue entre 1362-1383.

 

En la fotografía de J.A. Gil Martínez de la Sala Capitular del Monasterio de Veruela, os señalo con una flecha roja la lápida en cuestión.

 

El toro, que al igual que los anteriores símbolos de los evangelistas, lleva un cartel con su nombre: S. LUCHAS. El toro es el símbolo del sacrificio, tema muy tratado por el evangelio de Lucas.

 

Rostro del sol, representado en la parte izquierda. Esta cara era la que en parte era visible cuando esta tabla gótica servía de soporte al lienzo de san Antonio Abad. Puede que simbolice a Dios Todopoderoso.

 

Cara de la luna, situada en el lateral derecho de la tabla, quizás sea el símbolo de la iglesia.

 

 Como colofón os pongo nuevamente la infografía realizada por Borque, para ver cómo era el reloj antes de la restauración. Como se puede observar, el fondo sobre el que se ha pintado el sol central tenía un tono verde, actualmente es azulado (como podemos leer en el estudio de Criado y Borque): “la tonalidad azul cerúlea obtenida al mezclar lapislázuli y albayalde es, en realidad, un repinte que oculta los vestigios conservados de la primitiva, que era verde y estaba formada por una combinación de aerenita y oropimente”.

 

Hasta aquí un pequeño estudio del interesante "relox viejo de Veruela". Espero que os haya gustado.

 

Hasta el próximo vuelo.

 

 

 

BIBLIOGRAFÍA:

 

-CRIADO MAINAR, Jesús; y BORQUE RAMÓN, Juan José: El “Relox Viejo” de Veruela. Un testimonio de la relojería mecánica bajomedieval, Zaragoza, Institución Fernando el Católico, 2015. 

 

-CRIADO MAINAR, Jesús; y BORQUE RAMÓN, J. José:   El “relox viejo”. Monasterio de Veruela, en Aragón turístico y monumental, Zaragoza, Año 90, nº 378. junio 2015, pp. 16-18

 

-CENTRO DE ESTUDIOS BORJANOS:

http://cesbor.blogspot.com/2012/03/importante-hallazgo-en-pozuelo-de_26.html

 

- MORALES GÓMEZ, J.J.; y TORREBLANCA GASPAR, M. J.: Tiempo y relojes en Teruel en el siglo XV: file:///C:/Users/Usuario/Downloads/Dialnet-TiempoYRelojesEnTeruelEnElSigloXV-108396%20(1).pdf

 

-PÉREZ, Victor: Técnica y fe: el reloj medieval de la catedral de Toledo, Madrid, Fundación Juanelo Turriano, 2018: https://issuu.com/juaneloturriano/docs/reloj-issuu

 

-GARCÍA HERRERO, M. del Carmen: La expansión de los relojes mecánicos en la Corona de Aragón. Un proceso cultural significativo.

 

-GONZÁLEZ HERNANDO, Irene: El Tetramorfo:

https://www.ucm.es/data/cont/docs/621-2013-11-21-8.%20Tetramorfo.pdf

 

-CABRERA, Mª Dolores: El arzobispo de Tarragona, Gonzalo Fernández de Heredia: Cuadernos de Historia Jerónimo Zurita nº 47-48:

https://ifc.dpz.es/recursos/publicaciones/10/01/4cabre.pdf

 

 

 

 

 

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