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Los placeres del Ebro. Obra de Francisco Marín Bagüés. Museo Provincial de Zaragoza.

Si tuviera que ser otro pintor que no fuese Marín Bagüés ¿Quién quisiera ser?

 

Ninguno. Me costó mucho ser Marín Bagüés”.

 

 

Una de las obras que siempre me ha llamado la atención en mis visitas al Museo Provincial de Zaragoza es el óleo realizado entre 1934-38 por el pintor aragonés Francisco Marín Bagüés y que él mismo tituló "Los placeres del Ebro"; quizás porque nos muestra un Ebro totalmente desconocido para mí, un río que como se suele decir “da gusto verlo”.

 

Antes de zambullirnos en este río tan querido, vamos a conocer un poco la biografía de este pintor aragonés llamado Francisco Marín Bagüés. Nuestro artista nació en Leciñena en 1879, en donde vivió hasta los 15 años. Su padre totalmente opuesto a su afición a la pintura lo envió a Zaragoza a estudiar bachillerato, en donde vivió con uno de sus hermanos mayores que era coadjutor en la parroquia de Altabás del barrio del Arrabal. Al morir su padre en 1894, este hermano suplirá la figura paterna. Marín empezó a pintar, vendiendo sus primeras obras al farmacéutico del barrio don Blas Sánchez de Rojas y al concejal Antonio Puerta. Pronto entró en el estudio de Mariano Oliver en la calle Manifestación; y en 1899 en la Escuela de Artes e Industrias de la ciudad. Entre 1903-1906 fue a Madrid, descubriendo a Velázquez, el Greco y Goya. Desde 1905 participó en los concursos anuales de pintura de Zaragoza patrocinados por los duques de Villahermosa-Guaqui. Su fama fue creciendo, destacando en esta primera etapa como un pintor regionalista, alcanzando un gran éxito en la Exposición Hispano-francesa de 1908 que tanto cambió nuestra ciudad.

 

Entre 1909-1912 fue becado por la Diputación de Zaragoza en Roma y Florencia, en ambas ciudades Marín conoció la pintura florentina del siglo XV, la veneciana, y el simbolismo y modernismo, que cambiaron totalmente su visión del arte. En esa misma época viajó a Paris, Luxemburgo y por otros países europeos, descubriendo las nuevas tendencias que se hacían en Europa; pero lo que más le impactaron fueron los futuristas y los cubistas. También le influyeron artistas coetáneos como Zuloaga, Julio Romero de Torres y Benjamín Palencia, con los cuales tuvo relación.

 

Su fama fue creciendo, y a su regreso a Zaragoza en 1913 fue nombrado conservador de la sección de pintura del recién creado Museo Provincial de Bellas Artes, en donde instaló su estudio. Pero poco a poco su salud se fue debilitando, no se sentía valorado, y problemas personales le llevaron a sufrir en 1916 una enfermedad mental tan fuerte que tuvo que ser ingresado en el psiquiátrico “Pedro Mata” de Reus. Tras su recuperación casi dejó la pintura, y como Goya, se dedicó al grabado al aguafuerte, retirándose grandes temporadas a Castelserás (Teruel), en donde vivía una de sus hermanas.  En las obras de su última etapa el color primaba a la forma, sus tonos ocres nos recuerdan los amarillos de Van Gogh. Murió en Zaragoza en 1961.

 

Bagüés fue un pintor que vivió y murió con sencillez, pero su arte ha llenado una página importante del arte de nuestro Aragón.

 

Fotografía: autorretrato del pintor de 1943, ayuntamiento de Zaragoza. Fuente: http://www.zaragoza.es/ciudad/cultura/patrimonio/detalleBien_PatrimonioCultural?id=351

 

Ya conocemos algo más de este importante pintor. Pero antes de estudiar la obra que hoy os presento vamos a pasear por lo que era la Zaragoza de su tiempo. A través de ella podemos tener una idea de lo que era el río Ebro en la década de 1930. Incluso anteriormente a esa fecha mucha gente ya acudía a disfrutar de las posibilidades que ofrecía un río limpio y cristalino. El 23 de junio de 1928 ya se había abierto en la arboleda de Macanaz, al lado de lo que hoy ocupa Helios, un pabellón de baños y cabinas para los bañistas que se acercaban a refrescarse al río en los calurosos días estivales.

 

Fotografía de BARÓN. Fuente:

http://dezaragozaalzierzo.blogspot.com.es/2010/03/nuestros-antepasados-si-que-disfrutaron.html

 

El río era el centro neurálgico de Zaragoza en los meses de verano. En aquella época no había piscinas públicas ni privadas como las podemos ver en la actualidad. Solo existían unos pocos clubs privados a los que acudían ciudadanos de un nivel medio o alto (la primera piscina se inauguró en el campo de Torrero en 1924, tras ella se abrió el Centro Naturista Helios -donde se podía tomar el sol desnudo-, cuya primera acta de junta directiva data de 1925; y en 1936 la del Tenis, en el Paseo de la Mina. Tampoco era corriente irse de vacaciones, como ocurre hoy en día. Solamente la gente de mayor poder adquisitivo podía acudir a las playas de San Sebastián y de Zarauz, muchos zaragozanos que no tenían esas posibilidades se acercaban al río para disfrutar de los “placeres del Ebro”. Varias playas existían a su paso por Zaragoza: la de los “Ángeles”, en el barrio de la Almozara, o la “Playa del Ebro”, en lo que hoy es Helios y la que  captó nuestro pintor.

 

Fotografía Ed. Arribas, años 30: A.H.P.Z.

 

Cerca de la zona de Helios existían embarcaderos donde la gente alquilaba barcas para navegar por el río. No podemos olvidar la Barca del Tío Toni que tan buen servicio dio a la ciudad durante tantos años, pasando viajeros de una orilla a la otra.

 

Fotografía: Gabriel Faci. A.H.P.Z.

 

Los zaragozanos siguieron acudiendo a amortiguar los calores del verano a la orilla del Ebro hasta la década de los 70,  época en la que el río empezó a contaminarse. Bañarse en el Ebro desde entonces es una verdadera temeridad. En los años 90 del siglo XX se prohibió definitivamente bañarse en el río Ebro también por protección del entorno, ya que hay especies que pueden ser perjudicadas.

 

Fotografía de Sancho Ramo, el Ebro en la década de los años 60 del siglo XX. A.H.P.Z.

 

Ya conocemos al pintor, la época y el lugar donde se ubica la obra; ahora vamos a centrarnos en la pintura en sí. Estamos ante una escena que más bien parece una fotografía. La composición diagonal la marca el río Ebro que continúa su camino hacia el mar, lleno de bañistas que están disfrutando de sus aguas y del sol que luce ese día. Al fondo la arboleda de Macanaz y el primitivo Helios, en aquella época club Naturista Helios.

 

El pintor tomó muchos apuntes del natural desde el antiguo puente del Ferrocarril (el último tren que pasó por él fue el 1 de octubre de 1976), hoy este antiguo puente está englobado en el centro del puente de la Almozara (inaugurado el 1 de octubre de 1980). El cuadro le costó pintarlo cuatro años.

 

Vista actual del Centro Natación Helios desde el puente de La Almozara. Más o menos desde esta perspectiva fue donde el pintor tomó sus apuntes para realizar esta obra.

 

Vista del paisaje, en el que el pintor ha utilizado colores más fríos, una preciosa combinación de verdes y azules, entre los que resalta el color cálido de la arena de la playa fluvial.

 

Vista de la Arboleda de Macanaz. Los colores en las figuras y en la arena de la playa son mucho más cálidos, en cambio en el agua, la arboleda y el cielo los tonos son más fríos.

 

Detalle de los barquitos que surcan el río. Ya hemos comentado que sutiliza una gama cromática de colores fríos para el agua, pero con toques de color en el bañador de la bañista y en la quilla del barco rojo que atraen la mirada del espectador.

 

En esta época el río era realmente el más caudaloso de España, hoy no parece el mismo. Al llevar más caudal eran muy frecuentes los paseos en barca.  En la actualidad, bueno mejor corramos un tupido velo.

 

Uno de los detalles más alegres de la obra es el que se representa el pontón con el trampolín por el que suben y se tiran los bañistas. En los detalles vemos la estructura geométrica de los volúmenes que entronca con el cubismo, futurismo y expresionismo en el que estará inmerso el pintor a partir de los años 30 del siglo XX.

 

Al fondo vemos las casas de Baños, lo que posteriormente será el Centro Natación Helios, y en ese momento constituía el Centro Naturista Helios. Ya hemos comentado que la primera Junta directiva se celebró el 23 de julio de 1925, y en un primer momento ocupó un terreno cedido por el ayuntamiento para poner un solárium (que es el que aparece en la pintura de Marín). En 1942 pasó a denominarse Centro Natación Helios.

 

En muchas figuras, como  éstas que están disfrutando de un paseo en barca por el centro del río, vemos un tratamiento de volúmenes geométricos, las figuras difuminadas están realizadas con toques de color. La luz utilizada da la sensación de que estamos en el mediodía de un día de asueto para muchos zaragozanos.

 

En la obra vemos gran expresividad en las figuras, como estos nadadores cerca de la orilla derecha, que  con sus cuerpos tostados por el sol destacan del color grisáceo de las aguas del río, salpicado por espuma blanca que levantan los nadadores al nadar a crowl.

 

Las figuras están algo deformadas intencionadamente, buscando más expresividad y efectos plásticos. Se representan a los bañistas conversando o descansando tomando el sol, con cuerpos musculados y tostados por el sol, que recuerdan la pintura del Greco y de Cézanne (García Guatas).

 

En el ángulo inferior está firmado, signado y fechado: Francº Marin  y  Bagües / Zaragoza. Agosto, 1934 – 38 / EL EBRO.

 

 

Hasta aquí nuestro paseo por el Río Ebro de Marin Bagüés, un río que nos gustaría se pudiera utilizar como antaño, para el placer y disfrute de todos los zaragozanos.

 

 

No he puesto en las fotografías actuales mi nombre ya que creo que al ponerlo en una fotografía de pintura desvirtúa la obra que estamos viendo (aunque en otros artículos lo he hecho), no es lo mismo poner fotografías de pintura que de arquitectura o escultura, en las que la marca de autor no molesta tanto. No me importa que uséis las fotos que hago, pero os agradecería que si las utilizáis mencionéis que son hechas por G. Ferrández, Muchas gracias por leer mis trabajos. Hasta el próximo vuelo.

 

 

 

BIBLIOGRAFÍA:

 

-AZPEITIA, Ángel. 90 años de arte en Aragón :pintura y escultura, 1905-1995 [Catálogo de Exposición] Sala Luzán. Zaragoza (m): Caja de Ahorros de la Inmaculada, 1995. p. 27. 

 

-GARCÍA GUATAS, M.. Una aportación a la pintura aragonesa: Francisco Marín Bagüés (19879-1961), [tesis doctoral]. 1976. 

-GARCÍA GUATAS, MANUEL. Francisco Marín Bagüés (1879-1961): exposición conmemorativa del centenario de su nacimiento: Palacio de la Lonja, 23 de octubre-25 de noviembre, Zaragoza, 1979. Zaragoza (m): Ayuntamiento de Zaragoza, 1979. pp. 68-69 (nº 130 e ilustración).

 

-GARCÍA GUATAS, Manuel: Francisco Marín Bagüés, su tiempo y su ciudad (1879-1961), Zaragoza, CAI, 2004.

 

-VV.AA.: Zaragoza a principios del siglo XX. El Modernismo, Zaragoza, Librería General, 1977.

 

-Guía del Museo de Zaragoza, Zaragoza, Departamento de Cultura y Turismo, 2003.

 

- Historia del Club Natación Helios: www.cnhelios.com/historia-del-club

 

-Fotografía de los Baños del Ebro en la arboleda de Macanaz, fotografía de BARON. Fuente: http://dezaragozaalzierzo.blogspot.com.es/2010/03/nuestros-antepasados-si-que-disfrutaron.html

 

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