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Portada del claustro alto. Catedral de Burgos, Patrimonio de la Humanidad.

La catedral burgalesa, patrimonio de la Humanidad por la Unesco, es la introductora de la plástica gótica plena en la península, pero no sólo eso, desempeña un papel destacado en la historia de la escultura gótica europea, debido a que, en palabras del historiador del arte Henrik Karge: "posee un número tan elevado de esculturas del siglo XIII que sólo la igualan, dentro de España, la catedral de León, y fuera de España únicamente las más importantes catedrales francesas".


(Mª José Martínez Martínez).


En el año 1221 se comenzó a derribar la catedral románica burgalesa, iniciándose el proyecto de elevar una nueva Seo, siguiendo el estilo de las catedrales francesas ya erigidas. Una vez que se consagró en 1260 la nueva catedral, se abordó la construcción de un nuevo claustro sustituyendo el claustro románico ya existente. El terreno sobre el que iban a levantarlo presentaba un fuerte desnivel, por ese motivo se aconsejó realizar un claustro de dos pisos.


La portada que hoy vamos a ver es la situada en el brazo sur de la nave del transepto de la catedral, que da acceso al claustro alto.


Es una obra realizada a finales del siglo XIII (hacia 1270), atribuida bien al maestro Juan Pérez (relacionado con la escuela franco-champanesa), o al maestro Enrique. En ella, intervinieron maestros del taller que ya había trabajado en las portadas, ya concluidas, del Sarmental, de la desaparecida Triple Occidental , y de la Coronería. Taller que conocía los nuevos aires góticos foráneos y autóctonos.


El claustro alto fue restaurado entre 2013 y 2015 por la empresa Arc-Restauración, resaltando su colorido original.


La portada está dedicada a Jesús. En el tímpano se representa la escena del Bautismo de Cristo; en las dos arquivoltas personajes relacionados con su genealogía, el árbol de Jesé y catorce figuras de profetas, patriarcas y reyes de Israel. La chambrana exterior, decorada con motivos vegetales, apoya en ménsulas con cabezas, una de ellas identificada como de San Francisco de Asís, el cual realizó parte de su labor evangelizadora en la ciudad de Burgos.


En las jambas y dintel podemos observar una decoración heráldica con castillos y leones, consecuencia de la asociación medieval de Cristo con la monarquía.


En el tímpano se narra el episodio en la vida de Jesús con el que inicia su vida pública: su bautismo. Según los textos evangélicos tras ser bautizado el cielo se abrió y el Espíritu Santo en forma de paloma descendió sobre él, al tiempo que una voz venida de los cielos decía: Éste es el Hijo mío, el amado, en quien me complazco (Mateo 3, 16-17).


El escultor ha representado en esta obra el momento en el cual Jesús, situado en el centro del río Jordán, es bautizado por su primo Juan el Bautista; mientras, a la izquierda un ángel espera en la orilla la salida de Jesús para ponerle la túnica que se ha quitado. A ambos lados del río la gente se sitúa esperando ser bautizados. Por encima de ellos el cielo se abre y una gran paloma blanca flanqueada por dos ángeles aparece en la escena, sobre ella (en la clave de la arquivolta) un ángel corona el bautismo del Hijo de Dios.

En las jambas de la izquierda, entre finas columnas y bajo doseletes, se representa una magnífica Anunciación. El arcángel san Gabriel, de aspecto juvenil, sonríe al darle la buena nueva a María. Va vestido con amplia túnica cubierta por una capa que recoge con su mano izquierda, a la manera romana, mientras levanta su mano derecha como haciendo énfasis en sus palabras. A su izquierda, la Virgen, vestida con traje medieval, lleva su mano al rostro en actitud de sorpresa, inclinando ligeramente su cabeza. María lleva en su mano izquierda un libro, mientras se recoge con la misma mano la capa, que cae en grandes pliegues triangulares de gran voluminosidad. Ambas figuras apoyan en basas con representación de animales. La actitud del ángel está relacionada con la Anunciación de la fachada oriental de Reims (Francia).

Detalle de la Virgen y el arcángel San Gabriel. En estas esculturas vemos un gran avance hacia el naturalismo. Son figuras de gran tamaño, independientes del marco arquitectónico. El arcángel gira su cuerpo hacia la Virgen, evitando la frontalidad, consiguiendo con ello un efecto muy natural. Ambas esculturas con sus ademanes nos insinúan el movimiento y los sentimientos.

La Virgen, de bello rostro redondeado, con ojos almendrados, párpados resaltados, y marcadas las aletas de la nariz, viste a la manera medieval. En ella vemos un naturalismo y realismo más que evidente. Es una escultura más humana, reflejando su sentimiento ante las palabras del arcángel.

Detalle de las basas donde apoyan las esculturas de la Anunciación, en las que podemos ver la representación de animales. Por debajo el friso con la representación de los símbolos de la monarquía (castillo-león).

En las jambas de la derecha se representan entre finas columnas a dos profetas: Isaías y David, este último portando corona. Ambos anuncian la llegada terrenal de Jesús.

A la izquierda el rey David con largos cabellos y barba, coronado y portando una filacteria donde se lee: DAVID REX. A la derecha Isaías, con la correspondiente cartela con su nombre: YSAYAS. [if !supportLineBreakNewLine] [endif]

Basas donde apoyan las esculturas de los profetas. Como las anteriores, en las que apoyan las esculturas de la Anunciación, representan cuerpos de animales.


Las puertas de madera, de roble oscuro, fueron encargadas por el obispo Luis Acuña entre 1492-1495, cuyo escudo figura en ellas, al escultor Gil de Siloé, que trabajó en otras obras para dicho prelado (retablo de la capilla de Santa Ana de la misma catedral de Burgos).


Son dos grandes hojas, decoradas con tracería gótica, con un parteluz simulado, en donde se ubica una pequeña escultura de la Virgen María con el Niño, rodeada de santos, apóstoles, evangelistas.


En esta hoja de la puerta se representa la Entrada de Jesús en Jerusalén a lomos de un borrico, rodeado por los apóstoles y seguidores, los cuales echan mantos al suelo para que Jesús pase sobre ellos.


Al fondo se vislumbra un paisaje naturalista pero esquematizado.

Detalle del descenso de Jesús a los infiernos para liberar a los justos, en donde se contempla a Cristo resucitado que tiende la mano a Adán y a Eva que están en el averno, representado éste como un dragón de grandes fauces (la cabeza del Leviatán bíblico), en donde permanecían las almas de los difuntos que esperaban la llegada del Salvador.


En la parte inferior de las hojas de la puerta se abren dos tablas en las que se representa, en altorrelieve, a la izquierda a San Pedro.

Panel inferior derecho, en el que vemos a San Pablo.



Hasta aquí la historia de esta magnífica portada gótica, que forma parte de una de las catedrales con más solera del arte en España. Con razón fue la primera catedral gótica erigida en España y nombrada por la Unesco en el año 1984, Patrimonio de la Humanidad.


Hasta el próximo vuelo.



BIBLIOGRAFÍA:


- http://catedraldeburgos.es/visita-cultural/el-claustro/


-KARGE, H.: La catedral de Burgos y la arquitectura del siglo XIII en Francia y España, Valladolid, 1995.


- MARTÍNEZ MARTÍNEZ, Mª José: “La escultura monumental de la catedral de Burgos y su influencia en la escultura exenta del siglo XIII”: file:///C:/Users/Usuario/Downloads/Dialnet-LaEsculturaMonumentalDeLaCatedralDeBurgosYSuInflue-3296446.pdf


-LÓPEZ MARTÍNEZ, Nicolás: “La catedral de Burgos”, León, Edilesa, 2004.


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