El estanque en Otoño


Miraba con emoción a su jardín encantado, lleno de duendes y mariposas; el estanque con sus peces de colores, poco a poco iba llenándose de hojas doradas, caídas de los árboles cercanos.


Sentía que la magia persistía en ese jardín de ensueño, el otoño se resistía a dejar su lugar al frío invierno, y los días transcurrían cálidos y llenos de luces alegres, donde el sol y la luna quedaban para charlar y reír, aunque fuera por un rato.


Mirando el precioso estanque lleno de colores prodigiosos, pensaba que había que aprovechar los momentos felices que concedían los Hados. Esos momentos, a pesar de los tristes acontecimientos que estaban golpeando el mundo, le llenaban de esperanza y alegría.


El optimismo no hay que dejarlo atrás, ¿si no?, ¿Qué nos queda? Desde este jardín de fantasía os mando, junto a mis hadas, duendes y geniecillos el mejor deseo para todos, sobre todo para mi duendecillo al que tanto quiero.


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