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Kyoto Garden, un jardín japonés en Londres.

El Jardín Japonés es, en el fondo, un reflejo del paisaje de Japón: una costa con innumerables islas, acantilados abruptos, un interior con cadenas montañosas, ríos y bosques y el viento que crea curiosas formas en los árboles, moldeándolos de una manera casi irreal. Hay un Estilo japonés, que supondría simplemente la incorporación de sus elementos típicos, como una linterna de piedra o una fuente con caño de bambú. Pero esto sería un simple punto de partida, la recreación genuina debe contemplar, sobre todo, el Espíritu japonés: aprende de la naturaleza y no la copies, interprétala, el jardín japonés es una obra de arte que utiliza materiales naturales para su construcción”.

 

(Texto: https://eneljardinjapones.wordpress.com/)

 

Situado en el distrito de Royal Borough de Kensington y Chelsea, en donde encontramos uno de los lugares más elegantes de Londres: el barrio de Holland Park. En él podemos visitar zonas tan conocidas como High Street Kensington, Notting Hill, el mercado de Portobello, etc. Y uno de los jardines más bonitos que he visitado: el parque público de Holland Park, un lugar tranquilo, que encierra otro jardín de estilo japonés, que es una verdadera delicia: el Kyoto Garden.

 

Los terrenos pertenecieron a sir Walter Cope, elegido en 1604 miembro del Parlamento de Inglaterra. Será en el año 1605 cuando construyó en ellos el conocido como Castillo Cope; el cual, a su muerte, fue heredado por su hija Isabel, casada con sir Henry, conde de Holland.  Desde entonces se le conoció con el nombre de Holland House, una residencia que tuvo gran importancia en su época, alojándose en ella personajes como Walter Scott, Lord Byron y Dickens.

 

Durante la Segunda Guerra mundial la mansión fue destruida por los continuos bombardeos que sacudieron la ciudad de Londres. Los terrenos fueron comprados por el Consejo del Condado de Londres en 1952.

 

A lo largo de Holland Park (unas 22’5 hectáreas) la vegetación te envuelve y realmente no sabes hacia dónde dirigir tu mirada, ya que todo lo que te rodea es precioso. Mi visita la realicé en el mes de junio, y os puedo asegurar que merece la pena. Espero tener la oportunidad de visitarlo en otoño, una de las estaciones más bonitas en cuanto a colorido se refiere.

 

El parque se divide en dos sectores: la zona sur, lugar donde se ubicaba la mansión Holland, en la que hoy en día encontramos el restaurante Belvedere (que ocupa la antigua sala de baile), el Open Holland Park Theatre (donde se realizan conciertos en verano), un albergue infantil (que ocupa parte de la antigua mansión), etc.; pero el lugar que me interesaba visitar se encontraba en el lado norte. Esta área es boscosa y con animales en libertad, en el que también se ubica el Jardín Japonés.

 

Segui el sendero del parque en busca del Kyoto Garden, observando toda la naturaleza que me rodeaba. Encontrándome espacios agrestes, praderas, y rincones como el que vemos en la fotografía con la escultura dedicada a Lord Henry Holland, el antiguo propietario de todo el conjunto que hoy forma el parque y del que hemos hablado anteriormente.

 

Siguiendo el camino encontré un taxus baccata  o tejo común, que forma el arco de entrada a la avenida Acer; denominada así por los diversos tipos de árboles de esa especie que en ella podemos contemplar.

 

El parque está muy bien cuidado, y, como ya os he dicho, es muy tranquilo. Me adentré en la larga avenida Acer, disfrutando de toda una serie de sensaciones que sólo la naturaleza te aporta.

 

Ya hemos comentado anteriormente que en esta avenida podemos ver diversas variedades de Acer japónico, tan característico del paisaje japonés. El acer es el árbol otoñal por excelencia, por el colorido de sus hojas, y la variedad de formas y texturas.

 

El paseo fue increíble, por la tonalidad que me envolvía, el olor a naturaleza y por el sonido de los pájaros que acompañaban mis pasos.

 

Atravesando la avenida Acer, de repente te encuentras que el paisaje se abre a una gran pradera, tan verde que parecía irreal.

 

En Londres los parques son muy apreciados, y siempre que hay un rayito de sol o un día no demasiado frío, la gente aprovecha para disfrutar de la naturaleza.

 

En esta parte del parque podemos ver animales en libertad; como esta ardilla correteando esperando que algún visitante les ofrezca alguna golosina.

 

A la izquierda de la gran pradera encontramos los jardines de estilo barroco.

 

A la derecha, en uno de los laterales de la zona norte del parque, se encuentra el Kyoto Garden, justamente detrás de la vegetación que vemos en la fotografía. El jardín japonés está totalmente cerrado por cercas de bambú. Los jardines japoneses en general son cerrados, delimitados por rocas, madera, etc., en este caso por bambú. Este cerramiento viene dado porque estos jardines forman un microcosmos único.

 

El Kyoto Garden fue construido para el Festival de Japón de 1991, con motivo del centenario de la Sociedad Japonesa de Gran Bretaña. Financiado por la Cámara de Comercio e Industria de Kyoto fue un regalo para el Royal Borough de Kensington y Chelsea, para conmemorar la amistad entre Gran Bretaña y Japón. Fue inaugurado por el príncipe de Gales y el príncipe heredero del Japón en septiembre de 1991.

 

El Kyoto Garden sigue el estilo Kaiyushiki o jardín de paseo. En este tipo de jardín hay una sabia y meditada combinación de rocas, arbustos, árboles, musgo, agua, etc., que reflejan la sensibilidad de los japoneses y su amor por la naturaleza. En Kyoto Garden encontramos un pequeño estanque (el agua es la alegoría de vida y purificación), con las conocidas carpas japonesas o Koi, símbolo de la fertilidad y prosperidad (la carpa es respetada por su gran habilidad en nadar contra corriente y por su fuerza para superar obstáculos); diversos senderos te guían por el jardín; las rocas que personifican la solidez, la energía, la eternidad, están colocadas en número impar, y según cómo están emplazadas pueden representar una isla o una montaña (personificando el monte Shumi, la isla-monte Horai..); el océano es el estanque. Rodeando esta pequeña laguna podemos apreciar las diferentes especies endémicas procedentes de Japón.

 

Como ya os he comentado la decoración del jardín japonés es el resultado de un profundo estudio; y su explicación se verifica  a través de cada elemento que en él podemos encontrar.

 

Dentro del recinto grandes pavos reales deambulan con aire altanero. Uno de los pavos reales se encontraba tranquilamente reposando, y a  pesar de los esfuerzos de uno de los guardas del jardín para que mostrara su preciosa cola, no hubo forma de que se levantara (los pavos también tienen derecho a echarse la siesta).

 

Se trataba de un pavo real o de la India (pavo cristatus), de brillantes colores, cuyo pecho lucía un radiante color azul (los pavos japoneses tienen el pecho color verde), presentando la típica cresta con plumas azul verdosas.  Su larga cola, a pesar de no verla extendida, nos permitía vislumbrar los ocelos azules, verdes y marrones que la conformaban

 

El pavo real es un animal que, aunque se asocie al concepto de vanidad, en casi todas las culturas es un símbolo de inmortalidad, belleza y sabiduría. En él se encuentran todos los colores del arco iris. Otros animales típicos del Jardín Japonés son las tortugas y la grullas, pero tengo que deciros que no en Kyoto Garden no vi ninguna, por lo menos grullas. Las tortugas son más difíciles de descubrir.

 

En el Jardín se respiraba una paz inmensa, incluso los pájaros estaban relajados, como este precioso petirrojo, que posó para la fotografía en el tronco de un acer palmatum.

 

En un rincón apartado nos encontramos una pequeña fuente de piedra en la que cae agua desde una caña de bambú llamada Kakehi, es el símbolo del continuo fluir de la vida. Estas pequeñas fuentes se conocen con el nombre de Tsukubai, fuente para purificarse (eran usadas delante de las casas de Té, aunque posteriormente se popularizaron y se empezaron a colocar en los jardines). Cada piedra que rodea la fuente tiene su significado: la Mae-ishi o piedra para arrodillarse está colocada enfrente de la fuente; la piedra de la derecha es la Yutoseki, para apoyar la cuchara de bambú con la que se toma el agua; y la de la izquierda la Teshoku-Ishi (para apoyar el farol o la vela); las otras piedras (Suimon) que podemos observar alrededor de la fuente eran utilizadas para drenar el espacio que la rodeaba. La unión de la naturaleza, la piedra y el agua son muy importantes en este tipo de jardín.

 

Si nos fijamos bien en la fotografía podemos ver a nuestro amigo “el Petirrojo” bebiendo agua de la fuente, detrás de la cual también se sitúa una linterna de piedra u Oribe Toro; en este caso denominada Ikekomi-gata, o linterna enterrada en el suelo sin pedestal.

 

Vista de la parte principal del Kyoto Garden. El jardín incluye un pequeño estanque con una cascada, y una serie de variedades arbóreas traídas desde Japón. Tenemos que tener en cuenta que el jardín fue diseñado por expertos jardineros japoneses en el siglo XX, pero siguiendo la tradición. El agua en el jardín japonés es muy importante, por ello la cascada y el estanque son elementos imprescindibles (en los llamados jardines secos, el agua está representada por medio de gravillas formando ondas, zig-zag, etc).

 

En el jardín japonés todo está planificado, lleno de símbolos con sus respectivos significados (roca, agua, isla, puente, arena, vegetación). La armonía en un jardín japonés emana de la propia naturaleza, no hay orden y simetría como en los jardines occidentales, sino un orden asimétrico. Los jardines japoneses son en realidad obras de arte que expresan la belleza de la naturaleza de forma idealizada, combinada con símbolos que representan los valores espirituales de la vida.

 

En la cascada artificial el agua cae sobre las piedras, con un sonido relajante. El agua es un elemento edificante en el jardín. Brota de la montaña, supera obstáculos y corre hacia el océano donde reposa finalmente. Es un símbolo del tiempo y la vida.

 

Los puentes cumplen la función de unir diferentes puntos y de permitir recorridos que regalan otras visiones posibles del jardín; simbolizan el tránsito. En este caso los puentes son rectos, estilo pasarela.

 

Otra vista de este precioso jardín. Las especies arbóreas fueron escogidas minuciosamente. En él podemos ver: cerezos, acer japonés, buxus, magnolias, camelia japónica, azalea japónica y pittosporum, entre otras muchas. Los pinos representan la estabilidad y la perseverancia, al ser plantas perennes; en cambio los demás árboles florales simbolizan el aspecto efímero de la vida, al ser especies de hoja caduca.

 

Linternas de piedra que tienen un sentido ornamental, Se colocan en lugares especiales, o al lado del agua, o de un edificio. Todo en este jardín está pensado para proporcionar paz y tranquilidad. Vemos el estanque con las carpas doradas que brillan en el agua. Y enfrente una linterna de piedra del tipo Yukimi-gata, las cuales se colocan cerca del líquido elemento.

 

Hasta aquí mi pequeña aportación a este precioso jardín japonés. Si a alguno de vosotros-as le interesa más el tema, qué es mucho más profundo y amplio que el que he comentado yo, os pongo algún enlace muy interesante para poder entender lo que realmente es un jardín japonés, dónde todo tiene su razón de ser.

Un saludo a todos-as.

 

 

 

BIBLIOGRAFÍA:

 

-VIVES, Javier: “Historia y arte del Jardín Japonés”, Satori.

 

-BADALA, Laura; y TOSCANO, Roberto: “Mito y simbolismo del jardín japonés”, ed. Hipólita, 2009: https://books.google.es/books?id=alE1CtTR2nIC&pg=PA120&lpg=PA120&dq=jardin+japon%C3%A9s+poema&source=bl&ots=MYBh1x4D3Y&sig=l_3At8EIjrHsL_DteUFzlUZsq-Q&hl=es&sa=X&ved=0ahUKEwid_9r49p7RAhUL7xQKHQeMCTEQ6AEISjAJ#v=onepage&q=jardin%20japon%C3%A9s%20poema&f=true (no completo).

 

- https://culturanipon.blogspot.com.es/2014/05/extracto-de-historia-y-arte-del-jardin.html

 

- http://www.ihistoriarte.com/2013/05/el-jardin-japones-2/

 

- http://www.ihistoriarte.com/2012/07/el-jardin-japones-historia-de-un-arte/

 

 

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