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La Tertulia (Museo Reina Sofía. Madrid). Una obra de la pintora Ángeles Santos, una artista a reivindicar.

 En otro post ya os hablé de esta magnífica pintora, que sorprende y atrae (buscar en el blog: Un mundo de Ángeles Santos). Una artista que con diecisiete años y en la Valladolid de principios del siglo XX supo dar un paso de gigante en una época difícil para la mujer que decidía un modo de vida distinto al de las demás mujeres de su época. Ella lo hizo, o mejor dicho, lo intentó. Aunque tuvo que pagar un alto precio.

 

Desde muy joven el espíritu artístico llamó a su puerta. Su gran inquietud le hizo ponerse en contacto con los círculos vanguardistas vallisoletanos, ciudad en la que vivía en ese momento y que en aquella época era la cuna de la vanguardia literaria y artística de España. Con ellos conoció el Realismo Mágico de la obra de Franz Roth ("Realismo Mágico Post-expresionismo: los problemas de la más reciente pintura europea"); y el surrealismo. Ella en realidad no se consideraba surrealista sino una pintora de la imaginación, nunca perteneció a ningún grupo ni movimiento artístico.

 

Era apenas una niña, y, teniendo como única referencia los libros y revistas de vanguardia que iban cayendo en sus manos, realizó pinturas muy personales llenas de una gran madurez para una joven de aquella época, y en un periodo muy corto: desde el otoño de 1928 a la primavera de 1930. Fue una de las artistas más originales del arte español de la primera mitad del siglo XX, en su primera etapa artística, con obras como "Un Mundo" o "la Tertulia" (también llamada en un principio el Cabaret), pintada en 1929, y que hoy os presento.

 

En el autorretrato que he puesto en la cabecera, vemos a Ángeles Santos ya en su segunda época (1943), donde podéis ver el cambio de estilo que se produjo en su arte. Si visitáis el post sobre "Un Mundo", dentro de este mismo blog, podréis ver su autorretrato en la época en la que realizó las obras que le han llevado a figurar en la historia del arte.

 

 

 Si nos remontamos a la época en la que Ángeles Santos pintó este cuadro, las “tertulias literarias” eran cosa de hombres, como el "Fundador". En estas reuniones se hablaba de arte, literatura, política, etc., pero solo podían formar parte de ellas los caballeros. Gran parte de la población no tenía acceso a ellas, bien por motivos económicos, culturales o por ser mujer. En este último caso existía una prohibición social, no escrita, que impedía el libre acceso de las féminas a según qué establecimientos sin ir acompañadas por un varón, nunca podían ir solas; y si acudían a alguna tertulia, porque habían sido invitadas, no podían intervenir en los coloquios. Si que existían reuniones de mujeres en salones privados de cafés de “postín” para merendar. Mujeres como Emilia Pardo Bazán abrieron sus propias tertulias literarias en sus domicilios particulares.

 

Por fortuna, al pasar los años, hubo quienes se saltaron la norma y personas que las apoyaron. Como bien decía don Quijote a Sancho Panza: "Cambiar el mundo, amigo Sancho, no es ni utopía ni locura, es justicia".

 

En el caso de nuestra joven pintora, ella fue invitada en varias ocasiones a alguna tertulia de escritores y pintores en Valladolid, a las que acudió acompañada de su padre. En Madrid la recibieron en la del Café Pombo, donde conoció a Gómez de la Serna y al pintor José Gutiérrez Solana, entre otros, pero a ella no le gustaban estas tertulias, "no tenía nada que decir".

 

En la obra presenta a cuatro muchachas (tomó como modelos a compañeras de su clase de pintura, entre ellas a María Álvarez, de la que realizaría un retrato individual), en un indeterminado interior monocromo. Las jóvenes van vestidas sencillamente, sin adornos. Son, como afirma la propia artista, “cuatro chicas modernas emancipadas”, que reposan relajadas con actitudes que proporcionan un aire misterioso a la composición, ya que están juntas, pero no interaccionan entre sí.

 

Es un cuadro con mensaje, como dijo el crítico de arte y conservador jefe del Museo Thyssen, Guillermo Solana “no parece pintado por una muchachita de Valladolid, sino por una compleja y atormentada moderna de Berlín”. Esta obra puede considerarse como uno de los máximos exponentes de la influencia de la Nueva Objetividad alemana (movimiento artístico de la Alemania del siglo XX) en la pintura española de los años veinte del siglo pasado.

 

La Tertulia de Ángeles puede interpretarse como una reivindicación de la mujer que desde principios de los años veinte del pasado siglo estaba calando en la Sociedad española, como muestra la primera manifestación sufragista celebrada en España en 1921.

 

A la izquierda aparece una joven con aire intelectual leyendo una nota que sostiene en alto con su mano derecha. Está sentada en un extraño taburete sostenido por endebles patas, que en realidad son muelles.

 

En la parte inferior del taburete podemos leer la firma de la autora,

 

La frialdad y misterio de estas figuras y sus ademanes recuerdan a los pintores del movimiento alemán de la Nueva Objetividad, como el retrato de la periodista Sylvia von Harden, realizada en 1926 por Otto Dix. También recuerda a las obras de Tamara de Lempicka y, a la vez, a las de Balthus. Aproximándose a la obra del Greco en la estilización de las figuras.

 

Sus fisonomías son femeninas, pero no tienen nada que ver con los prototipos que eran reflejados en la España de esa época. Sus actitudes reflejan determinación, sus dedos largos, delgados, denotan mujeres no acostumbradas al trabajo duro, más bien intelectuales.

 

Son mujeres que adoptan actitudes censuradas en la sociedad española de finales de los años veinte del siglo XX, y la pintora las quiso plasmar en su obra. "Sus pensamientos dominan por encima de sus cuerpos".

 

En el centro, y recostada en un diván, una segunda mujer dirige sus grandes ojos oscuros hacia el espectador, con una mirada desafiante en la que hay toda una reivindicación.

 

La pintora ha plasmado un instante, como si de una fotografía se tratara, de la reunión de unas mujeres modernas; sus ademanes, cortes de pelo y vestimenta lo denotan. Se han juntado en un interior cerrado para charlar, fumar, leer o recitar sin censuras. Muchos historiadores comparan esta obra con la Tertulia del “Café de Pombo” realizada en 1920 por José Gutiérrez Solana, en la que presenta, en un fuerte claroscuro, a una serie de personajes hieráticos, que contrasta, en gran medida, con la composición sinuosa de la obra de Ángeles Santos. 

 

 Detalle de la figura central de la composición. Su mirada penetrante y rotunda se completa con la fuerza con la que se apoya en el sofá en el que está recostada. Es una mirada desafiante, ante una sociedad en la que la desigualdad era lo habitual. Ángeles, a pesar de su juventud, se atrevió a censurar las normas injustas establecidas.

 

A la derecha, y ensimismada en sus pensamientos, una bella muchacha vestida con falda negra y un alegre jersey rojo, en forzado escorzo, se apoya en el brazo del sofá mirando hacia el vacío, sosteniendo entre sus largos dedos un pitillo del cual se eleva un hilillo de humo que parece querer ondularse como los oscuros cabellos que contrastan con el suéter rojizo que ilumina la composición. La misma pintora declaraba en una entrevista: “Tenía muchas amigas, fumábamos a escondidas. Digamos que éramos modernas”. Esta frase pronunciada por la misma autora de la obra explica la situación de muchas mujeres de la época.

 

Detalle de la figura anterior. Con un tratamiento magnífico de la técnica, realizado por una muchacha de diecisiete años.

 

 Un cuarto personaje femenino se sitúa sentado en el suelo, en la esquina derecha del lienzo, enfrente de la joven del jersey rojo. Eleva su cabeza hacia lo alto como si recitara, mientras sostiene en su mano izquierda un pequeño libro abierto, cuyas páginas están vacías.

 

Esta figura está relacionada con el Greco, "son personajes telúricos que parecen tener una relación con el más allá y que, a la vez, podrían ser una representación de las propias artistas como conexión entre el cuadro y la realidad, como autoras", según comenta Patricia Molins.

 

 

Hasta aquí esta obra de una pintora que desgraciadamente, tras dos años pintando de una forma magistral, cayó en una tremenda depresión que le llevó a estar ingresada en una residencia psiquiátrica. Cuando salió de ella, ya no fue la misma. Su rebeldía vital y su pintura tan personal habían desaparecido, obligada por el entorno cuadriculado que le rodeaba. Se casó con el pintor Emilo Grau Sala, y con el tiempo volvió a tomar los pinceles, pero su obra ya no era la misma, su pintura se dulcificó hacia un postimpresionismo de vistosos colores, en la que no encontramos rastro alguno de la personalidad arrebatadora manifestada en su obra de juventud.

 

Varias pinturas que le han llevado a ocupar un importante lugar en la historia del arte, se pueden ver en la sala dedicada a los realismos de los años veinte y treinta en el Museo Reina Sofía (Sala 207), formando parte de su colección permanente. Ángeles Santos falleció en 2013 a la edad de 102 años. Sin ninguna duda fue una mujer adelantada a su tiempo.

 

Para ella Juan Ramón Jiménez fue un referente. Unos versos del insigne escritor le sirvieron de inspiración para pintar su cuadro “Un Mundo”. Él la conoció y le escribió este poema:

 

 "Alguno se acerca curioso a un lienzo y mira por un ojo y ve a Ángeles Santos, corriendo gris y descalza a orillas del río. Se pone hojas verdes en los ojos, le tira agua al sol, carbón a la luna. Huye. Va. Viene. Va. De pronto, sus ojos se ponen en los ojos de las máscaras pegados a los nuestros. Y mira, la miramos. Mira sin saber a quién. La miramos. Mira".

 

 

Hasta aquí este pequeño estudio de una de las obras que me guardo en mi archivo personal. Me encanta. Espero que os haya gustado.

 

Hasta el próximo vuelo.

 

 

 

BIBLIOGRAFÍA:

 

-AGENJO BOSCH, Rosa: La pintora Ángeles Santos y su obra anterior a la Guerra Civil española. Catalogación y estudio: http://diposit.ub.edu/dspace/bitstream/2445/42593/1/01.RAB_1de9.pdf

 

-FERRÁNDEZ SANCHO, Guadalupe: (https://www.elviajedelalibelula.com/single-post/2015/03/13/Un-mundo-%C3%81ngeles-Santos).

 

-CAPELLA MOLAS, Anna: Ángeles Santos entre la vida i la pintura. Ed. Vitel-la, 2011 (en catalán).

 

-MOLINS, Patricia: La heterogeneidad como estrategia de afirmación. La construcción de una mirada femenina antes y después de la Guerra Civil: https://macba.es/uploads/publicacions/desacuerdos/textos/desacuerdos_7/Patricia_Molins.pdf

 

 

-Entrevista realizada a la autora por Núria Rius Vernet, en la Revista d’Estudis Feministes, nº 16, 1999: file:///C:/Users/Usuario/Downloads/62214-90941-1-PB.pdf.

 

-Entrevista hecha por Gema Pajares, el 31 de enero de 1999, en la Revista de arte el cultural: https://www.elcultural.com/revista/arte/Angeles-Santos/13121

 

-Entrevista realizada por Fietta Jarque el 20 de septiembre de 2003 en el País: "Ángeles Santos, una pionera de las vanguardias. "Pinté 'un mundo' para que lo enviaran a Marte":

http://elpais.com/diario/2003/09/20/babelia/1064014750_850215.html.

 

-Entrevista de Josep Massop el 12 de julio de 2009 a Ángeles Santos: http://hemeroteca.lavanguardia.com/preview/2009/07/12/pagina-46/78489926/pdf.html

 

 

 

 

 

 

 

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