Queda pohibido el uso de fotografías y textos sin permiso del autor.

 

 

© 2023 by The Book Lover. Proudly created with Wix.com

Grupo Escolar Gascón y Marín. Zaragoza. Uno de los primeros centros en España en impartir la enseñanza graduada.

 

Plaza de los Sitios (en aquella época de Castelar). Fotografía de García Garrabella. A.H.P.Z.

 

En los terrenos donde se había celebrado la Exposición Hispano-francesa de 1908 (situados en la llamada Huerta de Santa Engracia, alrededor de lo que actualmente es la Plaza de los Sitios) y en los que se habían construido edificios como la Escuela de Artes y Oficios, el Museo Provincial o la Caridad, se inauguró el 11 de mayo de 1919 esta “Escuela”, que la ciudad dedicó al primer delegado real de Zaragoza (entre 1911-13), profesor de derecho y diputado a Cortes entre 1916-21 por el distrito de Cinco Villas: don José Gascón y Marín.

 

Un delegado regio era, tras el rector, la máxima autoridad en la enseñanza Primaria. Gascón y Marín luchó para lograr la implantación en la ciudad de la graduación de la enseñanza. Sin olvidar sus desvelos por enviar a maestros aragoneses al extranjero, para aprender las nuevas técnicas imperantes en Europa, sobre todo en Francia y Alemania. Este magnífico edificio rinde homenaje a tal excelso personaje aragonés. Los primeros directores del centro fueron don Guillermo Fatas Montes y doña Eulogia Lafuente Querejeta.

 

Os pongo una flecha roja en el lugar donde se sitúa el edificio.

 

Plaza de los Sitios. Fotografía de García Garrabella. A.H.P.Z.

 

A principios del siglo XX, Zaragoza tenía unos 99.000 habitantes, y realmente disponía de colegios suficientes para una ciudad de sus características, pero las condiciones higiénicas de éstas no eran las adecuadas. En esa época las escuelas en la ciudad tenían la enseñanza unitaria, es decir en una misma aula se impartía clase a alumnos de diferentes niveles y edades. Fue en el curso 1912-13 cuando en Zaragoza se adoptó la enseñanza graduada, en la que los alumnos se dividían en clases según su edad y nivel. Zaragoza fue la primera población en hacerlo.  Todo ello motivó la construcción de nuevos colegios en las zonas donde no existían centros públicos. Uno de los sectores que adolecía de ello era el que se extendía desde la plaza de san Miguel hasta la de Aragón, en la antigua Huerta de santa Engracia.

 

Dos de los centros que se edificaron en esta época fueron el que hoy vamos a comentar: el Gascón y Marín; y el Joaquín Costa (situado en el Paseo María Agustín nº 41, según proyecto realizado en 1923 por el arquitecto Miguel Ángel Navarro siendo inaugurado en 1929. Ambas construcciones se convirtieron en modelos a seguir no solo en Aragón, sino también en el resto de España por sus planteamientos arquitectónicos-pedagógicos.

 

El colegio Gascón y Marín fue un hito en su época, ya que contaba con cocina, ropero, duchas, biblioteca, salón de actos y patio de recreo.

 

La flecha roja indica el lugar donde se sitúa el edificio.

 

A principios del siglo XX, tras la celebración de la Exposición Hispano-francesa de 1908, en la plaza donde se organizó el evento, actual plaza de los Sitios, quedaron tres edificios en pie: la antigua Escuela de Artes y Oficios, Artes Industriales y Escuela Superior de Comercio (lo vemos a la derecha), el Actual Museo Provincial y el edificio conocido como la Caridad, el resto de los edificios fueron demolidos años más tarde. Esta Gran Exposición cambió el aspecto de Zaragoza, fue el inicio de una nueva etapa urbanística en el centro de la ciudad. 

 

Como ya hemos comentado anteriormente cuando se vio la necesidad de construir un nuevo colegio público se pensó en edificarlo en una de las esquinas de esta plaza. La construcción del mismo trajo como consecuencia un gran empujón en la urbanización de toda esta zona.

 

El encargado del proyecto fue el arquitecto municipal José de Yarza Echenique, quien lo construyó entre 1915 y 1919. Miembro de una familia de arquitectos zaragozanos desde el siglo XVI, José de Yarza fue uno de los profesionales más importantes de su época, en el año 1911 había sustituido al arquitecto municipal Ricardo Magdalena en ese cargo. Yarza fue un gran conocedor de la arquitectura de su época, tanto del modernismo catalán, como del eclecticismo historicista, y dentro de éste último del neogótico y del neorrenacimiento. Su carrera se vio truncada cuando tenía la edad de cuarenta y cuatro años. Durante la huelga del alumbrado de 1929, ejerciendo su cargo de arquitecto municipal junto a otros funcionarios, fueron asesinados por un anarquista mientras arreglaban las farolas del Paseo de la Independencia (ver el artículo: ttps://www.elviajedelalibelula.com/single-post/2016/03/16/Cenotafio-en-recuerdo-a-los-funcionarios-asesinados-en-el-año-1920-Paseo-de-la-Constitución).

 

Yarza diseñó un edificio dentro del neorrenacimiento, en clara armonía con los edificios que se habían conservado tras la Gran Exposición de 1908, y siguiendo sobre todo la pauta marcada por Ricardo Magdalena al que rinde homenaje en este edificio (uno de los medallones lleva su efigie).

 

El neorrenacimiento fue un estilo historicista que se convirtió, junto con el modernismo, en el elegido por la burguesía aragonesa para decorar sus nuevos edificios. Un estilo que recuerda lo que fue la Zaragoza del siglo XVI: “Zaragoza la Harta”, ciudad rica y próspera, en la que los palacios renacentistas poblaban el casco histórico. Este movimiento regionalista surgió a principios del siglo XX, en consonancia con el regeneracionismo que defendía Joaquín Costa.

 

Estamos ante un edificio monumental, realizado en ladrillo cara vista con el uso de la piedra en la decoración. Tiene un  chaflán redondeado, a cuyos lados se extienden las dos fachadas laterales, una hacia la calle Sancho y Gil y la otra hacia la de Jaime Balmes (antigua calle de Pi y Margall). En este chaflán curvo es donde se puede apreciar la mayor parte de la decoración del edificio. En toda la ornamentación vemos una clara imitación de los patios del siglo XVI aragonés, en un claro estilo neorrenacentista, exaltando el esplendoroso pasado de la ciudad, como podemos observar en el magnífico Patio de la Infanta.

 

 Fachada de la calle Sancho y Gil.

 

Las fachadas laterales  presentan dos alturas con grandes vanos abiertos en arco de medio punto en la parte inferior y vanos adintelados en la segunda planta, separados por pilastras de orden gigante con capiteles jónicos.  Debajo del alfeizar de las ventanas del piso superior podemos ver una sencilla decoración con cerámica verde y blanca (claro recuerdo a la arquitectura mudéjar aragonesa).

 

Los vanos son de gran tamaño para una adecuada iluminación y ventilación interior. Durante la Guerra Civil se usó temporalmente como hospital.

 

 Detalle de la decoración cerámica.

 

En la parte inferior se sitúa un gran pórtico adintelado, sostenido por seis columnas anilladas (tan típicas del renacimiento aragonés) con grandes zapatas.

 

Una de las seis columnas del gran pórtico, que recuerdan las columnas que vimos en la Lonja de Mercaderes, pero en este caso con decoración vegetal.

 

 Detalle de una de las zapatas que coronan las columnas del pórtico.

 

En la segunda planta se abre una logia compuesta por cinco grupos de tres arcos de medio punto peraltados sostenidos por cuatro columnas abalaustradas. Cada grupo está separado por pilastras muy decoradas. En el friso de separación de una planta y otra vemos catorce medallones con personajes aragoneses que debían servir de ejemplo para los alumnos que asistieran a este colegio.

 

Los arcos tienen todos la misma estructura, los intradoses de los arcos están decorados con casetones.

 

Las columnas son abalaustradas, a imitación de las renacentistas. Con la parte inferior lisa y la superior acanalada.

 

 Las columnas apoyan en basas dóricas.

 

Los capiteles son de orden jónico, adornados con guirnaldas y ovas.

 

Las columnas son dos exentas y dos adosadas a las pilastras que separan a los grupos de arquerías.

 

En cuanto a los personajes que encontramos en el antepecho de esta galería de arquillos observamos de izquierda a derecha: a los hermanos Argensola, Lupercio y Bartolomé, destacados poetas e historiadores de finales del XVI y principios del XVII en Aragón.

 

Joaquín Costa, nacido en Monzón (Huesca) en 1846, fue un referente político, económico y cultural no solo de Aragón, sino de España. Es reconocido como el padre del regeneracionismo aragonés.

 

Domingo Olleta nació en Zaragoza en 1819, fue un compositor y músico formado en el Colegio de Infantes de La Seo zaragozana.

 

Enrique Pestalozzi, pedagogo suizo (1746-1827) que luchó toda su vida por reformar la pedagogía tradicional y llevarla hacia una educación popular, es decir, fue uno de los primeros en luchar por alcanzar el magisterio actual.

 

José Gascón y Marín, nacido en Zaragoza en 1875, fue un abogado y político español. Ocupó el ministerio de Instrucción Pública y Bellas Artes entre el 19 de febrero y el 14 de abril de 1931. A él fue dedicado este nuevo colegio, por su labor por la cultura.

 

El rey Alfonso I, conocido como el Batallador. Tomó  Zaragoza a las tropas musulmanas en el año 1118.

 

San José de Calasanz, hombre piadoso y pedagogo. Nacido en Peralta de la Sal (Huesca), en el año 1557. Fundador de la primera escuela pública en Europa.

 

El Escudo de la ciudad de Zaragoza con el león rampante. El león rampante en el escudo de Zaragoza se explica porque durante un tiempo la ciudad perteneció al rey de Castilla y León, Alfonso VII, quien la conquistó en 1134 (con la excusa de defenderla de los musulmanes en vida de Ramiro II de Aragón). El emblema de los reyes de León era el león, y durante el período que estuvo bajo el poder del rey leonés la ciudad adoptó el león rampante como su símbolo, manteniendolo cuando la ciudad fue devuelta el 24 de agosto de 1136 al rey aragonés Ramiro II.

 

Ramón Pignatelli y Moncayo, nacido en Zaragoza en 1734, famoso ilustrado y político, constructor del Canal Imperial de Aragón y gran procer aragonés.

 

Francisco de Goya y Lucientes, nacido en Fuendetodos (Zaragoza) en 1746, fue y es uno de los pintores más grandes de la historia. Totalmente adelantado a su tiempo.

 

El arquitecto Ricardo Magdalena, precedente en el cargo de arquitecto municipal a José de Yarza y con el que mantenía profunda amistad, a la vez que gran admiración y respeto.

 

Jerónimo Zurita, nacido en Zaragoza en 1512, fue un gran historiador del siglo XVI, y cronista mayor del Reino de Aragón.

 

Valentín Zabala y Argote, nacido en Mendoza (Álava) en 1823. Fue un ilustre maestro  que  dirigió en Zaragoza la primera escuela gratuita en 1852.

 

José Rebolledo de Palafox y Melci, nació en Zaragoza en 1776. Fue Capitán General del ejército en la defensa de Zaragoza durante los Sitios de 1808-1809, por su heroísmo fue nombrado I duque de Zaragoza.

 

Damián Forment, para algunos nacido en Valencia en 1480, fue el gran escultor del renacimiento en la Corona de Aragón y uno de los primeros introductores del renacimiento en España.

 

Detalle de una pilastra a la que se adosan dos columnas de la galería de arquillos. En ella vemos claramente la decoración neorrenacentista, con candelieri, grutescos, mascarones y ornamentación fitoantropomórfica (hombre y vegetal).

 

Otro detalle de una de las pilastras a la que se adosan dos columnas de la galería de arquillos. También en ella podemos observar la ornamentación fitoantropomórfica (hombre y vegetal).

 

Mascarón de una de las basas de las pilastras.

 

 

Culmina todo el conjunto un magnífico alero de madera tallada muy volado sobre canecillos, sobre el que se apoya el tejado. Similar al alero de la Lonja de Mercaderes, que ya hemos visto en otro artículo. Es uno de los aleros más sobresalientes realizados en el siglo XX.

 

Compuesto de ménsulas alargadas con pináculos invertidos alternando con pequeños casetones con una flor central con un pequeño pináculo invertido. En la moldura se concentra la decoración a base de ovas, dardos, y listones verticales.

 

La verja de entrada al pórtico fue colocada posteriormente.

 

 Puerta de entrada al colegio.

 

Fotografía: Gobierno de Aragón. Interior del Grupo escolar Gascón y Marín.

 

En el interior se construyeron doce aulas, siguiendo las pautas necesarias para realizar un colegio con buena ventilación en su interior, incluso pensando en realizar grandes galerías que partían del gran vestíbulo de la entrada para que sirvieran de patios de recreo en caso de mal tiempo.

 

En el gran vestíbulo podemos observar las esbeltas columnas de hierro fundido y la gran escalera por la que se sube al piso superior donde se ubican actualmente las oficinas.

 

Espero que os haya gustado este magnífico edificio. Hasta el próximo vuelo.

 

 

 

BIBLIOGRAFÍA:

 

-POBLADOR MUGA, Mª PILAR. El grupo escolar "Gascón y Marín" (1915-1917): Una obra del neorrenacimiento aragonés realizada por el arquitecto José de Yarza y de Echenique (1876-1920), Artigrama: Revista del Dpto. de Historia del Arte de la Universidad de Zaragoza, nº 15, 2000.

 

-VÁZQUEZ ASTORGA, Mónica: Las consecuencias de la Contienda Civil en la eseñanza y en los edificios escolares de Zaragoza. https://ifc.dpz.es/recursos/publicaciones/32/40/21vazquez.pdf

 

-FATAS CABEZA, Guillermo (coord.): Guía histórico-artística de Zaragoza. Zaragoza, 2008.

 

-MARTÍNEZ VERÓN, Jesús: Zaragoza. Arquitectura. Siglo XX.: https://zaragozaarquitecturasigloxx.com/?s=gascon+y+marin

 

-MARTÍNEZ VERÓN, Jesús: Arquitectura aragonesa ; 1885-1920. Ante el umbral de la modernidad. Zaragoza 1985.

 

-LABORDAYNEVA, J., Zaragoza. Guía de Arquitectura. Zaragoza 1995.

 

-RABANOS FACI, C., Historia crítica de la arquitectura aragonesa del siglo XX.I, en Rv. SAAnº XLVII, Zaragoza 1995.

 

-VV.AA. Zaragoza 1908-2008. Arquitectura y Urbanismo. Zaragoza, 2009.

 

Please reload

Artículos recomendados

Santiago Ramón y Cajal bajo la mirada del pintor Joaquín Sorolla. Museo Provincial. Zaragoza.

November 30, 2019

1/10
Please reload