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Palacio de Sáenz de Cortes, conocido como Palacio Argillo. Hoy Museo Pablo Gargallo. Zaragoza.

Como era la Zaragoza del siglo XVII la podemos conocer en la: “Vista de Zaragoza”, pintada por el yerno de Velázquez: Juan Bautista Martínez del Mazo, en donde describe la ciudad durante la entrada a la misma de la comitiva que acompaña a Felipe IV en 1647 (podemos verla al otro lado del río, a punto de traspasar la puerta del Ángel); Zaragoza en el siglo XVII aún conservaba la monumentalidad que la había hecho famosa a lo largo del siglo XVI, en la que se la denominaba “La Harta”, por la riqueza que en ella se podía contemplar. En esa época se construyeron numerosos palacios, gracias a una nobleza que cambió las casonas de sus fincas rústicas por ricos palacios que jalonaron todo el casco histórico de la urbe. El siglo XVII fue un período más problemático, en 1596 la economía no era demasiado boyante. La expulsión de los moriscos aragoneses firmada en 1610 por Felipe III pasó factura social y económica, unido a una etapa de malas cosechas, pestes y la guerra de Secesión catalana. A pesar de ello la nobleza y el clero seguían teniendo mucho poder. La Zaragoza de esta época había crecido, se había extendido, era el centro de la poderosa burguesía mercantil, el centro de la vida administrativa. En ella se habían construido nuevos palacios, iglesias y conventos: la iglesia de Santiago el Mayor, Santa Isabel, la torre de La Seo, la basílica del Pilar…, y en lo que respecta a edificios civiles entre otros, el palacio que hoy vamos a conocer: el Palacio Sáenz de Cortes o Palacio Argillo.

 

Fotografía: Vista de Zaragoza en 1647, obra de Juan Bautista Martínez del Mazo. Museo del Prado (Madrid). Wikipedia. Con un punto rojo os señalo la Torre Nueva, situada en la plaza de San Felipe, donde se sitúa el palacio que hoy vamos a comentar.

 

Nos encontramos en la emblemática plaza de San Felipe, un lugar que nos lleva a tiempos pasados. En ella se ubicaba la antigua iglesia de san Felipe (a la izquierda); el Torreón de Fortea y lo que hoy se conoce como Casa Montal, a la derecha (situados en un palacio del siglo XV); la llorada Torre Nueva erigida entre 1504-1512 (si queréis leer el artículo sobre ella: https://www.elviajedelalibelula.com/single-post/2016/05/02/La-Torre-Nueva-Zaragoza-La-historia-de-un-Turricidio); y el antiguo palacio de Sáenz de Cortes o de los condes de Argillo (entre la iglesia y la Torre Nueva), hoy museo Pablo Gargallo, todos ellos, edificios importantes en la historia de  la ciudad.

 

En este entorno nació el 21 de junio de 1623, en la casa familiar situada en la mencionada plaza, don Francisco Sanz de Cortés y Borao, hijo de Domingo y de Ana María. Los Sanz de Cortés eran una familia de comerciantes con gran prestigio en la ciudad, que accedieron a la nobleza por compensación real y comprando títulos.

 

Francisco Sanz cursó sus estudios de derecho en la universidad Sertoriana de Huesca, convirtiéndose en un afamado jurista. Hacia 1642 compró los bienes y títulos de la poderosa familia Martínez de Luna (condes de Morata), a la por entonces propietaria doña Polonia de Luna. Sanz de Cortés también poseía un despoblado situado en Villaverde (cerca de Binefar), consiguiendo en abril de 1670 de manos del rey Carlos II el título de marqués de Villaverde. Francisco Sanz de Cortés se fue labrando un nombre y una posición social muy elevada, llegando a ser, como su padre, Regidor Perpetuo del Hospital de Gracia de Zaragoza y tesorero de la Santa Cruzada de Aragón. Se casó dos veces, la primera con Isabel Juana Coscón Aranda y Cortes; y la segunda, tras enviudar, con Ana Mª Fernández de Heredia y Sanz de Latras. Nuestro personaje falleció el 11 de enero de 1686 ostentando los títulos de VI conde de Morata y Atarés, barón de Gotor, barón de Illueca y marqués de Villaverde.

 

Fotografía: colección particular, del grabado realizado hacia 1837 por T. Heawood y pintada por Ernest George.

 

Entre los años 1659-61, su prosperidad económica y social había alcanzado gran importancia, la casa familiar de la plaza de San Felipe no estaba a la altura de su actual posición. Por ese motivo, la mandó remodelar. En su origen la casa familiar ocupaba la parte posterior del actual edificio, a cuya izquierda se erigía la iglesia de san Felipe (la anterior a la que hoy podemos contemplar). El autor del proyecto y el inicio de la obra corrió a cargo de Juan de Mondragón, pero en 1660 ya la obra estaba dirigida por Felipe Busiñac y Borbón, como luego veremos. En 1660 consiguió que le concedieran licencia para ocupar parte del cementerio de la antigua iglesia, para ampliar su nuevo palacio. Comenzando la obra inmediatamente.

 

En la fotografía la plaza de San Felipe, a la izquierda, la iglesia de San Felipe y Santiago el Menor aneja al palacio de los Sáenz de Cortés o de Argillo que se encuentra en el centro; a la derecha se vislumbra el Torreón Fortea, del que ya os he hablado antes.

 

En el año 1685 el capítulo de la iglesia de San Felipe lo nombró primiciero, permitiendole que derribara la antigua iglesia para edificar una nueva. La iglesia fue comenzada en 1686, pero en ese mismo fallece, heredando el título y posesiones su hijo José Sanz de Cortés y Coscón, quien prosiguió la obra de la iglesia y del palacio, donando parte del terreno  colindante para hacer la iglesia más amplia con la contraprestación de permitirle un acceso directo desde el palacio a la nueva iglesia.

 

Al morir José Sanz de Cortés, lo sucedió su hijo Miguel, tercer marqués de Villaverde, pero éste se desentendió del palacio, ya que se trasladó a vivir a la corte de Madrid. El palacio quedó durante bastante tiempo deshabitado. En 1837 Mª Soledad Muñoz de Pamplona y Sanz de Cortés, viuda del conde de Argillo, lo heredó, y de ella es de quien tomó el nombre por el que fue conocido durante muchos años.

 

Como curiosidad decir que el condado de Argillo fue creado en 1776 por Carlos III a favor de Miguel Muñoz de Pamplona y Pérez de Nueros, señor de Argillo (lugar cerca de Calatorao, Zaragoza).

 

Fotografía: Archivo Histórico Provincial de Zaragoza.

 

En el año 1860 el palacio fue alquilado para convertirlo en el Colegio-internado de San Felipe. Sufriendo en ese momento numerosas remodelaciones que cambiaron su fisonomía. El colegio se instaló en él hasta 1958. En 1884 era propiedad de doña Ana Garcés de Marcilla y Muñoz de Pamplona.

 

En la fotografía realizada hacia 1889 por J. Lévy et Cie. Archivo de Roger- Viollet. Paris, podemos ver el palacio convertido en Colegio de San Felipe, a la derecha el cuerpo inferior de la Torre Nueva.

 

En la fotografía de José Galiay (A.H.P.Z.), podemos ver la galería superior de arquillos tapiada, resultado de las obras para adecuarlo como colegio.

 

Durante la Guerra Civil sirvió como residencia para Acción Ciudadana. El 27 de julio de 1943 fue declarado Monumento Nacional, pero ello no impidió que la parte posterior del edificio, la primitiva casa familiar de los Sanz de Cortés, fuese derribada. El inmueble necesitaba continuas rehabilitaciones, hecho muy oneroso para los copropietarios. Finalmente fue vendido en 1946 al Consejo Superior de Ciegos, instalándose en él la sede principal y los talleres ocupacionales, hasta 1958 que se trasladó a una nueva ubicación. Desde 1946 hasta 1958 tanto el colegio san Felipe como la Once compartieron el mismo edificio.

 

Fotografía: José Galiay. Archivo Histórico Provincial de Zaragoza.

 

En 1977 lo adquirió el ayuntamiento de la ciudad, siendo alcalde Miguel Merino Pinedo, rehabilitándolo en 1980 el arquitecto Ángel Peropadre Muniesa. El 19 de mayo de 1982, la hija del escultor Pablo Gargallo: Pierrette Gargallo de Anguera firmó con el alcalde de ese momento, Ramón Sáinz de Varanda, un contrato para instalar en el mismo el Museo Pablo Gargallo, cuyas obras de adecuación para su nuevo destino las llevó a cabo el mismo arquitecto. La inauguración tuvo lugar el 8 de julio de 1985 ante la presencia de Pierrette Gargallo.

 

El Museo se planeó gracias a los viajes que la hija de Gargallo realizó a Maella y a Zaragoza en 1981 con motivo de la exposición que conmemoraba el centenario del nacimiento del escultor. En el año 1986 se colocaron en frente de su fachada unas copias de las esculturas realizadas por el propio Gargallo en 1928-29 para la Exposición Internacional de Barcelona, para el Estadio Olímpico de Montjuic.

 

En 2000 la arquitecta municipal Úrsula Heredia Lagunas redactó un proyecto de reforma del museo que finalizó un año más tarde.

 

La última remodelación fue realizada entre 2007-2009, ampliando el espacio museístico un 40 %, el proyecto fue redactado por el arquitecto ya comentado Peropadre, y llevado a cabo por la empresa Jesús Moreno y Asociados. El 21 de octubre de 2009 el museo después de tres años se volvió a abrir al público.

 

El edificio encargado por el infanzón Francisco Sanz de Cortes es importante para conocer la evolución en la arquitectura zaragozana del siglo XVI al XVII, es decir del renacimiento a un inicial barroco. Ya hemos comentado que fue proyectado por Juan de Mondragón y realizado entre 1659 y 1661 por el maestro albañil Felipe Busiñac y Borbón, ayudado por los canteros zaragozanos Domingo Espés, padre e hijo; Juan Sancho y Martín de Abaría.

 

La estructura sigue las pautas del palacio aragonés del siglo anterior, es decir el esquema general de los palacios renacentistas, con el uso del ladrillo, la galería de arquillos, el zaguán, patio con luna y escalera por a que se accedía a la planta noble donde se situaba el gran salón, pero con otro lenguaje. La fachada está realizada en ladrillo cara vista sobre un zócalo de piedra caracoleña de Fuendetodos.

 

En el centro se abre la puerta de entrada, en arco de medio punto dovelado, de piedra negra de Calatorao. Sobre la que se abre un vano adintelado remarcado con piedra al igual que la portada.

 

Flanqueando la gran portada de acceso, en la planta baja se abren dos vanos adintelados con rejería (en la fotografía tapados por carteles), sobre los que, en la planta superior, vemos balcones enmarcados con piedra negra, al igual que la portada, sobre la que se abre otro vano adintelado, asimismo enmarcado con piedra. Los contrastes de la piedra negra con el ladrillo entra dentro del barroco.

 

En la planta superior se hizo una falsa galería de arquillos de medio punto doblados, coronando el conjunto un magnífico alero de madera muy volado. Se trata de un alero muy trabajado de gran impacto visual, ya dentro del barroco, obra del escultor Pedro Salado y del maestro carpintero Miguel Satué (1659-63). Consta de dos niveles, casi idénticos aunque difieren en el tamaño. Entre las ménsulas encontramos piñas pinjantes, rosetas, volutas y decoración vegetal muy profusa.

 

En el interior entramos a un zaguán que comunica con el patio central. Hoy en él se sitúa la zona de información del Museo, a la izquierda; y salas de exposición, a la derecha.

 

A la derecha sobre el muro podemos ver las cuatro máscaras alegóricas al Teatro, realizadas por Gargallo hacia 1907, realizadas en fibra de vidrio y araldit (las originales fueron realizadas en piedra para la fachada del Cine Bosque de Barcelona). En la parte superior las máscaras de Ramón Reventós, Pablo Gargallo, Isidre Nonell y Pablo Picasso.

 

En la zona que se ve al fondo (abierta en la última remodelación, se exhiben exposiciones temporales).

 

El patio central, es ligeramente rectangular con ocho columnas anilladas de mármol jaspeado muy esbeltas, formadas por basa y pedestal liso, sobre el que se eleva un fuste también liso, rematado con capitel toscano. Estas solidas columnas sustentan la galería superior, con arquerías de medio punto también sobre columnas toscanas.

 

En primer término podemos ver el caballito, realizado en bronce entre 1927-28. Es el boceto del caballo de la escultura monumental del atleta moderno que realizó el artista para la Exposición Internacional de Barcelona, cuya copia hemos podido ver en la entrada al museo.

 

Las columnas (basas, anillos y capiteles), son de piedra negra de Calatorao; y los fustes de alabastro de Épila. Fueron realizadas por los canteros Domingo de Espés, mayor y menor, Juan Sancho y Martín de Abaría.

 

Otra vista del patio, al fondo, a la izquierda, el arranque de la escalera.

 

En las galerías del patio encontramos obras de Pablo Gargallo, en el centro el famoso Profeta. A la izquierda los bocetos en escayola de los caballos que el escultor realizó también para la Exposición Internacional de Barcelona de 1929 que luego plasmaría en la escultura el Auriga masculino y la Auriga femenino. Al fondo a la derecha la representación del Amor, realizada hacia 1906.

 

 Detalle de una de las columnas del patio.

 

Cuando entras en el gran patio interior del edificio la mirada se dirige hacia el centro del mismo, donde la escultura del Profeta da la bienvenida a este antiguo palacio que tantas historias encierra.

 

Esta escultura, terminada por Gargallo en el año 1933, resume el arte del escultor aragonés, sus investigaciones y aportaciones a la escultura moderna española.

 

Galería de arquillos en el piso superior, sobre el que descansa un friso de madera tallada decorado con símbolos del zodiaco, máscaras y motivos vegetales. Se cubre con una luminosa claraboya.

 

Arranque de la escalera. Se trata de una monumental pero muy sobria escalera.

 

La caja de la escalera está cubierta con cúpula sobre pechinas y en su base una decoración en escayola ya con motivos barrocos. Por ella se sube a las dependencias superiores, hoy museo.

 

 

Cúpula sobre pechinas de la caja de la escalera.

 

Galerías de esculturas en la planta principal, en donde se sitúan conocidas obras del escultor Gargallo.

 

 Otra vista de las galerías del primer piso.

 

El patio combina el ladrillo cara vista con la piedra negra, cuyo resultado es un magnífico contraste de color, muy en consonancia con el barroco. Arquería del cuerpo superior del patio, que se corresponde con la planta noble del edificio. En cada lado se abren cinco arcos de medio punto sustentados por esbeltas columnas toscanas.

 

Detalle de la arquería, al fondo las dos puertas de entrada al salón principal.

 

Alrededor de la parte superior del patio corre un precioso friso de madera tallada, decorado con los signos del zodiaco, máscaras y motivos vegetales, decoración entroncada con el renacimiento.

 

En este tramo se representan los signos de Libra y Escorpio, separados por mascarones y motivos vegetales.

 

 Representación de Escorpio y Sagitario.

 

 El signo de Piscis entre grutescos y motivos frutales y vegetales.

 Los signos de Capricornio y Acuario separados por un gran grutesco.

 

 

 En este lado podemos ver los signos de Tauro y Géminis.

 

 Capricornio y Tauro.

 

 Leo y Virgo.

 

En esta planta se ubica el salón de protocolo, decorado con un friso barroco realizado en escayola. Fue rehabilitado por el arquitecto Ángel Peropadre. En los trabajos de restauración se descubrió que debajo del friso había restos de pintura, con lo que se llegó a la conclusión que parte de los muros estaban pintados. El mismo arquitecto propuso decorar el salón con un friso pintado con las técnicas actuales. El artista encargado de la obra fue José Luis Cano, quien lo realizó en 1984, eligiendo como tema pasajes de la Eneida de Virgilio.

 

Pintó cuatro capítulos, uno por cada lado del salón, utilizando pintura acrílica sobre tabla y posteriormente adherida al muro.

 

En la cuarta escena se narran los amores de la reina Dido y el héroe Eneas. A la izquierda ambos yacen desnudos, mientras en el fondo la tormenta presagia el trágico final que Virgilio describe en su poema. A la derecha Dido se suicida clavándose una daga al conocer la marcha de Eneas a Italia. Dido está acompañada por dos doncellas, mientras Iris, por orden de Juno baja para acoger el alma de la reina. Mientras al fondo Eneas se aleja con sus naves. Realmente me encantó.

 

Pasillo de la planta primera, donde podemos visitar diversas salas con obra pictórica y escultórica de Gargallo.

 

 

BIBLIOGRAFÍA:

 

-GÓMEZ ZORRAQUINO, José Ignacio: La burguesía mercantil en el Aragón de los siglos XVI y XVII (1516-1652). Zaragoza, DGA, 1987.

 

-ORDÓÑEZ FERNÁNDEZ, Rafael: El Museo Pablo Gargallo tres décadas después. Zaragoza, Rev. Artigrama, nº 28, 2013, pp. 147-169.

 

-LABORDA YNEVA, José: Zaragoza, Guía de Arquitectura, Zaragoza, CAI,1995.

 

-VV.AA. Guía Histórico Artística de Zaragoza. Zaragoza, Ayuntamiento, 2008.

 

-ORDÓÑEZ FERNÁNDEZ, R. Catálogo del Museo Pablo Gargallo, Zaragoza, Ayuntamiento, 1988.

 

-VV.AA. Voz “Museos de Aragón (Museo Pablo Gargallo)”, en Gran Enciclopedia Aragonesa 2000, tomo 13, p. 3276

 

-Página del ayuntamiento de Zaragoza.

 

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