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El precioso edificio de Sagasta nº 17. Zaragoza.

Volar por el paseo de Sagasta de Zaragoza es una verdadera delicia. En él encontramos algunos  ejemplos de la arquitectura de finales del siglo XIX y principios del XX que milagrosamente se han podido conservar. En otros artículos vimos la preciosa Casa Palao: (https://www.elviajedelalibelula.com/single-post/2017/06/17/Casa-del-escultor-Carlos-Palao-en-el-paseo-de-Sagasta-76-El-%C3%BAltimo-edificio-modernista-en-Zaragoza), donde comentamos la historia de este sector.  Hoy volvemos a este paseo que constituye una de las principales avenidas del centro de la ciudad.

 

Era el antiguo Camino a Torrero, que iba desde la Puerta de Santa Engracia (hoy zona de la Plaza del Paraíso) hasta el barrio de Torrero (barrio que nació en torno al Canal Imperial de Aragón). En él se ubicaban fincas de recreo e industrias familiares que poco a poco fueron desapareciendo cuando la ciudad empezó a extenderse por este sector, zona sur de la ciudad.

 

Esta área estaba muy bien comunicada, ya que desde 1885  se había instalado el tranvía que cubría el trayecto hasta Torrero. Por el centro del paseo circulaban el tranvía y los carruajes, mientras los peatones lo hacían por los laterales, tal y como podemos ver en la fotografía de Cecilio Gasca (A.H.P.Z.),  realizada hacia 1880, podemos observar que aún no estaba pavimentada la calzada. El tranvía siguió circulando por en medio del paseo hasta el año 1910, posteriormente se abriría un gran boulevard central y la circulación se dispuso por los laterales (más o menos como lo podemos ver hoy en día).

 

El proyecto de urbanización de esta zona sur comenzó en 1900 con grandes enfrentamientos entre el ayuntamiento, con el arquitecto oficial don Ricardo Magdalena a la cabeza, y los propietarios de los terrenos. Estos construyeron sus edificios, imponiendo sus gustos y criterios, sin guardar la alineación ya establecida en los números pares (acera de la Confederación Hidrográfica del Ebro). En esta acera se habían construido casas o chalets con jardín en la parte de la avenida, y siguiendo las normas urbanísticas que existían en ese momento.  los edificios que se iban a construir en la acera de enfrente debían seguir la misma normativa, a lo que, como ya hemos comentado, los dueños de los solares se negaron. Por lo que en la acera del Corte Inglés (para que me entendáis) se levantaron viviendas plurifamiliares sin dejar el espacio delantero para situar las zonas ajardinadas que existían en los ya construidos. Estas viviendas eran propiedad de un particular, el cual residía en la primera planta y arrendaba los pisos superiores. 

 

En la fotografía de Coyne (A.H.P.Z), os señalo con una flecha la ubicación del edificio del que vamos hablar en un paseo Sagasta de principios del siglo XX.

 

 Foto actual de la misma zona, os señalo con una flecha roja el edificio que estamos tratando.

 

A pesar de todo, la zona se convirtió en una de las más bonitas de la ciudad. En ella se fue instalando la alta burguesía zaragozana construyendo edificios modernistas  que hoy aún podemos admirar como la Casa Juncosa, la Casa Retuerta, la Casa Corsini, la casa Palao, y  la casa de Manuel López Florez, que es la que hoy vamos a ver; junto a otros edificios con carácter más ecléctico, e incluso podemos observar que ambos estilos se mezclaron entre sí.

 

En la fotografía de M. Arribas (A.H.P.Z.), vemos una vista del Paseo Sagasta desde la confluencia con el Camino de las Torres, a la derecha. En ella se puede observar que el paseo ya se ha convertido en un boulevard, por cuyos laterales se verificaba la circulación rodada (fijaros en los raíles del tranvía). En la esquina de la derecha vemos la magnífica Casa Faci con su airoso torreón, obra del arquitecto Regino Borobio Ojeda, construida en 1924 y derribada en 1967. Otro patrimonio arquitectónico perdido sin sentido, y más si vemos el edificio que hoy en día lo ha sustituido.

 

En la imagen se puede ver perfectamente la diferente alineación de fachadas de una acera y otra, como ya hemos expuesto.

 

Con el paso del tiempo, debido en gran parte a la especulación urbanística y al cambio de gustos, muchos edificios que poblaban esta magnífica avenida fueron demolidos, destruyendo gran parte del rico patrimonio arquitectónico de nuestra ciudad. Los antiguos palacetes que se situaban  en el lado de los números pares han desaparecido por completo (excepto la antigua clínica del Doctor Lozano en la esquina de la calle Lagasca); y las viviendas plurifamiliares que aún podemos ver en los números impares han quedado empequeñecidas por los altos edificios que se han construido no hace muchos años, como el que se ubica a la izquierda del que estamos estudiando.

 

Pero retrocedamos en el tiempo. Entre 1903-1904 se erigieron muchos de los edificios que  poblaron este paseo y lo convirtieron en una zona preciosa y tranquila. Ya hemos hecho referencia a alguno de los edificios contiguos al que nos ocupa en este pequeño estudio: la Casa Juncosa, la Casa Retuerta y la Casa Corsini (que en próximos vuelos veremos). Viviendas representativas del estilo modernista zaragozano de principios del siglo XX, con las que, el edificio que hoy vamos a ver, tiene algunos paralelismos decorativos.

 

Si comparáis esta fotografía actual con la anterior, podréis ver que el edificio colindante, a la izquierda, fue derribado y en su lugar se levantó un gran edificio de ladrillo rojizo de once pisos. A la derecha la casa conocida como Casa Corsini, realizada por J. Fco. Gómez Pulido en 1904 para Carlos Corsini. Y pasada la calle La Paz, otro edificio importante, propiedad de Fernando Escudero fue realizado en 1904 por José de Yarza, al lado del cual también se elevó un edificio de grandes dimensiones.

 

El 1 de diciembre de 1903 don Manuel López Florez, residente en la calle del Coso nº 5, propietario de un solar situado en el Paseo de Sagasta nº 17, colindante "al oriente con casa de don Genaro Checa y a poniente con propiedad de Don Carlos Corsini" pidió licencia para edificar una nueva vivienda en dicha superficie, presentando planos firmados por el arquitecto Félix Navarro Pérez.

 

Comparando los planos existentes en el archivo histórico provincial de Zaragoza con el edificio que hoy en día podemos contemplar, observamos que las obras se llevaron a cabo según proyecto en cuanto a decoración, pero se levantó una planta más.

 

Se trata de un edificio residencial plurifamiliar entre medianerías (hoy en día son oficinas y locales comerciales), pero en origen, en la planta primera vivía el propietario, mientras los pisos superiores eran arrendados. A la derecha se sitúa el edificio construido en 1904 por el arquitecto José de Yarza para don Fernando Escudero; y a la izquierda un edificio de nueva construcción. En la parte posterior se abría el jardín.

 

Félix Navarro en este inmueble se acerca al modernismo en cuanto a la decoración, pero no olvida su pasado ecléctico. No olvidemos que Félix Navarro, junto con Ricardo Magdalena y F. Yarza fueron los arquitectos más representativos del eclecticismo a finales del siglo XIX en Zaragoza. A principios del siglo XX el modernismo irrumpe en Aragón, en donde aún existían los movimientos historicistas y eclécticos decimonónicos. Eclecticismo y modernismo se yuxtaponen, como podemos observar en el presente edificio y lo podemos considerar como un edificio modernista moderado.

 

La fachada, revocada,  presenta cuatro alturas (en el plano tres) y planta baja. Consta de un basamento de piedra que llega hasta la parte inferior de los balcones del primer piso. En este basamento se abren hoy en día locales comerciales que han desvirtuado en gran manera el proyecto primitivo. En origen eran también viviendas particulares.

 

La fachada es simétrica al eje central que parte desde la puerta de entrada  terminando en el pequeño alero en donde podemos leer en una cartela la fecha de 1904 (aunque el edificio fue concluido en 1903). Este eje, en el que se abren balcones (los del propio eje son ciegos) con magníficas rejerías, divide la fachada en dos partes, en cada una de ellas se abren tres balcones, en una perfecta simetría, con magníficas labores de forja.

 

En las dos primeras plantas es donde se observa mayor decoración. En cada una de ellas se abren tres balcones, en unos casos individuales y en otros corridos, pero todos decorados con magníficas rejerías con motivos vegetales de carácter lineal.

 

Detalle de la magnífica forja de la planta primera. Si nos fijamos en la decoración floral esgrafiada (os lo señalo con una flecha roja) que separa a los balcones del primer piso es muy similar a otros motivos decorativos que se realizaron en las claves de los dinteles de los balcones del edificio situado en la calle Cádiz nº3 (obra que también realizó Navarro en 1902).

 

En el eje central de la fachada es donde se concentra la decoración. en los dinteles y en la forja de los balcones. Aquí podemos ver con mayor claridad el balcón corrido del primer piso, cuyo vano central es ciego, al igual que el superior que termina en arco de medio punto.

 

Los dinteles del balcón corrido del segundo piso están decorados con mensulitas sostenidas por rostros femeninos en relieve. Este tipo de ornamentación la utilizó por primera vez en esta obra.

 

Detalle de uno de los rostros femeninos, enmarcado por decoración floral, en este caso unas preciosas rosas con sus tallos.

 

Hay que destacar el trabajo en cuanto a la forja se refiere. Son años en los que las artes industriales están en pleno auge; el trabajo en hierro forjado en balcones, miradores, rejas es importantísimo en la decoración de los edificios; puede decirse que es lo que proporciona el toque original a cada edificio, como es el caso que nos ocupa. En la parte inferior podemos ver las iniciales S. M., o J.M. (si fuera este último caso, podría ser las iniciales de Jesús y María).

 

Detalle de los dos últimos pisos, en donde utiliza el balcón individual.

 

Culmina la estructura de la fachada una cornisa, sobre la que se elevan florones, bajo los cuales, separados por mensulillas, podemos ver dos escudos con sendos castillos y en el centro del eje central de la fachada una cartela con la fecha de 1904. En esta parte del edificio se abren los balcones de los áticos, de menor tamaño que el resto de los vistos en la fachada.

 

La portada está realizada en piedra y decorada con motivos modernistas y eclécticos. La puerta es un buen ejemplo del excelente trabajo de la madera que se realizaba a principios del siglo XX, en cuya decoración vemos lirios tallados. Aprovecho la oportunidad para decir que los carteles publicitarios que encontramos en las jambas de la puerta desentonan con la elegancia del edificio. En mi modesta opinión esos detalles tenían que cuidarse ante edificios de esta envergadura. 

 

Detalle de la decoración del dintel de la puerta de entrada. En donde vemos limones, acantos, y flores que recuerdan al modernismo, junto con estructuras de estilo claramente ecléctico.

 

El zaguán es estrecho, adornado con placas de mármoles de color rojizo y ocre. El techo decorado con yeserías.

 

Detalle de las placas de mármol del zaguán.

 

Zaguán visto desde la caja de la escalera.

 

Caja de la escalera, con ventanas de aireación cubiertas con rejerías.

 

Puertas originales de cuarterones, con rejilla superior.

 

Mirilla de una de las puertas de entrada a las viviendas. Las artes industriales tuvieron gran auge en esta época. Las piezas se realizaban en talleres de fundición (numerosos en esos momentos en la ciudad), a veces eran piezas diseñadas por el propio arquitecto, y otras veces eran piezas hechas en serie, todo dependía del presupuesto que se tuviera para esos detalles.

 

Hasta aquí este pequeño estudio de un edificio digno de admirar, en el cual podemos ver la evolución que se produjo en la obra del arquitecto Félix Navarro Pérez en la “última década de su trabajo”. Espero que os haya gustado.

 

Hasta un próximo vuelo.

 

 

 

BIBLIOGRAFÍA:

 

-Caja 1244, expediente 2180/1903. Archivo Histórico Provincial de Zaragoza.

 

-HERNÁNDEZ MARTÍNEZ, Ascensión: La planificación urbana en Zaragoza a comienzos del siglo XX: la apertura del Paseo Sagasta. Revista Artigrama 8-9, Zaragoza, Departamento de Historia del Arte de la Universidad de Zaragoza, 1991-1992.

 

-MARTINEZ VERÓN, Jesús. Arquitectura aragonesa 1885-1920. Ante el umbral de la modernidad. Zaragoza, 1993.

 

-MARTÍNEZ VERÓN, Jesús: Zaragoza. Arquitectura. Siglo XX.

 

-MARTÍNEZ VERÓN, Jesús: Zaragoza. Arquitectura. Siglo XX. Catálogo (blanco y negro).

 

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-YESTE NAVARRO, Isabel: Reforma interior y ensanche en la segunda mitad del siglo XIX en Zaragoza: el Plano Geométrico, Zaragoza, Rev. Artigrama nº 19, 2004.

 

-POBLADOR MUGA, Mª Pilar: El modernismo en la arquitectura y en las artes.

 

-POBLADOR MUGA, Mª Pilar: La arquitectura modernista en Zaragoza: revisión crítica, Zaragoza, DGA, 1992.

 

– FATÁS G. Guía Histórico-Artística de Zaragoza. Zaragoza, Ayuntamiento de Zaragoza, 2008

 

– GARCÍA GUATAS, M. / PEDRO LORENTE, J. La ciudad de Zaragoza 1908- 2008: XIII COLOQUIO DE ARTE ARAGONÉS. Zaragoza, Institución Fernando el Católico, colección: Actas Arte, 2009.

 

-ESPADA TORRES, Diana María: Félix Navarro Pérez: la regeneración arquitectónica zaragozana. Trabajo Fin de Grado. Facultad de Filosofía y Letras. Departamento de Historia del Arte, 2014.

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