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Una grata sorpresa en el centro de Zaragoza. Un artesonado mudéjar en la calle Cinegio nº 4.

Hace ya un tiempo cuando realicé un pequeño estudio de nuestro querido Tubo, os comenté que en él podíamos contemplar una serie de “joyas” casi escondidas que pasan totalmente desapercibidas si no conoces su existencia. Hoy vamos a comentar una de estas "joyas": una techumbre mudéjar que se encuentra en el "Bar Malabares", en el nº 2-4 de la calle Cinegio.

 

Tengo que reconocer que aunque mi infancia transcurrió por estos barrios del casco histórico no supe de la existencia de esta techumbre hasta hace unos años. Mis recuerdos se ciñen a un gran portalón viejo y oscuro que estaba siempre cerrado. Aunque mi madre me cuenta que cuando ella era pequeña, "los hombres" acudían de los pueblos a una tasca que allí había. Imagino que nadie se apercibiría de lo que tenían encima de sus cabezas, uno de los pocos ejemplos de artesonado mudéjar que queda en Zaragoza.

 

Nos encontramos en la calle Cinegio, una calle, al igual que el resto del Tubo, llena de vida en los años de esplendor de este famoso sector del casco histórico de Zaragoza; y que hoy en día, gracias a los Hados, comienza a despuntar como el resto de este barrio.

 

En la imagen del fotógrafo Juan Mora Insa del año 1951, vemos la imagen de la calle vista desde el mismo punto que vamos a partir nuestro recorrido, a la altura de la calle Cinegio nº 2-4, donde encontramos el actual Bar “Malabares”.

 

Fotografía: Juan Mora Insa. A.H.P.Z.

 

Entrando por la zona en la que confluyen tres calles importantes: Ossaú, Estébanes y la propia Cinegio, el lugar al que nos vamos a acercar se encuentra al fondo de la calle a la izquierda.

 

Caminando por esta corta calle podemos contemplar numerosos locales con historia y edificios del siglo XIX. Nuestra meta se encuentra justamente en la misma esquina de la calle Cinegio: El “Bar Malabares”.

 

El local del actual bar “Malabares”, abierto hace unos 13 años,  era una antigua bodega de venta de vinos y  merendero con sus bancos y mesas, como nos relataba Isidoro García, que muy amablemente me contó historias y anécdotas; creo que se llamaba “Casa Garicano”, en donde la gente, estoy hablando de principios del siglo XX, iba a comprar vino, almacenado en grandes toneles (hoy sólo se conservan en la bodega de la parte inferior). También era lugar de beber en porrón y merendar. El local de este bar yo lo conocí siempre cerrado por un gran portalón oscuro.  

 

Para muchos será una sorpresa descubrir lo que en su interior guarda: una techumbre mudéjar, casi desconocida para muchos zaragozanos. Hablando con un parroquiano habitual del local, con el que me tomé un café con leche, me comentó que no se había fijado nunca en la techumbre que sobre nuestras cabezas podíamos contemplar.

 

Entrando en el bar no hay demasiada luz, pero al fondo un gran ventanal dejar ver el patio de luces de las casas de la calle de Don Jaime. Un gran arco de medio punto enmarca la enorme ventana, que en sus tiempos estaría cerrada, ya que tenía fama de ser muy oscuro el lugar.

 

El gran arco de ladrillo apoya en dos capiteles sobre pilastras hexagonales en alabastro negro. En el frente de los capiteles dos escudos sin decoración alguna. El ábaco del capitel se decora con una serie de pequeñas flores abiertas.

 

Detalle del capitel de una de las columnas. Estas columnas y capiteles me recuerdan a otros que ya hemos presentado en el blog, y que se encuentran muy cerquita de la calle Cinegio. Me refiero a las columnas del Patio Gótico, situado en el interior de Puerta Cinegia:

https://www.elviajedelalibelula.com/single-post/2016/10/01/El-Patio-G%C3%B3tico-del-Tubo-Zaragoza

 

La columna de la izquierda.

 

Vista de la entrada al local desde el gran arco de ladrillo. Donde podemos ver que la parte de la entrada del alfarje, se ha perdido, sólo se conserva la parte central de la techumbre.

 

Si nos colocamos en la parte central del local y elevamos nuestra mirada hacia el techo podemos ver el magnífico alfarje que cubre todo ese sector del establecimiento. Según José Antonio Tolosa se puede fechar entre los siglos XIV-XV, siendo uno de los pocos ejemplos que quedan en nuestra ciudad de una techumbre mudéjar de esa época.

 

La techumbre tiene cuatro jacenas que dividen a la techumbre en  tres tramos horizontales (los que se conservan). Los tramos horizontales, a su vez están divididos por jaldetas, entre las que se coloca una tablazón.

 

Lo interesante de este alfarje  es la decoración “de las jácenas con decoración incisa en los papos en forma de cuadrado ligeramente rehundido en el centro entre dos alargados rectángulos” “Las estrías longitudinales entre festones recortados en el centro y laterales los emparenta con el alfarje del claustro superior de la Colegiata del Santo Sepulcro de Calatayud, que se data en el siglo XV” (Tolosa).

 

Entre la jacena y la unión con las jaldetas corre un friso decorado con perlas, motivos vegetales y geométricos. Las tabicas van decoradas con escudos heráldicos, los cuales son repetitivos, lo que puede significar que fueran los escudos de los dueños de la casa.

 

En una estancia contigua y abierta al local encontramos los restos de otro alfarje, del cual sólo restan tres jácenas. Las tres llevan tienen decoración con escudos heráldicos en el centro y en los laterales. Resaltando en el centro de las mismas la “Señal de Aragón”.

 

 Detalle de la decoración heráldica de una jácena.

 

 

Como podéis ver nuestra ciudad está llena de pequeñas sorpresas de gran valor histórico-artístico. Caminar por sus callejuelas nos trae recuerdos e historias que hay que difundir, es la historia de nuestra ciudad.

 

No olvidemos nuestro pasado, hay que tenerlo siempre presente para escribir un futuro mejor.

 

 

Un saludo a todos y hasta el próximo vuelo.

 

 

 

BIBLIOGRAFÍA:

 

-JOSÉ ANTONIO TOLOSA:

http://www.aragonmudejar.com/zaragoza/malabares/malabares2.html

 

-ISABEL YESTE NAVARRO: “Del Tubo a “Puerta Cinegia” en Zaragoza. Evolución urbanística del sector en época contemporánea”,  Zaragoza, Revista Artigrama, nº 20, 2005.

 

-MIGUEL LIZANA; Y ANTONIO TAUSIET: “El Tubo. Memoria de un abandono”. Barcelona, Ed. March, 2007.

 

-JULIÁN RUÍZ MARÍN: “Memoria de las calles de Zaragoza”, vol. II,  Zaragoza, Librería General, 1997.

 

-ANA MARÍA GARCÍA TERREL: "El Tubo y su entorno", Zaragoza, Excmo. Ayuntamiento, 1982.

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