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Jesús atado a la Columna de José Bueno Gimeno. Iglesia de Santiago Mayor. Zaragoza.

“La flagelación era un cruel castigo, el preámbulo legal antes de la ejecución. Los judíos lo limitaban a cuarenta azotes menos uno. Para los romanos no había límite.  El instrumento generalmente utilizado para azotar era el flagrun taxillatum. Era una especie de látigo con un mango corto de madera del que pendían tres flagelos de cuero con huesos o bolas de hierro en la punta. Al golpear con ellos a los castigados, sus carnes se abrían, el dolor era tan intenso que los reos solían perder el conocimiento y podían llegar a morir”.

 

 

En el convento de dominicas de Santa Fe, situado en los alrededores de lo que hoy en día es la plaza de Salamero, se conservaba una talla de Jesús atado a la columna realizada a finales del XVI-principios del XVII. Esta imagen era tan venerada que en el año 1804 se fundó una Hermandad dedicada a ella. La escultura es la que hoy conocemos como Peana del Santísimo Cristo Atado a la Columna y es el paso que la cofradía saca en Semana Santa a hombros de ocho cofrades.

 

En el año 1896 el convento de Santa Fe se derribó por su eminente ruina; y las monjas fueron de convento en convento siempre acompañadas por el valioso Ecce Homo. Pasaron los años, formándose en 1940 una nueva cofradía, filial de la mencionada anteriormente. Esta nueva hermandad, cuyo título es: Real, Pontificia, Antiquísima, Ilustre y Penitencial Hermandad y Cofradía del Señor Atado a la Columna y de Nuestra Señora de la Fraternidad en el Mayor Dolor, estableció su sede en la iglesia de Santiago de Zaragoza en 1966.

 

En la fotografía la iglesia de Santiago el Mayor de Zaragoza, el único resto del antiguo convento de los dominicos de San Ildefonso (Siglo XVII), por ese motivo también se la conoce como iglesia de San Ildefonso.

 

La  Cofradía citada, en el año 1945, encargó un nuevo paso procesional al escultor aragonés  José Bueno Gimeno (1884-1957), residente en Madrid, pero con gran proyección en Aragón. Bueno era considerado uno de los escultores aragoneses más destacado del momento. Realizó la escultura en su taller de Madrid, terminándola cuatro años más tarde. Hoy en día se sitúa en la primera capilla a la derecha de la iglesia de Santiago, la llamada Capilla de los Héroes de los Sitios.

 

Es el paso más monumental de la Semana Santa zaragozana, el cual empezó a procesionar en el año en que fue terminado. Realizado en madera de aliso, procedente Guinea Ecuatorial, nos presenta a Cristo semidesnudo, atado con cuerdas a una columna. Se puede observar en su talla claras influencias de la escultura renacentista italiana (Miguel Ángel), aunque en la época los críticos compararon al escultor con los imagineros españoles del barroco.

 

Se representa a Cristo tras infringirle el terrible castigo; su cuerpo se derrumba hacia adelante, evitando las cuerdas que caiga al suelo. La postura es muy  forzada, reflejando con gran expresividad y naturalismo el dolor que siente.  Es patente el dramatismo y el realismo que emana de la talla.

 

El 26 de marzo de 1949 esta obra se expuso públicamente en  la Lonja de Zaragoza, el autor no había permitido ninguna fotografía anterior a la exposición, con lo que los asistentes al acto se sintieron sobrecogidos ante la escultura. El escultor era muy respetado y esta obra supuso un gran éxito para él. Desde entonces su dedicación al tema religioso será patente.

 

En ella vemos un profundo estudio de la anatomía humana. Jesús aparece semidesnudo, con un gran paño de pureza que le cubre la parte inferior del cuerpo.  Cristo, en su agonía, se lanza hacia adelante apoyándose en la pierna derecha, mientras dobla su pierna izquierda sin apoyarla en el suelo. Está a punto de caer si no fuera por las sogas que anudadas en la columna le sujetan la cadera, el tobillo izquierdo, el brazo derecho y el antebrazo izquierdo. Es una obra monumental, llena de dramatismo.

 

El rostro de Cristo expresa el gran dolor que está sintiendo, sus ojos entreabiertos y vidriosos, nos indican el sufrimiento que ha soportado, y que está a punto de desmayarse. Su boca se abre con un rictus de agonía. La talla está tratada con gran realismo, y realizada para conmover a todo aquel que la contemplara.

 

En el año 2013 se reparó un pequeño golpe que tenía la escultura en el lado derecho de la cabeza.

 

 

Hasta aquí esta pequeña reseña de una escultura tan emblemática dentro de la Semana Santa Zaragozana.

 

 

 

BIBLIOGRAFÍA:

 

-ANA ARA FERNÁNDEZ: “Escultura contemporánea en Aragón (1940-2007). Tesis Doctoral, Universidad de Zaragoza, febrero 2008: http://zaguan.unizar.es/record/7108/files/TESIS-2012-052.pdf

 

-RINCÓN GARCÍA, Wifredo: “La procesión del Santo Entierro de Zaragoza: un Vía Crucis esculturado” : file:///C:/Users/Usuario/Downloads/Dialnet-LaProcesionDelSantoEntierroDeZaragozaUnViaCrucisEs-5744497%20(1).pdf

 

-http://www.cofradiacolumnazgz.com/patrimonio/pasos/

 

-http://escultorjosebueno.blogspot.com.es/

 

 

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