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La iglesia colegial de Santa María La Mayor de Bolea (Huesca).

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Al reanudar tu andada

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De que en el Alto Aragón

Como esta Villa no hay nada.

 

(en un azulejo en la colegiata).

 

La villa de Bolea, capital del municipio de la Sotonera, pertenece a la Comarca de la Hoya de Huesca. Tiene como telón de fondo las sierras de Caballera  (izquierda) y Gratal (derecha), situadas en la zona más meridional de los Pirineos. 

 

Fue una importantísima plaza musulmana en la zona, controlando las ricas tierras de la llanura, convirtiéndose en el punto principal de la defensa musulmana al norte de la ciudad de Huesca. Vista de Bolea (a la izquierda, desde el mirador de la Reina del Castillo de Loarre).

 

Reconquistada en 1081, el rey Sancho Ramírez de Aragón donó en 1093 la iglesia de la localidad a la Abadía real de Montearagón. Poco después volvió a caer en manos musulmanas, siendo definitivamente recuperada en 1101 por Pedro I de Aragón.

 

Bolea se convirtió en una localidad floreciente. La iglesia siguió siendo priorato de Montearagón hasta 1571, fecha en la que pasó a depender de la diócesis de Huesca, convirtiéndose en iglesia colegial. En el siglo XVI Bolea se convierte en una de las villas más importantes de la zona, en ella vivían numerosos artesanos. Es en esta época cuando se construye el nuevo templo. No hay que olvidar que Bolea se sitúa en la vía llamada del río Gállego, dentro del Camino Aragonés a Santiago de Compostela y por ella pasaban numerosos caminantes. Será en época moderna cuando comenzará su decadencia.

 

La colegiata sufrió numerosas reformas; el lugar en el que se construyó no era el adecuado, ya que el terreno es débil y movedizo. De las restauraciones que se han llevado a cabo, cabe destacar la del año 1973, en la que se descubrió la cripta que se encuentra debajo del presbiterio; en los años 80 se derribó el pórtico del lado norte; y la reforma interior llevada a cabo en 1990 por el arquitecto Joaquín Naval Mas. En el año 1983 fue declarada monumento histórico-artístico; y en el 2004, Bien de Interés Cultural. Actualmente está en manos de la Asociación de Amigos de la Colegiata de Bolea, creada en 1991, la cual se ocupa de su cuidado y difusión cultural.

 

La colegiata de Santa María la Mayor se levanta sobre una colina, desde la cual se contempla toda la Sotonera.  Ocupa el lugar donde se situaba el antiguo castillo o fortaleza árabe, último baluarte musulmán al norte de Huesca. De esta época sólo quedan restos en el torreón, en el basamento y en las murallas.

 

La iglesia actual se asienta sobre un antiguo templo románico del siglo XII, edificado tras la reconquista de la villa musulmana por Pedro I, en el año 1101. De él  se conserva la torre-campanario y una cripta debajo de la capilla mayor, descubierta en la reforma de 1973.

 

     A la colegiata se accede a través de una serie de rampas y escalinatas abiertas en la fachada occidental, en la cabecera de la iglesia. La rampa de la izquierda nos lleva directamente a la portada principal.

 

    En el lado derecho una escalinata nos conduce al muro septentrional y a una gran explanada en donde podemos contemplar una magnífica vista.

 

Desde esta explanada del lado norte de la colegiata  podemos contemplar un precioso paisaje de la Sotonera-La Hoya de Huesca. Al fondo la Sierra Caballera.

 

Durante muchos años se atribuyó la fábrica del templo a los maestros de obras vascos Baltasar de Barazabal (padre e hijo). Pero las investigaciones de los historiadores del arte Sepúlveda, Pano y Morte han llegado a la conclusión de que en realidad fueron el maestro de obras Miguel Altué y el piedrapiquero Pedro de Irazábal los que la realizaron. Ambos fueron contratados por el concejo de la villa el 22 de noviembre de 1551, finalizando la obra en 1559. En su estudio sobre las iglesias de salón o “hallenkirche” José Luis Pano  engloba a la iglesia de Bolea en el grupo formado por la catedral de La Seo de Zaragoza y la catedral de Barbastro; todas ellas con similares características.

 

Es iglesia de sencilla estructura horizontal, predominando el macizo sobre el vano. Casi toda ella realizada en piedra, excepto la zona de la sacristía que se hizo en ladrillo (parte superior izquierda).

 

    La torre, situada en la cabecera,  es poco esbelta y muy sobria en apariencia. Está muy reformada y hoy en día es torre-campanario. Realizada en sillería con varios cuerpos poco diferenciados, la parte inferior es del siglo XII, y la superior del XVI.

 

Vista de la zona norte de la colegiata. En donde vemos una de las entradas a la iglesia, hoy en día cegada. Esta portada estuvo protegida por un pórtico soportado por pilares octogonales, cuyos restos aún podemos observar. Este pórtico fue suprimido en la restauración llevada a cabo en los años 80. Era un “esconjuradero” o construcción donde se realizaban rituales para “esconjurar” tormentas, plagas o peligros que amenazaban a las cosechas. Son típicas construcciones de la zona pirenaica.

 

Muro de los pies de la iglesia, en donde se abren dos vanos que permiten la iluminación exterior al coro.

 

Zona meridional donde se abre la fachada principal del templo.

 

     La portada manierista del año 1611, es obra del escultor Juan Miguel de Orliens y del cantero Juan de Escorz, Se trata de una portada-retablo, abriéndose en arco de medio punto, flanqueado por dos pares de columnas geminadas, coronadas por dos frontones triangulares.

 

En un segundo piso se abren tres vanos, el central más alto con la imagen de la Virgen con el Niño, y a ambos lados las de San Lorenzo y San Vicente Mártir, todas ellas en hornacinas aveneradas y coronadas por frontones triangulares.

 

    Entrada interior al templo. Una gran estructura de madera oculta la entrada original.

 

    La colegiata de Bolea tiene planta de salón, pertenece a las iglesias denominadas “Hallenkirche”. Consta de tres naves de igual altura pero más ancha la central, cabecera sin crucero, coro y capillas laterales practicadas entre los contrafuertes. A la derecha de la cabecera, atravesando la sacristía, podemos bajar a la cripta románica del templo original descubierta en 1973, datada por el profesor Galtier entre 1130 a 1160.

 

    En el presbiterio se alza el retablo mayor, encargado por el arzobispo de Zaragoza  Don Alonso de Aragón, el cual regía también la Abadía de Montearagón, de la cual dependía la Colegiata. Está dedicado a Nuestra Señora de la Asunción, y en él se combina la escultura de tradición gótica, atribuida al escultor Gil de Brabante; con la pintura renacentista, realizada, según Carmen Morte,  hacia 1503 y adscrita al maestro de Bolea, pintor llegado de Castilla, posiblemente del ambiente cortesano de Toledo. En la ejecución pictórica hay varias manos (por lo menos tres), pero bajo la dirección del llamado “Maestro de Bolea”. En cuanto a las influencias por un lado se nota una clara influencia castellana, pero también flamenca e  italiana. Fue restaurado en 1988 e inaugurado en 1990.

 

Ya hemos comentado que la mazonería es gótica pero las pinturas son renacentistas. Es la obra que introdujo el estilo renacentista en Aragón y uno de los ejemplos  de pintura del Renacimiento más importantes en toda España. Muy pronto se convirtió en una obra de referencia para otros pintores aragoneses de la época.

 

Está formado por un basamento muy alto: con sotabanco; banco de doble altura; cuerpo con cinco calles; y tres pisos; y un guardapolvo que enmarca el conjunto. En él encontramos veinte pinturas sobre tabla; y sesenta y siete esculturas de madera policromadas y doradas. El retablo está organizado escalonadamente (típico de Flandes, sistema no muy común en España)

 

     En el sotabanco hay dos tablas pintadas a modo de puertas. En la parte izquierda se  representa a San Gregorio Magno. Ambas fueron realizadas por el propio Maestro de   Bolea.

 

      En la parte derecha del sotabanco se representa a San Agustín.

 

En el banco, en el primer nivel, hay una serie de imágenes representando a los apóstoles (cinco a cada lado del sagrario), bajo doseletes. La decoración de la mazonería se completa con tracerías caladas y decoración con cardinas, bellotas, dragones, estrellas, etc.

 

 Esculturas del lado derecho del banco, representando a los apóstoles.

 

Por encima del primer nivel del banco, un segundo piso con seis tablas, tres a cada lado, obras con toda seguridad de la mano del “Maestro de Bolea”. En las que se representan escenas de la Pasión de Cristo. En la fotografía detalle del Prendimiento. Ya hemos comentado la gran calidad pictórica, unida al perfecto cromatismo, donde predominan los colores rojo y verde.

 

Otra tabla de este segundo piso es la escena conocida como “Lamentaciones ante Jesús muerto”. En ella vemos tanto elementos góticos como renacentistas. Los personajes principales mantienen el estilo gótico, mientras que las demás figuras entran dentro de la tipología renacentista, en los detalles, en las calidades de los ropajes, en el intenso colorido.

     

     En el centro el magnífico sagrario de madera tallada con esculturas de gran calidad, representando a Cristo resucitado, a la Virgen y otros santos, bajo doseletes. Este sagrario hace las veces de peana, donde se apoya la Virgen titular, iniciando con él el eje vertical del retablo: sagrario, imagen de la Virgen, óculo y Calvario.

 

   El cuerpo del retablo con cinco calles y tres pisos, separados por contrafuertes y doseletes decorados con tracerías gótico-flamígeras; pero con pinturas de enorme sabor quatrocentista, representando escenas de la Vida de Cristo y de la Virgen. “Las escenas se narran de arriba abajo y por pisos”.

 

   Enmarca el conjunto un guardapolvo en el cual podemos contemplar figuras de   profetas, santos, y ángeles portando el escudo de Bolea.

 

    En el centro del retablo destaca la magnífica Virgen de la Asunción, bajo un gran doselete y rodeada de ángeles. Obra tallada, con delicada factura, por el flamenco Gil de Brabante; y policromada por Pedro de Aponte y Pedro Dezpoita. Ya hemos comentado que se apoya en el espléndido sagrario tallado, iniciando ambos el eje vertical del retablo. Sobre ella se abre el típico óculo aragonés; y por encima de éste, el Calvario.

 

    Parte derecha del retablo con la misma disposición que la del lado izquierdo; y con escenas de la vida de Jesús y María.

 

     Las naves de la iglesia están separadas por cuatro pilares fasciculados de tradición gótica, los cuales dividen la planta de la iglesia en nueve tramos cubiertos con bóvedas de crucería estrellada. También se pueden observar cuatro semipilares cilíndricos con fustes acanalados (más novedosos que los primeros) colocados en la cabecera y en los pies (en la fotografía el del fondo), situados en eje, frente a los anteriores. Y finalmente, un tercer elemento mucho más novedoso, se trata de dos columnas anilladas, típicas del renacimiento aragonés, en la entrada al coro (que luego veremos). El uso de estos tres tipos de soportes, desde el gótico al renacentista, confiere a la colegiata de Bolea una peculiaridad especial, ya que es la única Hallenkirchen en la que se combinan.

 

    En la cabecera y en los pies de la iglesia también podemos ver cuatro semipilares cilíndricos, los cuales están ya dentro de la tónica renacentista, tanto por su fuste acanalado como por la decoración de capiteles. En la fotografía el del lado izquierdo de la cabecera.

 

   La nave central está cubierta con bóvedas estrelladas que apoyan sobre cuatro esbeltos pilares fasciculados. Este sistema confiere al templo una personalidad única,  ya que sus diferentes tramos se cubren por bóvedas con forma de estrella, realizadas en ladrillo y recubiertas con yeso.

 

Vista de las magníficas nervaduras mixtilíneas que conforman las bóvedas de crucería estrellada.

 

En el muro de la nave lateral izquierda, entre los contrafuertes, se abren tres capillas poco profundas; y otras dos en el lado derecho. Se adornan con retablos barrocos, dedicados a la Virgen del Rosario, Nuestra señora del Pilar, San Vicente, Santa Bárbara, y la Crucifixión.

 

En la fotografía podemos observar los diferentes soportes: columnas fasciculadas góticas y uno de los semipilares cilíndricos acanalados, ya dentro de una línea más renaciente, que se vislumbra en la esquina derecha de la fotografía.

 

     En el ábside izquierdo se abre la capilla dedicada a San Sebastián. En la que se ubica el retablo dedicado a este santo. Es un retablo gótico más relacionado con el estilo del norte de Europa que con modelos aragoneses. Fue encargado por el concejo de la villa a los pintores Pedro de Aponte y Pedro de Dezpiota en 1503 (al mismo tiempo que realizaban el retablo mayor), para que policromarlo y realizar una serie de pinturas en el banco. 

 

El retablo consta de una predela con siete tablas que narran el martirio de San Andrés, el juicio de San Sebastián, los estigmas de San Francisco de Asís, Cristo Varón de Dolores, el juicio de San Vicente, la decapitación de dos mártires, y el ángel guardián del Paraíso.  La mazonería del retablo es de estilo gótico con grandes doseletes que cobijan cinco esculturas de bulto redondo. En el centro San Sebastián, a la izquierda San Roque y San Nicasio de Reims; y San Blas y San Pedro de Verona, a la derecha. Fue trazado y esculpido por Gil de Brabante en 1503, siguiendo modelos góticos flamencos.

 

      La capilla de Santiago se sitúa en el ábside derecho de la cabecera. Fue realizada posteriormente al año 1532 por la familia Diest para capilla personal y sepulcral. La entrada abre en arco de medio punto decorado con motivos renacentistas (casetones, aves, roleos y candelieri). En el friso la inscripción con el Magnificat.

 

La capilla se cierra con una preciosa reja gótica, con los escudos de los Dieste. Es uno de los pocos ejemplos de forja que se conservan de esta época en Aragón. No se sabe el nombre de su autor, pero es similar a la de la capilla del Pilar de la iglesia de San Pablo de Zaragoza, realizada por Jaime Tejedor en 1527. En la fotografía se ve la decoración del arco de entrada con motivos renacentistas que comentábamos anteriormente.

 

La capilla de Santiago tiene planta cuadrada, cubierta por un cimborrio octogonal cargado sobre trompas aveneradas  y coronado por una bóveda estrellada de ocho puntas. En la fotografía también podemos ver la decoración de la parte superior de las paredes de la capilla, con agramilados mudéjares (para José Antonio Tolosa pudieran haber intervenido en su ornamentación artistas mudéjares).

 

    El retablo, pieza del primer renacimiento en Aragón, ha sido atribuido a algún   discípulo de Damián Forment o incluso al mismo maestro. Para los historiadores del arte Sepúlveda, Pano y Morte es obra de Gabriel Yoly, autor del retablo del monasterio de Santa María de Sijena (Huesca), con el cual guarda mucha relación. Según la profesora Morte se puede fechar hacia 1532. Es un precioso retablo renacentista con banco, cuerpo de tres calles y ático. Es de muy buena ejecución, al igual que la policromía, digna de mencionar.

 

   En el retablo se representa en el centro al apóstol Santiago, en alabastro policromado (como el resto de las esculturas),  a la derecha San Juan Bautista y a la izquierda San Miguel. En la predela, la Epifanía, el Descendimiento y el Nacimiento; y en el ático, el típico Calvario, los cuatro evangelistas y dos medallones con las imágenes del profeta Isaías y del Rey David.

 

      Santiago peregrino, escultura de bulto redondo, titular del retablo.

 

     San Juan Bautista llevando en su mano izquierda, y sobre un libro, el “Agnus Dei”. Talla de excelente factura, realizada hacia 1503. En la predela: el Nacimiento de Jesús.

 

      San Miguel alanceando a la representación del demonio.

 

vista de la predela con las magníficas escenas, de izquierda a derecha, la Epifanía, el Descendimiento, y el Nacimiento de Jesús.

 

     Vista de la nave central hacia los pies, al fondo el coro.

 

   En la entrada del coro podemos observar las columnas anilladas (al lado de los pilares semicilíndricos) que soportan el arco de ingreso al coro, como hemos comentado anteriormente tan peculiares dentro del renacimiento aragonés.

 

Vista del coro, con una sencilla  sillería  del siglo XVI, realizada en madera de nogal. Sólo están decorados los reposabrazos de los asientos, en los que se pueden distinguir dos manos diferentes, una de mejor calidad. El facistol giratorio contiene los libros de los salmos en pergamino (piel de cordero) manuscritos en el siglo XVIII por los monjes de la orden servita del convento de la Trinidad de Bolea.

 

Los medallones que aparecen en los reposabrazos de los asientos están decorados con motivos alquímicos como la Rosa de Ripley, la Flor de Lis, el agua, el aire, el fuego, la tierra, la armonía, “el Bafomet”, etc.

 

 Detalle de un reposabrazos. El sol y la luna.

 

Detalle de un reposabrazos. Identificado como el Bafomet, representación del demonio, en relación con los templarios.

 

Órgano de mediados del siglo XVIII. La caja de madera pintada y dorada, está tallada con motivos barrocos. Remata con el escudo de Bolea  y con la paloma (enseña de la villa).  En la restauración de 1990 se realizó la limpieza de toda la iglesia, apareciendo en todo el perímetro de la misma un friso con diferentes inscripciones: en las naves el Magnificat;  en el coro: el canto de Simeón; y en las capillas laterales el Benedictus.

 

     En el púlpito destaca su magnífica decoración renacentista.

 

   Pila bautismal, fechada hacia 1541-1559. Es de gran tamaño, su copa acanalada reposa en una base cuadrada.

 

 

BIBLIOGRAFÍA:

 

-    ANTONIO GARCÍA OMEDES:

http://www.romanicoaragones.com/31-Sotonera/990425-Bolea.htm

 

-   JOSE ANTONIO TOLOSA:

http://www.aragonmudejar.com/huesca/pag/bolea.htm

 

-   DURAN GUDIOL, Antonio: Voz “Bolea”, en la Gran Enciclopedia Aragonesa, Zaragoza, U.N.A.L.I., 1980, tomo II, pág. 470.

 

-   NAVAL MAS, Antonio: La colegiata de Bolea y su restauración, Zaragoza, Diputación General de Aragón, 1993.

 

-   PANO, J.L.: “Introducción al estudio de las hallenkirchen en Aragón”, en Artigrama, nº 1, Zaragoza, Departamento de Arte, 1984. pp. 113-145.

 

-   PANO, José Luis: “Aportación al estudio de las iglesias de planta de salón en Aragón: Colegiata de Santa María de Bolea (Huesca)”, en Artigrama, nº 1 (1984), pág. 395.

 

-   SEPÚLVEDA SAURAS, Mª Isabel; PANO GRACIA, José Luis; MORTE GARCÍA, Carmen: La villa de Bolea. Estudio histórico-artístico y documental, Zaragoza, Gobierno de Aragón (Departamento de Cultura y Turismo), 2001.

 

-   Asociciación de amigos de la colegiata de Bolea:

http://www.colegiatadebolea.es/bolea.php?idioma=es

 

-   Horarios para visitar la colegiata: http://www.colegiatadebolea.es/horarios/es.pdf

 

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