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La antigua joyería Aladrén, hoy Gran Café de Zaragoza.

Zaragoza iba cambiando año a año, una nueva burguesía había florecido en la ciudad. La calle Alfonso, abierta en 1865, se había convertido en la calle más comercial de una ciudad floreciente. En este panorama Mariano Baselga, propietario del inmueble situado en la calle Alfonso I nº 25, esquina con la calle Contamina, contrató en 1885 al arquitecto Luis Aladrén para realizar un comercio de lujo, negocio muy adecuado para la alta burguesía que vivía en el centro de Zaragoza, en ella también tomaron parte afamados decoradores venecianos. Se abrió una joyería, inaugurada el 11 de octubre de ese mismo año, en el mismo día que se inauguraba en la misma calle el Pasaje del Comercio y de la Industria (El Ciclón).

 

En la fotografía de Luis Escolá del A.H.P.Z. vemos la calle Alfonso, a la izquierda podemos vislumbrar la marquesina de la antigua joyería Aladrén.

 

La familia Aladrén se establecióen Zaragoza hacia 1804. Eran joyeros y plateros, y su primer establecimiento estaba ubicado en la calle Platerías, posteriormente se instalaron en la calle San Gil, y ya en 1885 abrieron su lujosa joyería en los bajos del edificio propiedad de Mariano Baselga, en la calle Alfonso nº 25.

 

Años después -aunque el establecimiento mantuvo su nombre primitivo-, el establecimiento fue tomado en traspaso por José Lacruz López (iniciador de una saga que se continuó a través de los hermanos Manuel, José María, y José Ignacio).

 

En la fotogafía de la calle Alfonso vemos al fondo, a la izquierda, la marquesina de la joyería Aladrén.

 

Fotografía L. Roisin. Barcelona. A.H.P.Z.

 

Estamos en el año 2016. La calle Alfonso ha cambiado algo, la joyería Aladrén ya no existe. En los años 90 del siglo XX la joyería cerró. En el año 1997 el local fue reconvertido en cafetería, llevando a cabo la restauración la empresa Naharro-Import, respetando su decoración interior. En el año 2002 fue declarado Bien Catalogado del Patrimonio Cultural de Aragón.

 

El hoy en día Gran Café de Zaragoza tiene una gran fachada en flachán. Sus muros son cuatro grandes escaparates, dos abren a la calle Alfonso, uno en el chaflán, y el otro en la Calle Contamina. Están enmarcados por plafones rectangulares decorados  con plata repujada y sobredorada con motivos vegetales.

 

Detalle de uno de los plafones decorados con plata repujada y sobredorada con motivos vegetales.

 

Toda la fachada está protegida por una gran marquesina realizada por piezas de fundición y cristales, una de las primeras que se colocaron en Zaragoza y una de las que aún subsisten. Sobre ella, en el lugar que se abre la puerta de entrada, se encuentra el reloj  de dos esferas tan conocido por todos los zaragozanos.

 

A la derecha la calle Contamina, en la que vemos la segunda entrada al local, comunicaba directamente con el despacho del dueño de la joyería, hoy es otro saloncito de la cafetería Gran Cefé de Zaragoza.

 

Fachada principal del local, donde se abre la puerta principal. Vemos los dos grandes escaparates, en los cuales se exponían las joyas y plata que se vendía en la antigua joyería, hoy son amplios ventanales que proporcionan luz natural al interior del café.

 

Fachada principal del inmueble nº 25 de la calle Alfonso I, la puerta de entrada al edificio y a la derecha el Gran Café de Zaragoza.

 

La puerta de entrada se abre a la calle Alfonso y es también acristalada. “Tiene doble hoja flanqueada por pequeñas pilastras acanaladas decoradas con motivos vegetales sobre ellas el dintel que descansa en ménsulas decoradas con volutas y hojas de acanto”. Remata de forma clásica, con un frontón curvo.

 

El interior presenta tres salas ricamente decoradas. En la primera, rectangular, se ubica hoy en día la barra de la cafetería y diversas mesas, antiguamente era la tienda propiamente dicha. Se cubre por una techumbre acasetonada sostenida por columnas de hierro.

 

Vista de las dos salas de esta parte, a la izquierda el antiguo despacho; y a la derecha lo que constituía la tienda en sí.

 

Sala principal, detalles de la decoración, la cual es una mezcla de estilos, dentro del historicismo y el eclecticismo, muy en boga en el año de su construcción. Son importantes los espejos, los cuales los veremos por las salas principales.

 

Los grandes escaparates de la antigua joyería  permiten una gran luminosidad natural dentro del local.

 

Al fondo vemos el habitáculo donde se ubicaba el despacho del dueño de la antigua joyería, con un gran ventanal que da al chaflán de la calle Alfonso y la calle Contamina.

 

Actual barra de la cafetería, donde se ubicaba el mostrador de la joyería. Son interesantes las columnas de fundición que sustentan el artesonado.

 

Artesonado de casetones de inspiración neorrenacentista.

 

Detalle de una de las columnas con los capiteles profusamente decorados.

 

El imoscapo de las columnas se decora con cuatro medallones, uno a cada lado, de estilo neorrenacentista.

 

La parte inferior de los muros está decorada con ricas telas bordadas, hoy en día protegidas por cristaleras.

 

Puerta decorada con frontón triangular en cuyo centro podemos observar un grutesco, que comunicaba la sala principal con el antiguo despacho del dueño de la joyería, en correspondencia a la falsa puerta del lado contrario. A ambos lados de la puerta dos grandes espejos reflejan la vida de este local. En esta reducida estancia se abren grandes ventanales que dan a la calle Alfonso y a la calle Contamina, éste más reducido de tamaño.

 

Vista del antiguo despacho, el cual conserva su decoración de madera y telas cubriendo las paredes. Ventanal que da al chaflán de la calle Alfonso I y calle Contamina.

 

Vista del despacho en el lado que da a la calle Contamina. A la izquierda la barandilla de la escalera que baja al sótano.

 

Artesonado del techo del antiguo despacho, también en estilo neorrenacentista.

 

Entrada a la sala que se encuentra en el interior del local. Era la trastienda. Se accede a través de un arco de medio punto que apea en columnas que apean sobre un pedestal. Son columnas decorativas con capiteles decorados con volutas y motivos vegetales.

 

Esta pequeña sala es una verdadera sorpresa. Se trata de una pequeña estancia con profusa decoración neoclásica. Se la denominaba “salita de Luis XVI”. Es una interpretación historicista de este estilo del siglo XVIII.

 

Vista de la sala desde el fondo de la misma.

 

En la sala hay dos puertas confrontadas, profusamente decoradas con motivos clásicos.  Sobre el dintel un friso con motivos vegetales, y sobre él un frontón curvo partido con volutas, sobre las que descansan dos angelotes. En el centro del frontón la cabeza de un león de cuyas fauces abiertas surgen unas guirnaldas. Los muros también decorados, la parte inferior con plafones con motivos vegetales, y sobre ellos  molduras formando rectángulos.

 

Los muros se cubren con espejos que dan sensación de amplitud a la reducida sala.

 

Detalle del techo de la sala de Luis XVI, con un artesonado con casetones, siguiendo el estilo neorrenacentista de la sala principal.

 

Escalera que comunica con la zona de servicios.

 

 Sótano, donde está otra sala de la cafetería y zona de servicios.

 

Detalle del sótano del local. Zona de servicios.

 

Hasta aquí nuestra visita a este precioso café, es un gusto sentarte a tomar un café y poder contemplar un local que conserva el sabor de antaño y te transporta a otra época.

 

 

BIBLIOGRAFÍA:

 

-- http://www.patrimonioculturaldearagon.es/bienes-culturales/antigua-joyeria-aladren-gran-cafe-zaragoza

 

-http://www.sipca.es/censo/7-INM-ZAR-017-297-058/Joyer%C3%ADa/Aladr%C3%A9n.html#.VyqAifmLQ1I

 

-http://www.zaragoza.es/pgou/edih/alfonso25local.pdf

 

--Enciclopedia Aragonesa. Voz Joyería, actividad artesanal.

 

-Declaración de Bien de interés cultural: https://www.boe.es/diario_boe/txt.php?id=BOE-A-1997-13370&lang=fr

 

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