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El Tubo III de Zaragoza. Calles Cinegio y Ossaú.

Ya hemos recorrido dos de las calles más importantes de este típico “barrio del centro de Zaragoza”, hoy hablaremos de dos calles mucho más cortas, pero que entrañan también sus historias y recuerdos. En el post anterior nos habíamos quedado al final de la calle Cuatro de Agosto esquina con la calle Cinegio, en donde se ubicaba “Maison Muñoz”, el primer Galerías Primero. (ver post El Tubo, II. Calle Cuatro de Agosto).

 

Una calle, al igual que el resto del Tubo, llena de vida en los años de esplendor de este afamado sector del casco histórico de nuestra ciudad.

 

En la fotografía del fotógrafo Juan Mora Insa del año 1951, vemos la imagen de la calle vista desde el mismo punto que vamos a partir nuestro recorrido, a la altura de la calle Cinegio nº 2, donde encontramos el actual Bar “Malabares”.

 

Fotografía: Juan Mora Insa. A.H.P.Z.

 

El local del actual bar “Malabares”, abierto hace unos 13 años,  era una antigua bodega de venta de vinos y  merendero, con sus bancos y mesas, como nos relataba Isidoro García, que muy amablemente nos contó historias y anécdotas; creo que se llamaba “Casa Garicano”, en donde la gente, estoy hablando de principios del siglo XX, iba a comprar vino, almacenado en grandes toneles (hoy sólo se conservan en la bodega de la parte inferior). También era lugar de beber en porrón y merendar. El local de este bar yo lo conocí siempre cerrado por un gran portalón oscuro.  

 

Para muchos será una sorpresa descubrir lo que en su interior guarda: una techumbre mudéjar, casi desconocida para muchos zaragozanos. Hablando con un parroquiano habitual del local, me comentó que no se había fijado nunca en la techumbre que sobre nuestras cabezas podemos contemplar.

 

Entrando en el bar no hay demasiada luz, pero al fondo un gran ventanal dejar ver el patio de luces de las casas de la calle de Don Jaime. Un gran arco de medio punto enmarca la enorme ventana, que en sus tiempos estaría cerrada, ya que tenía fama de ser muy oscuro el lugar.

 

El gran arco de ladrillo apoya en dos capiteles sobre pilastras hexagonales en alabastro negro. En el frente de los capiteles dos escudos sin decoración alguna. El ábaco del capitel se decora con una serie de pequeñas flores abiertas.

 

 Detalle del capitel.

 

 La columna de la izquierda del arco de medio punto.

 

Vista de la entrada al local desde el gran arco de ladrillo. Donde podemos ver que la parte de la entrada del alfarje, se ha perdido, sólo se conserva la parte central de la techumbre.

 

Si nos colocamos en la parte central del local y elevamos nuestra mirada hacia el techo podemos ver el magnífico alfarje que cubre todo ese sector del establecimiento. Según José Antonio Tolosa se puede fechar entre los siglos XIV-XV, siendo uno de los pocos ejemplos que quedan en nuestra ciudad de una techumbre mudéjar de esa época.

 

La techumbre tiene cuatro jacenas que dividen a la techumbre en  tres tramos horizontales (los que se conservan). Los tramos horizontales, a su vez están divididos por jaldetas, entre las que se coloca una tablazón.

 

Como comenta José Antonio Tolosa, lo interesante de este alfarje  es la decoración “de las jácenas con decoración incisa en los papos en forma de cuadrado ligeramente rehundido en el centro entre dos alargados rectángulos” “Las estrías longitudinales entre festones recortados en el centro y laterales los emparenta con el alfarje del claustro superior de la Colegiata del Santo Sepulcro de Calatayud, que se data en el siglo XV”.

 

Entre la jacena y la unión con las jaldetas corre un friso decorado con perlas, motivos vegetales y geométricos. Las tabicas van decoradas con escudos heráldicos, los cuales son repetitivos, lo que puede significar que fueran los escudos de los dueños de la casa.

 

En una estancia contigua y abierta al local encontramos los restos de otro alfarje, del cual sólo restan tres jácenas. Las tres llevan tienen decoración con escudos heráldicos en el centro y en los laterales. Resaltando en el centro de las mismas la “Señal de Aragón”.

 

 Detalle de la decoración heráldica de una jácena.

 

Siguiendo por la calle hacia la calle Ossaú por el lado de la derecha, en los nº 6-8 de la calle, donde hace muchos años se situaba el cementerio de la iglesia de San Gil,  lo que hoy es la peluquería Jesús y la taberna el Carmelo, se situaba el Horno de San Gil. Éste pertenecía a la familia  Povar desde 1901, hoy lo regenta Javier Alastrué Povar, pero ubicado enfrente, en el nº3. La panadería tenía el horno en la planta baja, se sabe que el primer Povar, Don Dámaso Povar y García pidió permiso en el año 1901 para construir en su bodega un horno de carbón para cocer pan. Es una saga familiar que sigue con un negocio de 145 años, que se dice pronto

 

Siguiendo por este lado derecho en lo que hoy es la tienda de botas “El Tubo”, especialistas en calzado campero artesano, se abría una peluquería (en este tramo), llamada “Salón Olimpia”,  una peluquería de “las de antes”, con sus sillones y toda la parafernalia que os podéis imaginar. Cuando cerró este salón se abrió el “Bazar Ceuta”.

 

Ya en la esquina de la derecha de la calle, pegando al ábside de la iglesia de San Gil, la tienda de prendas deportivas “Stadium Sport”, en la que anteriormente existía una pastelería. Creo que se trataba de la pastelería “La Colmena”, cuyo propietario era José Aznar, cuando se jubiló su familia llevó un tiempo el negocio, y al final se traspasó la tienda poniendo la tienda de deportes.

 

Al final de la calle Cinegio haciendo esquina con la calle Estébanes se abre esta puerta posterior de la iglesia de San Gil, en la que podemos ver el relieve del Santísimo Sacramento, obra del taller del escultor Francisco Franco (Siglo XVII). Una nota curiosa es que en el año 1996 un restaurador llamado Francisco Javier Escribano Lax, estaba sin trabajo y se ofreció a Mario Gallego, párroco de San Gil, para restaurar la lápida de la fachada trasera de la iglesia sin cobrar nada a cambio.

 

Este restaurador también realizó la consolidación de la Puerta del Carmen, después del accidente del autobús de 1997, y así empezó la empresa Restaur-Arte.

 

En el relieve dos ángeles  sostienen el Santísimo, en la parte inferior una inscripción: ALABADO SEA EL SANTISSIMO / SACRAMENTO DEL ALTAR.

 

 Vista de una antigua fotografía de la calle Cinegio, realizada en el año 1951 por el fotógrafo Juan Mora Insa. A.H.P.Z.

 

Volviendo al inicio de la calle Cinegio, por su lado izquierdo, podemos ver lo que era la tienda “Maison Muñoz”, al lado se abría una peluquería; y el local del limpiabotas Bernabé Frnaco, el cual vendía también tebeos y novelas, que posteriormente, en 1953,  sería tienda de botas a medida , y que en el año 1963 ya se dedicaron a la venta de calzado (y ya en tiempos más cercanos se trasladaron justo casi enfrente, que es donde hoy aún la vemos). Después se abría el bar Bremen; y la librería de lance de Pérez.

 

En este lado de la calle Cinegio, en el nº 3, se abría el bar restaurante “El Olimpo” (hoy Veggie) un bar de gran renombre en todo el Tubo. Lo abrió en los años 40 del siglo XX el entrenador del Real Zaragoza Tomás Arnanz, antiguo jugador del club, por ello era centro de reunión de futboleros.

 

Como dato curioso parece que en este mismo lugar se situaba el palacio del gobernador romano Daciano, el que ordenó el asesinato de los innumerables mártires de nuestra ciudad.

 

En el Olimpo se podía contemplar un mural en el que se representaban a los dioses y las musas del Olimpo, desgraciadamente desaparecido.

 

En la esquina de la calle Cinegio, donde hoy en día se sitúa el antiguo horno de San Gil, antiguamente también vendían recuerdos de Zaragoza. A su lado, la actual terraza o Patio del Plata.

 

 Entrada a la calle Cinegio desde la calle Estébanes, a la derecha el Patio o Terraza del Plata; a la izquierda la parte posterior de la iglesia de San Gil.

 

Bifurcación de la calle Cinegia, Estébanes y Ossaú. A la izquierda la parte posterior de la iglesia de San Gil, a la derecha el Patio del Plata.

 

Esquina de la calle Ossaú con la calle Estébanes. En esta esquina se ubicaba una tienda de regalos que vendían carteras, pipas, y artículos para fumador, que creo que era propiedad de la familia Muñoz (un hermano de Plácido Muñoz, el de “Galerías Primero”) y si no recuerdo mal se llamaba “La Cachimba de oro”), hoy tenemos la tienda "Dime qué quieres" (que creo que está cerrada).

 

La calle Ossaú, está dedicada al cronista mayor del Reino de Aragón en 1637 don José Pellicer Ossaú, el cual nació en el nº 1 de esta misma calle.

 

Antigua fotografía de Juan Mora Insa, del año 1951. A.H.P.Z.

 

En la calle Ossaú abrió sus puertas las famosas Mantequerías Buisán, en la calle Ossaú nº 1, en el año 1880, especialista en embutidos, la tienda cerró a principios del año 2000. La casa entera fue comprada y durante el año 2006 se reformó  todo el edificio. Hoy en día se ha abierto en sus bajos el Restaurante Casa Buisán.

 

la calle de Ossaú vista desde la calle Estébanes. Esta calle anteriormente era llamada la calle de las Moscas, ya que en ella abrían numerosos puestos de verduras y estaba todo lleno de moscas. Siempre ha sido una  una calle muy comercial, llena de pequeños negocios, casi todos, por no decir todos cerrados ya. Al lado de Casa Buisán hubo una tienda de mariscos.

 

En el nº 4 de Ossaú encontramos tres negocios con renombre:  estaba Droarte, tienda de arte; la famosa frutería de los hermanos Martínez Forces; y la tienda “Obsessión”, de lencería fina.

 

En la fotografia la calle Ossaú vista desde la calle Estébanes, al fondo la calle Méndez Núñez.

 

Calle de Ossaú vista desde la calle Méndez Núñez, al fondo la iglesia de San Gil.

 

En la esquina con Méndez Núñez nº 32 y Ossaú nº 11 se ubicaba la pastelería de M. Temiño, al obrador se entraba por la calle Ossaú, cuando se jubiló la cogió Don Emilio Gil Calvo, el cual la mantuvo abierta hasta el final de los años setenta del siglo XX.

 

 

 

BIBLIOGRAFÍA:

 

-JOSÉ ANTONIO TOLOSA:

http://www.aragonmudejar.com/zaragoza/malabares/malabares2.html

 

-ISABEL YESTE NAVARRO: “Del Tubo a “Puerta Cinegia” en Zaragoza. Evolución urbanística del sector en época contemporánea”,  Zaragoza, Revista Artigrama, nº 20, 2005.

 

-MIGUEL LIZANA; Y ANTONIO TAUSIET: “El Tubo. Memoria de un abandono”. Barcelona, Ed. March, 2007.

 

-JULIÁN RUÍZ MARÍN: “Memoria de las calles de Zaragoza”, vol. II,  Zaragoza, Librería General, 1997.

 

-ANA MARÍA GARCÍA TERREL: "El Tubo y su entorno", Zaragoza, Excmo. Ayuntamiento, 1982.

 

- El trabajo de Rafael Castillejo, que me ha servido por medio de sus fotografías antiguas de Zaragoza para descifrar la localización de bares y locales que ya no recordaba: http://www.rafaelcastillejo.com/zaratubo.html;

 

- Proyecto GAZA, de Antonio Tausiet y José María Ballestín, también imprescindible para conocer la Zaragoza antigua: http://adioszaragoza.blogspot.com.es/

 

--FRANCISCO BENTUÉ SAURAS: "La confitería - pastelería en general y las desaparecidas zaragozanas", Zaragoza, Diputación Provincial, Institución Fernando el Católico. Cuadernos de Aragón, nº 42, 2009.

 

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