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Zaragoza. Cenotafio en recuerdo a los funcionarios asesinados en el año 1920. Paseo de la Constitución.

El 17 de agosto de 1902 había comenzado una huelga de electricistas en la ciudad, secundada por los operarios que estaban encargados de encender y apagar el alumbrado público de las calles. Esta huelga también fue apoyada por el cuerpo de bomberos. El hecho de que no hubiese ningún funcionario público que vigilase el estado del alumbrado,  motivó el deterioro de la iluminación de toda la ciudad, sumiendo a Zaragoza en la más inquietante penumbra, ya que las bombillas al no apagarse en todo el día, se fueron fundiendo, provocando un problema para la seguridad nocturna.

 

En la fotografía de Coyne (A.H.P.Z.), vemos el Paseo de la Independencia, donde podemos ver el lugar que en un principio se colocó el “obelisco”, casi en el mismo sitio donde fueron asesinados los funcionarios.

 

La situación se fue agravando con el paso de los días; y por ese motivo varios funcionarios, encabezados por el arquitecto municipal José de Yarza y Echenique, uno de los arquitectos más conocidos en aquella época; junto al ingeniero César Boente y Álvarez; y dos escribientes, entre ellos,  Joaquín Octavio de Toledo y Errazu fueron al Paseo de la Independencia nº 30 (donde hoy podemos ver una lápida conmemorativa), para arreglar los desperfectos que se habían producido en algunas bombillas de los “palos de la luz”. Mientras estaban ocupados en realizar esa labor, un desaprensivo, parece ser perteneciente al movimiento anarquista, les disparó matando a los tres funcionarios anteriormente citados.

 

Con una estrella roja os señalo donde se encuentra la lápida conmemorativa.

 

Placa en el edificio de Independencia nº 30, donde se produjo el atentado, los funcionarios estaban subidos en una escalera cambiando las bombillas que se habían estropeado. El colegio de arquitectos de España donó esta placa a la memoria del arquitecto asesinado a la edad de 44 años. En ella encontramos un retrato del fallecido y la siguiente inscripción: “Los arquitectos españoles a su inolvidable compañero José de Yarza y echenique, muerto en el cumplimiento del deber”.

 

La sociedad zaragozana se vio sacudida por un gran sentimiento de duelo, en grandes masas fueron a visitar la capilla ardiente, instalada en el Salón de Sesiones del Ayuntamiento de la ciudad; siendo enterrados el día 24 de agosto.

 

Años más tarde, en el 1924, el ayuntamiento encargó al arquitecto Miguel Navarro Pérez; y el escultor Joaquín Tobajas, un cenotafio para recordar ese trágico suceso. Fue colocado enfrente del lugar donde fueron asesinados, a la altura de las calle Albareda y la calle de Bruil, al lado del edificio nº 30 del Paseo de la Independencia.

 

En el año 1960 al reformar el paseo de la Independencia se trasladó el obelisco al Paseo de la Constitución,  a la altura del nº 12 del Paseo, casi enfrente del edificio donde se ubica Comisiones Obreras (al fondo a la derecha).

 

 Visto desde la parte opuesta. Al fondo la parte posterior de la iglesia de Santa Engracia.

 

El monumento tiene sección triangular, y el monolito se eleva sobre un basamento circular donde se puede leer la siguiente inscripción: “PONGA DIOS PAZ EN LAS LUCHAS SOCIALES QUE LLEVAN A ESTOS HORRIBLES DESCAMINOS".

 

En la parte superior un esbelto obelisco de granito triangular, en cada cara el nombre de cada uno de los funcionarios asesinados.  En este lado: “DON JOAQUIN OCTAVIO / DE TOLEDO Y ERRAZU / EMPLEADO".

 

En el lado  que da enfrente al edificio de Comisiones Obreras, la inscripción siguiente: “D. César Boente y Álvarez, ingeniero”.

 

La parte principal con el nombre del arquitecto y la siguiente inscripción: “LA CIUDAD/HONRA AQUÍ/A SUS/FUNCIONARIOS”, por debajo: “D. JOSÉ DE YARZA / Y DE ECHENIQUE / ARQUITECTO”. Y en la pare inferíor: “MUERTOS / EN LA VÍA PÚBLICA / EL XXIII DE AGOSTO DE/MCMXX / CUANDO CONSCIENTES / DEL PELIGRO EN QUE / PERECIERON EXCECÍAN / VOLUNTARIOS EL DEBER / PROFESIONAL REPARANDO / CON SUS MANOS EL /  ALUMBRADO DE LA URBE”.

 

Remata el monumento, en las tres caras del obelisco, con una palma de bronce y el escudo de la ciudad de Zaragoza.

 

A ambos lados del escudo y la palma, un grifo rampante que sobresale del monolito, sosteniendo con sus garras una lámpara votiva en bronce, una a cada lado.

 

 

 

BIBLIOGRAFÍA

 

-Arte público de Zaragoza:

https://www.zaragoza.es/ciudad/artepublico/detalle_ArtePublico?id=222

 

-MANUEL GARCÍA GUATAS: “Zaragoza monumental. Un siglo de escultura en la calle”

 

 

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