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El Castillo de Torija (Guadalajara).

A la entrada de Torija unas mujeres cantan mentras lavan la ropa. Al ver pasar el carro, paran un momento en la faena y dicen adios con alegría, sonriendo.

 

Torija es un pueblo subido sobre una loma.

Un parador.
Tres casas
Cuatro mulas.
Cinco damas.
Seis hidalgos.
Siete zagalas.

 

Camilo José Cela  (1986). Viaje a La Alcarria. Madrid: Espasa-Calpe.

 

 La villa de Torija está situada en lo alto de un cerro en el valle donde discurre el arroyo Torija. La localidad tiene una larga historia, ya en época romana era un lugar de vigilancia, dentro de una zona importante de comunicación, muy posteriormente entre Castilla y Aragón.

 

Hoy en día se encuentra ubicada a pie de la Autopista R-2 Madrid-Barcelona, a diez minutos de Guadalajara, su castillo invita a hacer una parada en este pueblo lleno de historia.

 

En el siglo XI este territorio formaba parte del antiguo reino Taifa de Toledo, que en el año 1085 fue reconquistado por Alfonso VI de Castilla, desde ese momento los caballeros templarios atendieron esta zona y según dicen fundaron en ese lugar un monasterio.

 

Es el clásico pueblo castellano, del siglo XV, con restos de muralla, casas de piedra, plaza con soportales, una iglesia renacentista; pero  lo que en realidad le da nombre al lugar es el magnífico castillo de Torija. La localidad ha sido denominada por muchos “La Puerta de La Alcarria”.

 

La plaza de la villa es la típica plaza castellana rodeada de soportales y con una fuente en el centro de la misma.

 

El edificio que tiene más interés de Torija es el castillo, obra del siglo XV, mandado erigir por la familia Mendoza. La villa sufrió la guerra entre Juan II de Navarra contra su primo Juan II de Castilla en 1445. El castillo estuvo en poder de los navarros durante siete años hasta que las tropas del Marqués de Santillana y del arzobispo Carrillo, lo recuperaron para la Corona de Castilla. Quedando en manos de los Mendoza, los Suarez de Figueroa y Mendoza, condes de Coruña y Vizcondes de Torija.

 

La villa tiene una situación privilegiada como cruce de caminos. Desde épocas muy tempranas en ella se levantó un castillo, alrededor del cual fue creciendo una villa. En ese sentido la historia de Torija va muy paralela a la historia de su castillo. La atalaya tiene planta cuadrada y en cada una de las esquinas se erige un torreón de planta circular con almenas (en alguno de ellos las ha perdido).

 

La gran torre del homenaje, situada en el ángulo oriental, es el elemento más importante, tiene gran altura, y en ella vemos pequeños vanos (saeteras) y torreoncitos muy delgados adosados en sus esquinas. Era donde residían los señores del castillo, de ahí su importancia.

 

A finales del siglo XVI dejó de estar habitado, y sólo en alguna ocasión fue morada de reyes o visitantes ilustres, entre ellos Carlos V o Felipe II, de camino hacia Aragón.

 

En él se alberga hoy (inaugurado hacia los años 90 del siglo XX)  el Museo dedicado al libro que Camilo José Cela escribió en 1946 describiendo esta comarca: “El Viaje a la Alcarria”. Es el único museo del mundo dedicado a un libro en concreto.

 

Detalle de los torreones estrechos que se adosan en las esquinas de la torre del Homenaje. Durante la Guerra de la Independencia fue refugio del famoso guerrillero Juan Martín “El Empecinado”, el cual acabó volando el castillo para que no pudiera ser usado por los franceses.

 

Durante la Guerra Civil fue también cuartel republicano durante la Batalla de Guadalajara.

 

Parte sur del castillo, en donde podemos ver que los restos del foso que rodeaba todo el edificio.

 

Detalle de dos de los torreones y, a la derecha, la magnífica torre del Homenaje.

 

Ya hemos comentado que tiene planta cuadrada y  realizado con piedra caliza de la Alcarria. Tiene tres cubos cilíndricos, y entre ellos el muro con torrecillas adosadas.

 

Todos los muros terminaban con una cornisa con matacanes mediante ménsulas lobuladas, hueca la más saliente, que antiguamente sostenía el adarve almenado del cual sólo quedan algunos elementos hoy en día.

 

En sus muros se abren saeteras, pero en muy escasa cantidad.

 

Detalle de uno de los torreones. El perfecto aspecto que muestra actualmente el castillo de Torija es, en parte, consecuencia de las restauraciones de la Dirección General de Bellas Artes en los años sesenta del siglo XX; y de la Diputación de Guadalajara más recientemente, puesto que, como ya hemos comentado, quedó muy destruido en 1810, durante la Guerra de Independencia.

 

El material constructivo de todo el castillo es el sillarejo con una piedra caliza clara con tonos rosáceos. Detalle del muro, con su torrecilla adosada;  y la cornisa con matacanes mediante ménsulas lobuladas.

 

En 1931 el castillo fue declarado Monumento Nacional. En la década de los años 50 del pasado siglo se comenzaron las obras de restauración, siguiendo en los años 60.  Y ya, finalmente, en el año 2008 la Diputación de Guadalajara lo convirtió en el Centro de Interpretación Turística de la Provincia (CITUG).

 

 Detalle de la almena de un torreón.

 

En la parte norte, que da sobre la plaza de la villa, había un foso, y en este lado estaba la puerta de entrada al castillo, pasando a través de un puente levadizo (hoy inexistente).

 

En su interior alberga el Centro de Interpretación turístico de Gudalajara, con productos y lugares típicos de la región.

 

 Plano del edificio.

 

En su interior hay un patio de armas muy reformado, en cuyo centro hay un pozo con agua, que era del que se servían los habitantes del castillo.

 

En esta parte del edificio en el año 2009 se construyó una moderna edificación  que es hoy en día el CITUG, o Centro de Interpretación Turística de la Provincia de Guadalajara.

 

Detalle del pozo de agua.

 

Estructura de  los muros interiores. Los muros son de piedra trabajada mediante la técnica del sillarejo trabado muy fuerte, es decir uniendo los trozos de piedra muy toscamente por medio de cal.

 

Una de las salas del nuevo edificio del CITUG, entando en ella te llevas una sorpresa, ya que cuando entras comienza a oírse un canto gregoriano y te topas con una figura sentada en un banco que parece realmente un verdadero templario.

 

Tengo que reconocer que me lleve un susto pues pensé que era una persona de carne y hueso sentada ahí. Hasta que me di cuenta de su indumentaria. Creo que debe ser una de las fotografías más repetidas de todo el castillo.

 

En la torre del Homenaje, en su interior, ya hemos comentado que encontramos el museo del libro “Viaje a la Alcarria”. En él encontramos fotografías de aquel viaje y su protagonista, además de numeroso objetos de la época que nos ofrecen una veraz estampa de la sociedad rural española de mediados de siglo XX.

 

 

BIBLIOGRAFÍA:

 

-ANDRÉS PÉREZ ARRIBAS: "Historia de Torija", Guadalajara, ed. Aache, 2000.

 

-JESÚS SÁNCHEZ LÓPEZ: "El castillo de Torija", Guadalajara, ed. Aache, 2004.

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