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CASTRO DE SANTA TECLA (TREGA) (PONTEVEDRA)

Situado en el término municipal de A Guardia, en lo alto del monte de Santa Trega (Santa Tecla), tiene una ubicación excelente, por el lado izquierdo se observa el océano Atlántico y la actual ciudad de A. Guardia (Pontevedra).

 

Por el lado derecho podemos ver el punto exacto en el que el río Miño desemboca en el océano Atlántico. Es una localización claramente estratégica y de una belleza inigualable; y al mismo tiempo es un área en la que existen buenas zonas de pesca, tierras cultivables y prados para el pastoreo.

 

Desembocadura del río Miño en el Océano Atlántico, en primer término se ven las piedras del Castro de santa Trega.

 

Es un poblado castreño-romano, dentro de la cultura castreña, que se encuentra muy bien conservado. Ocupa una superficie muy extensa, en él llegaron a vivir 3.000 personas. Los orígenes se estiman en la edad de bronce, aunque se aprecia su influencia romana posterior, como las casas rectangulares y las murallas defensivas.

 

Parece ser que los moradores eran habitantes pacíficos, se dedicaban a la agricultura, a la pesca y al pastoreo. Este lugar tuvo una ocupación continuada entre los siglos I a.c (época de Augusto), al inicio del proceso de romanización de Galicia, y el siglo I d.c., a partir de este momento comenzó un lento proceso de abandono, siendo deshabitado hacia el siglo II d. c.

 

El primer descubrimiento en este lugar fue en 1862, cuando unos canteros que trabajaban cerca de la ermita encontraron una escultura de bronce.  En 1862 ya se empezó a hablar de las ruinas que existían en el lugar, nombrándolas como poblamientos celtas. En 1912 se empezó a acondicionar la ermita y se realizó una carretera para acceder a la cumbre de la colina, momento en el que se descubrieron los muros de las edificaciones y cimientos de la muralla exterior del castro. Esa carretera provocó graves destrozos en el yacimiento, ya que desde entonces el poblado ha quedado dividido en dos partes, al otro lado de la carretera quedó un núcleo más reducido, en donde también se ha acondicionado una de las casas, este núcleo tiene vistas a la desembocadura del Miño. Lo positivo del asunto es que a pesar del gran daño que se causó al castro, comenzaron las excavaciones en 1914 hasta 1933, descubriendo poco a poco el conjunto extraordinario que tantos años había estado oculto.

 

En el año 1931 fue declarado Monumento Histórico Artístico Nacional, teniendo también la consideración de Bien de Interés cultural, pero a pesar de ello se abandonó hasta 1979,  a partir de ese año se iniciaron nuevas excavaciones.

 

En el año 2008 a la empresa Terra-Arqueos le encargaron la restauración de las viviendas del poblado.

 

El Castro es impresionante y el paisaje que se divisa desde el monte Santa Trega no le va a la zaga, Galicia es un disfrute, en cuestión de arte, naturaleza..., y que decir de su cocina y sus vinos, ¡¡¡VOLVERÉ!!!.

 

 El recinto se encuentra amurallado, accediéndose a su interior por medio de dos puertas, la Norte (en la fotografía en la parte superior izquierda) y la puerta meridional (situada en la parte inferior). Las calles eran pequeñas y estrechas, encontrando a lo largo del recinto algún tramo de escaleras. A lo largo del conjunto, también podemos hallar alguna pequeña plazuela. El yacimiento incluye una compleja red de canales de evacuación de las aguas pluviales.

 

  En el plano se pueden observar las dos partes del yacimiento cortadas por la carretera que fue abierta en 1976 (líneas rojas). El lado izquierdo da a la parte del océano Atlántico donde está hoy situada la localidad de A Guardia, el lado izquierdo a la desembocadura del río Miño.

 

Fotografía cedida por José Antonio Almería.  

 

  Plano del sector norte del complejo urbanístico: El castro aparece delimitado por una muralla, en la que en este sector se abre una puerta, que es la principal, conocida como la puerta norte. Las calles son muy estrechas, desde la puerta norte (arriba a la derecha), parte una de las calles principales, las calles que dan paso a las viviendas son más estrechas.

 

Fotografía cedida por José Antonio Almería.

 

  Disposición de los habitáculos y las estrechas calles, al fondo las murallas.

 

  Esquema del habitáculo típico del castro: en el centro había un hogar que proporcionaba luz y calor, dormían en bancos de piedra o en hamacas colgadas de las paredes. En el exterior el vestíbulo de entrada a la vivienda.

 

Fotografía cedida por José Antonio Almería.

 

  Choza reconstruida en 1979, Eran de piedra y barro, revocadas con cal en color blanco, azul o rojo. Tenían un pequeño vestíbulo y la puerta de entrada a la vivienda.

 

 El sistema de techado: con tejado cónico, plano o a dos aguas, sobre un entramado de madera, cubierto con materiales vegetales reforzados por cuerdas tensadas por lajas perforadas (pesas) que colgarían del mismo tejado.

 

   Parte posterior de la choza reconstruida en 1979. Se puede observar la forma de la techumbre y el pequeño vestíbulo a la entrada de la vivienda.

 

 Vista lateral de la choza reconstruida en 1979. En esta fotografía se ve perfectamente la disposición que tenían las casas, exentas, pero muy juntas unas de otras.

 

 Techumbre,  el material vegetal  (paja) de la techumbre está colocado sobre un entramado de madera.

 

  En cuanto a las viviendas, predominan las construcciones circulares, aunque también se pueden observar varias de planta ovalada y cuadrada (a la izquierda), estas últimas de clara influencia romana. Algunas de estas viviendas presentan vestíbulo, y todas estaban construidas con muros de piedra, y cubiertas de madera y paja; carecían de ventanas, el único punto de acceso al interior era por la puerta principal, conservándose restos de jambas y dinteles. 

 

La muralla (parte superior de la fotografía) es de cantería trabada con barro, en el extremo nordeste se abre la puerta norte. En la cara al extremo meridional se abre otra puerta.

 

  Detalle de las calles estrechas entre los habitáculos. 

 

 Detalle de las viviendas, son exentas no compartiendo paredes medianeras. Se asientan directamente en el suelo y sus muros estarían recubiertos de cal y arena, pudiendo ir pintados, ya que se han encontrado restos de policromía.  Se observa en primer plano el vestíbulo de acceso.

 

  Vista del poblado situado a la derecha de la carretera, cuyas vistas dan a la desembocadura del Miño en el Atlántico.

 

  Casa reconstruida (1979) en la parte del poblado que ha quedado al otro lado de la carretera, en el lado de la desembocadura del río Miño en el océano Atlántico.

 

   Vemos al lado de la casa reconstruida otra ovalada y otra rectangular.

 

  Detalle del interior. Algunos presentan bancos adosados. 

 

   Plano de los Petroglifos, situados en la zona.

 

En los alrededores del poblado encontramos también grabados rupestres  o petroglifos, que demuestran la ocupación de este lugar más de 2000 años antes de la ocupación del castro.

 

Fotografía cedida por José Antonio Almería.

 

 Petroglifos, que demuestran la ocupación de este lugar más de 2000 años antes de la ocupación del castro.

 

Fotografía cedida por José Antonio Almería.

 

 

 

Os pongo un enlace del trabajo de restauración de las casas:

 

 http://www.terraarqueos.com/portfolio/castro-de-santa-tecla/.

http://www.terraarqueos.com/portfolio/castro-de-santa-tecla-excavacion/.

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