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Iglesia de Santas Justa y Rufina de Maluenda (Zaragoza).

 

 “Pues Maluenda con ley fina

os venera por Patronas:

sednos nuestras defensoras

gloriosas Justa y Rufina”.

 

(Gozos a las patronas Santa Justa y Rufina de Maluenda).

 

 Maluenda, municipio de la comarca de Calatayud (Zaragoza), está situado en la margen derecha del río Jiloca. Limita al norte con Paracuellos de Jiloca, al este con Belmonte, al sur con Velilla de Jiloca y al oeste con Olves y Munébrega. En la Edad Media fue un punto militar importante, tal y como lo podemos comprobar por su castillo y sus restos fortificados. El cronista al-Razi la cita como una de las fortalezas del distrito de Calatayud. También sabemos que Abderramán III acampó en el castillo de “Malonda” durante su primera campaña contra el rebelde Muhamad el Tuchibí de Zaragoza en el año 933. En 1120 Alfonso I el Batallador la reconquistó y la incorporó a la comunidad de Calatayud.

 

Durante la “Guerra de los Pedros” fue un enclave importantísimo dentro del corredor del Jiloca, entre Daroca y Calatayud. Es una de las localidades mudéjares por excelencia, en ella encontramos tres magníficas iglesias, la de Santa María; la de San Miguel (actualmente en restauración); y la que hoy vamos a tratar: la de las Santas Justa y Rufina, declarada Bien de Interés Cultural en 1931.

 

 Fotografía: GEA.

 

La iglesia ha sido reformada en varias ocasiones. Se cerró en 1999 y se reabrió en el año 2011. En ella se ha creado un espacio interpretativo de la pintura gótica de la Comarca de Calatayud, conocido como “Espacio Domingo Ram”, en honor del pintor Domingo Ram, autor del retablo mayor, y artista que vivió en Maluenda en el siglo XV (espacio situado en la cripta). 

 

Fotografía cedida por J.A. Almería.

 

Es muy probable que el templo actual se levantara sobre una iglesia o mezquita anterior. En la Diputación de Zaragoza se conserva un magnífico plano, hallado por Manuel Expósito, y publicado por G. Borrás, de una antigua torre que estaba situada en la fachada noroccidental, la cual fue derribada en el siglo XVIII debido a su ruinoso estado. Para algunos estudiosos del tema como Agustín SanMiguel, esta torre pudiera haber sido el alminar de la antigua mezquita que se ubicaba en ese mismo solar. En cambio para G. Borrás era torre mudéjar de planta cuadrada, y corroboraría la construcción de la iglesia en la segunda mitad del siglo XIV.

 

G. Borrás afirma que la iglesia se inició en la década de 1350, y se terminó en 1413 (fecha que encontramos en una inscripción en el sotocoro). Santas Justa y Rufina entra dentro del tipo de las llamadas iglesias-fortaleza, como ya hemos visto en Aniñón, Torralba, Cervera, etc. La iglesia en un principio estaba dedicada a San Salvador, pero se le cambió de advocación en un acto solemnizado el 1 de noviembre de 1595 ante el obispo don Pedro Cerbuna, en honor a las santas sevillanas Justa y Rufina, patronas de Sevilla y de los alfareros. Para algunos debido a la visita de unos vecinos a la ciudad de Sevilla en donde conocieron el gran culto que existía a estas santas; y para otros, por ser las patronas de los alfareros, muy numerosos en esta zona en aquellos tiempos

 

La fachada occidental es muy sencilla, como dato curioso vemos que se ha usado argamasa o mortero de yeso, común en las iglesias de Maluenda. Por regla general las iglesias mudéjares se construían de ladrillo. En esta fachada se abre la portada y sobre ella cuatro arcos ciegos apuntados; y en lo alto una galería con arcos más pequeños, tres a cada lado de un óculo central, todos los vanos de la fachada están enmarcados con ladrillo. A ambos lados del hastial, en la parte superior, se levantan dos torres cuadradas que no se acusan en planta, en donde se alojan las campanas. Esta estructura con dos pequeñas torres gemelas en la fachada es poco habitual en el mudéjar aragonés, y los pocos casos conocidos son hacia 1410.

 

La portada de entrada al templo es muy sencilla con un arco apuntado con dos arquivoltas, bajo ellas se abre un arco de medio punto (añadido en el año 1564).

 

En la clave del arco de medio punto de la portada se representa la figura  de Dios Padre con la bola del mundo, sostenido por dos ángeles (uno de ellos desaparecido). Decoración realizada también en el año 1564.

 

Fachada norte de la iglesia.  Debajo del alero corre una galería superior de arcos apuntados de ladrillo, que recorre todo el perímetro de la iglesia. Esta galería es la que le da el carácter defensivo a la iglesia. Bajo ella y sirviendo de apoyo a esta galería, se abren arcos apuntados de ladrillo entre los contrafuertes, en donde se sitúan las capillas laterales.

 

Fachada meridional de la iglesia. En la que vemos la misma disposición que en la fachada norte. Excepto que en ella se abre la capilla de San José realizada en el siglo XVII, con su cabecera plana y su linterna. En uno de los lados del ábside se abre una ventana sin mainel, con tracería gótica.

 

Ábside poligonal de siete lados. En la parte superior vemos la arquería corrida  en ladrillo que rodea todo el perímetro del templo.  En uno de los lados del ábside se abre una ventana, que ha perdido el mainel, decorada con tracería gótica.

 

Fachada noreste, en la que vemos la sacristía adosada al ábside. A la derecha el lateral norte, en el cual se abre la capilla de la Virgen del Rosario, añadida en el siglo XVI.

 

En su interior vemos una amplia nave con tres tramos, en la que se abren capillas laterales entre los contrafuertes. El ábside es poligonal, quedando el presbiterio sobreelevado por gradas decoradas con azulejos del siglo XVI, delante de las cuales se sitúa la entrada a la cripta. En la cripta están enterrados varios presbíteros (enterrados entre 1760-1919) y es donde está situado el Espacio Domingo Ram, que antes hemos nombrado.

 

Detalle de los azulejos de Muel del siglo XVI, situados en las gradas del presbiterio.

 

Fotografía cedida por J.A. Almería.

 

En el presbiterio se sitúa el retablo mayor. Cuya capitulación se verificó el 26 de abril de 1475 ante el notario Clemente del Cano. Sus autores fueron Domingo Ram en colaboración con Juan Rius. Parece ser que el cometido de éste último fue la de preparar, dibujar las tablas, colocar el pan de oro, es decir fue más bien un ayudante. No es extraña la existencia de un retablo dedicado a las dos santas sevillanas, patronas de los alfareros, pues la zona debió contar con  numerosos talleres de alfarería, como señala Mañas Ballestín. 

 

 Es un retablo grandioso, con un magnífico colorido y abundante pan de oro. Compuesto de cinco calles, banco y sotabanco. Tiene gran fuerza expresiva, las figuras están individualizadas, con un gran detallismo ornamental. Es de resaltar el uso de los llamados “gofrados” o relieves en estuco dorado”, característicos de la pintura gótica en Aragón.

 

En la parte inferior del retablo, encontramos el sotabanco con  12 cabezas de los apóstoles y versículos del credo; en el banco seis escenas de la Pasión de Cristo. En la tabla central las Santas Justa y Rufina, entronizadas y ricamente vestidas, con los garfios con los que las torturaron y sus palmas de martirio.  En las tablas laterales el martirio de ambas santas. Su detención, interrogatorio ante Diogeniano, encarcelamiento, tormento y entierro.

 

Parte superior del retablo mayor. En las tablas centrales: la Resurrección de Cristo,  y el  Calvario. Y al igual que en la parte inferior en las tablas laterales se relatan escenas de su martirio y muerte.

 

La nave se cubre con bóveda de crucería sencilla con nervios de triple bocel que apoyan en ménsulas decoradas con líneas rojas y blancas, imitando las barras de la corona aragonesa.

 

Cubierta de la nave hacia el presbiterio. Los nervios de las bóvedas decoradas con las ya mencionadas bandas pintadas alternando el rojo y el blanco simulando las barras de la corona aragonesa.

 

En todo el edificio vemos una decoración pintada simulando el despiece del ladrillo. También  los plementos de las bóvedas están decorados imitando el ladrillo a soga y tizón en color blanco y perfilado en negro. Asimismo, vemos que los nervios de las bóvedas se decoran con finas líneas verticales pintadas en negro.

 

En el centro de la bóveda, en el arranque de los nervios y los laterales de la clave están decorados con bandas pintadas en rojo y blanco, representando las barras de la corona aragonesa. En el centro de la clave la representación de las Santas Justa y Rufina.

 

El ábside poligonal de siete lados que se cubre con bóveda de crucería nervada, con clave decorada con las efigies de las santas. En la parte superior, y a diferente altura, se abren vanos con arcos apuntados. Conservando el central, ciego, las yeserías antiguas. Las ménsulas están unidas por una imposta  que recorre todo el perímetro de la iglesia, decorada de igual manera que las mencionadas ménsulas.

 

La decoración del ábside es continuación del de la nave, con pinturas que imitan el despiece de ladrillo, destacando en la bóveda la simulación de pequeños óculos con tracerías góticas.

 

El coro alto a los pies, bajo el cual no encontramos el típico alfarje que hemos visto en otras iglesias mudéjares de la misma zona. Bajo él, una bóveda rebajada de crucería sencilla con clave pinjante decorada.

 

El antepecho del coro cierra con yeserías caladas, producto de la última restauración. En lo alto del coro se abre un óculo de tracería gótica.

 

Clave del sotocoro, en cuyos plementos vemos dibujadas las efigies de diversos personajes en rojo, y a la derecha el escudo de Aragón.

 

Fotografía cedida por J.A. Almería.

 

Casi todos los vanos fueron restaurados, sólo se conserva uno original (el de la fotografía), situado en el lado derecho. Se abre en arco apuntado y está partido en dos mediante un fino mainel central, muy similar a los vistos en la iglesia de San Félix de Torralba de Ribota. El apuntado tímpano está decorado con yeserías de tipo islámico. Los paneles inferiores se cubren con yeserías con motivos geométricos entrelazados.

 

 Ventanal situado en el lado izquierdo, enfrente del anterior. Sigue las pautas de la decoración mudéjar.

 

Sotocoro, en el cual encontramos en el centro la puerta de entrada a la iglesia, y a la derecha una pequeña puerta da paso a la escalera que sube al coro alto. En esta zona se abre una capilla en la que se sitúan los retablos de Santiago el Mayor, y de San Bartolomé. Y en ella, bajo la imposta, se puede leer la inscripción con la fecha que para Borrás supone la finalización de la construcción de la iglesia.

 

En la Capilla de Santiago el Menor y San Bartolomé, bajo la imposta y alrededor de la capilla se puede leer la siguiente inscripción: “ANNO A NATIVITATE DOMINI MILESIMO CCCC…” Para Borrás se trata de la fecha de 1413, final de la obra de la fachada occidental con las dos torres, de la decoración agramilada y del púlpito.

 

El retablo dedicado a Santiago el Mayor, obra de estilo manierista de la segunda mitad de siglo XVI.

 

Continuación de la inscripción de la capilla de San Bartolomé.”… DECIMO TERCIO DIA MIÉRCOLES…”

 

Las capillas en general son poco profundas y se cubren con bóvedas de cañón apuntado transversal a la nave, exceptuando la de San José, situada en el lado recto del presbiterio y la del Rosario, en el lado izquierdo (ambas las veremos luego). Las que vemos en la fotografía corresponden al lado derecho de la nave.  La capilla de San Nicolás, y la de Ciria.

 

La primera capilla del lado derecho, es la de San Nicolás de Bari. En la que destaca su interesante retablo gótico. Consta de banco y cuerpo principal de tres calles. En el banco se representan escenas de la Pasión de Cristo. La tabla central representa a San Nicolás ricamente vestido en su cátedra,  al que le están colocando la mitra de obispo dos ángeles que revolotean sobre él. Por encima, el tradicional Calvario. Y en las calles laterales escenas de la vida del santo.

 

A los pies del santo obispo, se puede ver al donante y una inscripción que dice “Don Miguel Del Rey me fecit”, refiriéndose al donante del retablo, pintado hacia 1450.

 

Un elemento muy particular de esta iglesia es el púlpito en yeso tallado, situado en el lado derecho de la nave, entre las capillas de San Nicolás y la capilla Ciria. En él vemos una fusión decorativa gótico-flamígera con decoración musulmana, fechable en el siglo XV.

 

Se alza sobre un cono invertido decorado con motivos vegetales, alternando tallos y flores.

 

Sobre la base vemos un antepecho poligonal, decorado en cada lado con un arco apuntado decorado con cuatro arquitos sobre tres finos maineles, y sobre ellos una labor de ataurique. Cada uno de los lados separados, a su vez, por esbeltos pilares, que se apoyan en una amplia banda de lazos de a cuatro octogonales, de estilo mudéjar.

 

Capilla de la familia Ciria. En cuyos muros podemos ver la típica decoración agramilada. En la parte superior de la bóveda de cañón se simula el despiece de ladrillo a soga y tizón. Los tizones decorados con motivos vegetales y geométricos. La  parte inferior decorada a base de arcos mixtilíneos entrecruzados formando rombos.

 

En la esquina derecha de la capilla y encima de la decoración mudéjar, encontramos el resto de una decoración gótica.  En ella se representa el tema de la Parusia o Segunda venida de Cristo al final de los tiempos. Aparece Cristo sedente con los brazos en actitud de oración, flanqueado por dos ángeles que tocan las trompetas, y debajo de ellos la resurrección de los muertos.

 

Detalle de la decoración gótica de la Capilla Ciria, En el se representa un personaje sosteniendo dos escudos heráldicos de esta familia.

 

 Detalle de la Parusia, en la que podemos ver a los muertos saliendo de sus tumbas.

 

La siguiente capilla del lado derecho, y situada en el muro recto del ábside, es la capilla de San José, abierta en el siglo XVII. Tiene planta cuadrada, y fue ampliada en el siglo XVIII, fecha  en que se cubrió con cúpula sobre pechinas, coronada con una linterna (que hemos visto anteriormente en el exterior).

 

En la capilla de san José, destaca el lienzo  la “Dormición de San José”, pintado en 1684 por Vicente Berdusán, réplica de uno anterior que realizó en 1673 para el convento del Carmen en Tudela. En la obra se representa al santo en su lecho de muerte, a la izquierda Jesús  cogiéndole la mano lo bendice; y a la derecha La Virgen María, llora la muerte cercana de su esposo. En la parte superior tres ángeles portan coronas de flores, que significan la gloria y el triunfo a la misma muerte.  A la izquierda se abre el cielo, donde Dios Padre se dispone a recibir su alma.

 

En el banco, se representan a San Pedro Arbués y a San Antonio de Padua; y en el ático a San Miguel Arcángel (de peor calidad y pertenecientes a otro pintor).

 

En el lado izquierdo encontramos la misma estructura y decoración que en el derecho. Capillas poco profundas (excepto la del Rosario) entre los contrafuertes.

 

La capilla del Rosario, situada en el lado izquierdo en el tramo recto del presbiterio, se abrió a principios del siglo XVI. Tiene una portada monumental en yeso de estilo renacentista. Se abre en arco carpanel sostenido por dos pilastras que rematan con ángeles portaescudos. En el centro del entablamento vemos un pequeño escudo heráldico.

 

El retablo de la Virgen del Rosario está atribuido al pintor aragonés Jerónimo Cósida, siendo la mazonería y las esculturas de  Martínez de Salamanca. Se puede fechar hacia 1557. Compuesto de banco con escenas de la vida de la Virgen; cuerpo de tres calles y dos pisos, situándose en el centro la escultura de la Virgen del Rosario, rodeada en las demás calles por santos ; culminándose el retablo por un ático triangular con la escena del Calvario.

 

En el retablo se puede ver la siguiente inscripción: “ESTE RETABLO MANDAME HAZER LOS MUY MAGNIFICOS SEÑORES BARTOLOME DE HUERTA Y SU MUGER MARIA RUVIO ACABOSE AÑO 1577”. Aunque en realidad se sabe que fueron los padres de Bartolomé, Francisco de Huerta y Francisca Calvo, quienes lo encargaron y en su testamento en 1547 dejaron la orden de que se terminara de pintar el retablo.

 

Las capillas del lado izquierdo de la nave siguen la misma estructura del resto de las capillas ya vistas. Cubiertas con bóvedas de cañón apuntado transversales a la nave. Las capillas están decoradas con los típicos agramilados mudéjares.

 

Cobijan retablos pintados, el de la Sagrada Familia;  el de la Piedad, obra del entallador Pedro Martínez y el pintor Miguel Celaya, ambos vecinos de Calatayud hacia 1583. La última capilla, a la izquierda y debajo de sotocoro, es la de San Francisco Javier.

 

 Escalera que sube al coro alto.

 

Muro del coro alto. Es el hastial occidental, en cuya parte inferior se pueden observar los cuatro arcos apuntados que veíamos en la fachada. La decoración que cubre el muro es la típica mudéjar, que luego veremos más detenidamente.

 

 En la parte alta del coro se abre este óculo con tracería gótica.

 

Clave de la bóveda del coro alto. La clave de madera dorada decorada con motivos florales y geométricos.

 

Os pongo un ejemplo de la decoración que encontramos en toda la iglesia, y en otras iglesias que ya hemos comentado en otros posts. Se simula el despiece de ladrillo a soga y tizón.

 

Hiladas compuestas de ladrillos ornamentales agramilados con incisiones de color negro y rojo sobre fondo blanco, con los tizones, decorados con motivos de color negro o rojo sobre fondo blanco, mientras que las sogas únicamente presentan su contorno en estos mismos colores.

 

Los tizones se decoran con motivos vegetales y geométricos, siendo el más común un nudo simple, también habitual en este tipo de ornamentación mudéjar.

 

No hay que olvidar la restauración última en la que se ha respetado la temática original. Detalle de la decoración del sotocoro, simulando aparejo de sillería. En este mismo muro encontramos esta simpática decoración representando a una figura que porta una cartela, y restos de inscripciones.

 

 Pila bautismal. 

 

 

 

BIBLIOGRAFÍA

 

 

- BORRAS GUALIS, Gonzalo. Arte mudéjar aragonés, Caja de Ahorros de Zaragoza, Aragón y La Rioja. Zaragoza, 1985.

 

-  DE LA FLOR PÉREZ, M. Rosa: “Maluenda su historia y su arte”, Caja Rural del Jalón, 1980.

 

- Estudio sobre la antigua torre de Santa Justa: SANMIGUEL MATEO, A. Sobre una torre desaparecida contigua a la Iglesia de las Santas Justa y Rufina, en Maluenda, Turiaso, Nº 7, 1987, pags. 105-114.: ww.ceturiasonenses.org/content/files/articulof_9_02_TVRIASO-VII-Parte-2.pdf

 

- http://www.xiloca.com/xilocapedia/index.php?title=Iglesia_de_Santa_Justa_y_Santa_Rufina_%28Maluenda%29.

 

- MAÑAS BALLESTÍN, Fabián (1968): "El retablo de Santas Justa y Rufina, de Maluenda. Los pintores Juan Rius y Domingo Ram", Archivo Español de Arte, 164, p. 215-236.

 

- MAÑAS BALLESTÍN, Fabián: "Pintura gótica aragonesa", Zaragoza, Guara editorial. 1979.
 

- LÓPEZ MURIAS, Isidro: “La pintura de Vicente Berdusán”, Tudela, 1990, pág. 117.

 

-http://zagralandalus.blogspot.com/

 

-VISITA VIRTUAL A LA IGLESIA: http://www.zaragozaprovincia360.es/maluenda/

 

-Visitas a las iglesias mudéjares de la comarca de Calatayud: https://www.turismodearagon.com/sites/default/files/descargasnegocios/mudejar_abierto_pdf_1_0.pdf

 

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