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El conjunto monástico de Obarra (La Ribagorza).

 Realmente nuestra excursión por la Ribagorza y por el Valle del río Isábena fue fantástica. El antiguo condado posee una magnífica combinación de naturaleza, historia y patrimonio artístico, digna de visitar.  Ya hemos comentado en otros posts, el Valle del río Isábena, con pueblecitos llenos de encanto; la preciosa localidad de Roda de Isábena, con su colegiata de San Vicente; y hoy hablaremos del conjunto monacal de Obarra,  situado en la orilla izquierda del río Isábena, en Calvera, término municipal de Veracruz de Beranuy (Huesca). Está compuesto por tres edificaciones diferenciadas: la iglesia de Santa María; la ermita de San Pablo, ambas del siglo XI y estilo románico; y el palacio abacial (siglos XII al XVI), parcialmente en ruinas.

 

El 3 de junio de 1931 el monasterio de Obarra fue declarado Monumento Histórico-artístico; y en el año 2004 Bien de Interés Cultural del Patrimonio Aragonés. Gracias a ello en el año 2005 se restauró, y actualmente podemos contemplarlo en todo su esplendor.

 

http://huesca.pueblosespana.es/veracruz/

 

 Antes de entrar en la pradera donde está situado el monasterio, encontramos un puente sobre el río Isábena. Es una reconstrucción del puente gótico que existía varios metros río arriba, destruido por la riada del 2 de agosto de 1963. En el año 1978 fue encargada su reconstrucción al arquitecto Pons Sorolla. A través de él llegamos directamente al monasterio.

 

El monasterio de Santa María de Obarra, además de estar dedicado a la Virgen está también bajo la advocación de San Pedro, San Esteban y la Santa Cruz. Se sitúa al final del llamado Congosto de Obarra, zona agreste con desfiladeros (a la derecha en la fotografía). Pero al llegar a Obarra el valle se abre en una pequeña pradera rodeada de altos peñascos. Al pie del monte llamado “La Croqueta” (monte alto que se encuentra a la izquierda en la fotografía), se encuentra nuestro monasterio (en primer término).

 

Fotografía: montesparatodos.blog.

 

 Ya en el siglo VIII parece que el monasterio existía, pero la primera cita documental es del año 874, en el Cartulario de Alaón en el cual se habla de los "monjes de Uvarra". En el año 976 se consigna el monasterio a la regla benedictina y es el momento en que se cambia la advocación del conjunto, hasta entonces dedicado a San Pedro y como segunda titular Santa María. Desde entonces el monasterio tendrá tres titulares: la Virgen María, como principal y San Pedro y San Pablo como secundarios. 

 

Este monasterio fue muy considerado por la casa condal ribagorzana. Entre los años 920-950, el conde Bernardo Unifredo realizó en el monasterio obras importantes, por lo que erróneamente se le consideró fundador del monasterio. En él fueron enterrados el mencionado conde Bernardo y su esposa Toda Galíndez.

 

Los edificios que hoy se conservan son de los siglos XI y XII, con algún resto de la primitiva construcción, destruida por las racias musulmanas al mando de Abd-Al Malik.

 

Obarra fue independiente hasta 1076, año en que Sancho Ramírez lo redujo a la categoría de priorato, dependiente del monasterio de San Victorián. Anteriormente era independiente, pero con la reforma cluniacense, muchos monasterios pasaron a depender de otros designados monasterios principales, como es el caso que nos ocupa. 

 

 En el siglo XIII tuvo un momento de esplendor con la protección de la baronía de Espés, pero pronto decayó nuevamente; hasta llegar al siglo XVI que tuvo un momentáneo renacer, pero muy lejos del protagonismo que había tenido en sus orígenes. Entre los años 1550 y 1557, el prior Pedro de Mur ordenó la construcción del palacio prioral, a los pies de la iglesia, del cual se conservan algunos restos (parte izquierda de fotografía). El tramo de los pies del templo se hundió en 1872 y se reconstruyó años más tarde.

 

 En 1820 Fernando VII suprimió todos los monasterios de órdenes monásticas. En ese momento Obarra fue abandonado y pasó a ser una simple iglesia parroquial, a la cual sólo se iba el 15 de agosto en romería. Esto provocó que se fuera deteriorando con el paso del tiempo. Entre 1963 y 1979 tuvo lugar la reconstrucción del conjunto monástico, dirigida por el arquitecto Francisco Pons Sorolla. Y en 1983, se realizaron nuevas obras de restauración. Pero como ya hemos comentado será en el año 2005 cuando el monasterio será realmente restaurado y valorado en su medida.

 

 Fachada sur, en la que encontramos la base cuadrangular de una torre que se comenzó pero no llegaría a terminarse nunca. Vemos en el muro la decoración típica lombarda. El muro realizado con sillarejo.

 

 Fachada sur. La cubrición también es original, ya que no lo hace con tejado a dos vertientes, sino con tres tejados independientes; más alto el central cubierto a dos aguas; mientras las naves laterales sólo lo hacen en una. 

 

 Detalle del muro de la fachada sur. Vanos de derrame interior, separados por lesenas; sobre los cuales encontramos la decoración de arquillos ciegos; y sobre ellos un friso de esquinillas.

 La cabecera dividida en tres ábsides, el central mayor. Los tres, asimismo, con decoración lombarda. Los muros de los ábsides, divididos por cuatro lesenas que los segmentan en tres paños cada uno. Están decorados en su parte superior con friso de arcos ciegos y esquinillas (los laterales).

 

 Detalle del ábside izquierdo. En el cual también encontramos pequeños vanos aspillerados de doble derrame; y la típica decoración lombarda.

 

 Ábside central, detalle del muro, con vanos abocinados de triple arco de medio punto. El tejado es cónico cubierto de losas.

 

 Detalle de la decoración del ábside central, el cual difiere de los otros dos laterales. Se decora con arquillos ciegos pero en este caso son 12 nichos profundos, cuatro por paño. También es curioso el friso de rombos que lo corona, de clara influencia musulmana. Este tipo de decoración es muy original. Las tres ventanas de este ábside son diferentes alas de los laterales.

 

 Detalle del ábside derecho, similar al del lado izquierdo.

 

  Fachada norte. Sigue el mismo planteamiento que el muro de la fachada principal, excepto que no se abren vanos. Sólo  dos puertas, una románica y otra del siglo XVI.

 

 Puerta románica de la fachada norte. Pudiera corresponder a la puerta de salida a un hipotético claustro, del que no se han encontrado restos. 

 

 Detalle de la decoración de los arquillos ciegos, pero en este caso no se decoró con friso de esquinillas.

 

 La portada se encuentra en la fachada sur, a la altura del primer tramo de los pies de la iglesia. En ella vemos dos puertas, la de la derecha en doble arco de medio punto, el cual se apoya en dos capiteles con decoración vegetal y geométrica, son uno de los escasos restos de la primitiva construcción, son visigóticos. Por encima de la portada un vano de medio punto que ilumina el interior de la nave lateral, sobre el cual corre el friso de arquillos, típico en el románico lombardo.

 

La portada de la izquierda es del siglo XVI, es de medio punto dovelada, y en la clave central se encuentra el escudo de los Mur.

 

 Capitel de la puerta de entrada románica. Son capiteles visigóticos, de la misma estructura que los que encontraremos en la cabecera. Decorados con motivos geométricos que asemejan a báculos.

 

 Capitel izquierdo, decorado con motivos geométricos.

 

 El interior es armónico, siguiendo el estilo lombardo. Es un templo basilical de tres naves y siete tramos, con presbiterio y tres ábsides. Se cubre con bóvedas de arista (la zona más antigua, dentro del románico lombardo) y bóvedas de cañón (una segunda fase).

 

La nave de la Epístola está totalmente cubierta por bóvedas de arista. En la central, sólo los tres primeros tramos tienen bóvedas de arista, mientras que los restantes son de medio cañón. En la del lado del Evangelio hay cuatro tramos con bóveda de arista, siendo de cañón los tres más próximos a los pies. Los tramos más próximos a los pies se rehicieron totalmente en el siglo XIX.

 

 La nave principal se cubre con bóveda de cañón separada por arcos fajones. Una característica  de esta iglesia es que los tres ábsides  carecen de arco principal de separación con las naves.   

 

 Detalle de la bóveda de cañón de la nave principal, con los arcos fajones. Al fondo la bóveda de cuarto de esfera del ábside principal.

 

 La cabecera del ábside principal, cubierta con bóveda de cuarto de esfera. Tiene tres vanos a media altura; por debajo de ellos, cinco arcos desiguales apean en capiteles parecidos a los de la puerta de entrada, de origen visigótico. Dos de estos arcos no apean en columnas, puede que en ese hueco se situase la exedra del abad. En este ábside vemos la imagen de la Virgen de Obarra, escultura en piedra del siglo XIV (sustituye a la primitiva románica desaparecida).

 

 Las naves  laterales con bóvedas de arista y de cañón. Al fondo el ábside con cuarto de esfera. Sobre los pilares apean los arcos perpiaños y formeros de medio punto.

 

 Sus bóvedas de arista fueron famosas en aquel tiempo por su novedad. Fueron realizadas en aparejo irregular, en lajas, típico del primer románico.

 

 Las naves divididas por pilares compuestos, cruciformes o de triple esquina, que sostienen bóvedas cuya fisonomía confirma el cambio de canteros. Estos pilares constituyen una innovación en la arquitectura de la época.

 

 Los muros interiores realizados en sillarejo. Detalle de las pilastras que sostienen las bóvedas de arista. Los vanos que se abren son abocinados con doble derrame.

 

 Detalle de la bóveda de arista  de la nave lateral y el cuarto de esfera del ábside (a la derecha), sin arco de separación de la nave con el ábside.

 

 Pila bautismal visigótica.

 

 Según los estudios de J.F. Esteban, Santa María de Obarra esconde una simbiología en su estructura. Su ornamentación y proporciones “responden a un rigor numérico inusual, el edificio representa la Jerusalén celeste de las Sagradas Escrituras”, así como es “un observatorio astronómico y un calendario cristiano perpetuo”. La luz de la luna, en el segundo plenilunio de otoño, entra por la ventana central del ábside. También en los meses cercanos al solsticio de verano un rayo de sol ilumina el altar mayor a la hora tercia en que se celebraba la misa monacal. La pena es que al cerrar el vano con alabastro ya no se pueden contemplar esos fenómenos (si os interesa el tema en la bibliografía os pongo el enlace).

 

 A los pies de la iglesia se encuentra el palacio prioral, construido por el prior Pedro de Mur durante su mandato entre 1550 y 1580.  En  él, aún se puede ver algún muro con almenas, restos de ventanales, alguna estancia abovedada que pudiera corresponder a las bodegas, y una portada muy deteriorada, en arco apuntado.

 

 Detalle de las ventanas del antiguo palacio prioral. Sobre la ventana cuarteada el escudo de los Mur. El monasterio fue regido entre 1550 y 1580 por Fray Pedro de Mur.

 

 Palacio prioral en el centro, a la derecha Santa María; y a la izquierda el antiguo molino harinero convertido en colonia de verano en la actualidad.

 

 

 La ermita de San Pablo de Obarra está situada al lado de la iglesia de Santa María de Obarra. Es el edificio más antiguo del conjunto, pudiéndolo fechar en el siglo XI.

 

 

Sencillo ábside realizado en sillarejo, en cuya parte central se abre una ventana aspillera en arco de medio punto. El tejado es cónico cubierto con tejas

 

 Muro lateral. En el que se abren dos ventanas abocinadas con doble derrame, que iluminan el interior de la ermita. Y tejado a dos vertientes.

 

  La puerta de entrada está situada en el muro occidental. Tiene doble arquivolta de medio punto dovelada y sobre ella se ubica el crismón trinitario aragonés; y  sobre el mismo, una aspillera.

 

 Detalle del crismón. Como podemos observar en la restauración lo colocaron al revés.

 

 Sólo tiene una nave, cubierta con bóveda de cañón, rematada con ábside, el cual se cubre con bóveda de cuarto de esfera. En el muro se abre una ventana abocinada de doble derrame.

 

 En el muro sur se abren dos vanos de doble derrame que iluminan la nave de la ermita. Las ventanas cubiertas con alabastro, típico de Aragón.

 

  Un cerezo silvestre en el pradal, casi bañado por las frías aguas del río Isábena, nos da la despedida de esta tierra bendita: “La Ribagorza”, cuna del Reino de Aragón que nunca mereció la soledad del olvido.

 

¡Hasta otra nueva aventura!

 

…la gloria consiste en eso,

Según yo creo,

En que se acuerden de uno

Después de muerto.

 

(Poesía del  RIBAGORZANO CLETO TORRODELLAS ESPAÑOL. Estadilla 1868 - 1939 ).

 

 

 

Bilbliografía:

 

Para los que os interese el tema del Monasterio de Santa María de Obarra os remito a los siguientes enlaces o textos:

 

-MANUEL IGLESIAS COSTA: Obarra, Jaca, Monografías del Instituto de Estudios Pirenaicos, nº 105, 1975.

 

-ÁNGEL CANELLAS LÓPEZ; y ÁNGEL SANVICENTE: Aragón, vol. 4 de la serie La España románica, Madrid, Ed. Encuentro, 1979.

 

-JOSÉ LUIS ARAMENDÍA: El románico en Aragón. Cuencas del Noguera Ribargozana e Isábena, Zaragoza, Librería General, 2001.

 

-ANTONIO GARCÍA OMEDES: http://www.romanicoaragones.com/2-Ribagorza/990360-ObarraSMaria.htm

 

- JUAN FRANCISCO ESTÉBAN LORENTE: Santa María de Obarra (Huesca), observatorio astronómico del siglo XI, Aragón en la Edad Media. 1993, nº 10/11, p. 211-228.

 

Todas las fotografías (excepto las que indico su autor) fueron realizadas por Guadalupe Ferrández Sancho.

 

 

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