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Albarracín

 ...Albarracín,
quilla de piedra,
rojo penacho de cuestas y de arcadas,
sobre ti duerme el tiempo,
sólo pervive el agua. (Jose Antonio Labordeta).

 

La poesía de Labordeta es el resumen de Albarracín, villa en la que el tiempo se ha detenido. Calles, mansiones, plazuelas hacen volver a un pasado lleno de historia y de poder.

 

La ciudad de Albarracín se localiza en plena Sierra del mismo nombre. Es un precioso conjunto amurallado, a orillas del río Guadalaviar. Un lugar donde la arquitectura se fusiona con el paisaje, adaptándose al sinuoso terreno en el que está ubicada. Es considerado uno de los conjuntos histórico-artísticos más bonitos de España. Fue declarado Monumento Nacional el 22 de junio de  1961; y medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes en 1966.

 

 Sabemos que la zona en la prehistoria estuvo poblada, según vimos en el estudio anterior sobre el Pinar del Rodeno de Albarracín. Durante la época romana parece que existió una villa sobre la cual surgió el actual Albarracín. Durante la etapa visigoda al lugar se le denominó Santa María de Levante, debido a la iglesia que existía dedicada a Santa María. Con la invasión musulmana pasó a llamarse Aben Razin, nombre del grupo berberisco que la conquistó, de donde se derivaría su nombre actual: Albarracín.  En 1104 los almorávides de Valencia incorporaron Albarracín a su imperio, al ser expulsados en 1145 la localidad paso a manos de diversos reyezuelos moros de Valencia y Murcia, hasta que en 1147 la tomó Abu Abdallah Mohamed ben Mardanis (el rey Lobo de Murcia).

 

 La villa se amparaba al lado de un castillo alzado sobre un peñasco, y estaba rodeada por una muralla. En el siglo XI se amplió la ciudad con lo que se volvió a rehacer la muralla, que es la que hoy en día podemos contemplar. La muralla consta de once torres de planta circular y un único torreón cuadrado al sur, que es posterior. La Torre del Andador, es el resto del antiguo castillo de época taifal.

 

 De la alcazaba apenas se tienen datos de su origen. Lo que si se puede asegurar es que perteneció al conocido "triángulo defensivo de la ciudad": el castillo, la torre del Andador y la torre de la Muela. Esta fortaleza fue el centro del reino independiente del califato de Córdoba, cuyo primer rey fue Hudail (1012), posteriormente al pasar la ciudad a manos de los Azagra (siglo XII), éstos repararon las murallas. Será Jaime II al incorporar Albarracín a la corona de Aragón el que ordenó reparar el castillo, dañado en las continuas guerras para la conquista de la plaza. Los años pasaron y la antigua alcazaba se fue deteriorando. En el año 1992  se empezó su restauración y estudio. Por lo que se ha investigado se ha llegado a la conclusión que fue un importante palacio, lleno de lujo y riquezas, tal y como cuentan las fuentes escritas.

 

 Calle Puentes, entrada a la localidad.

 

El rey Lobo de Murcia en 1170 donó Albarracín al caballero navarro Pedro Ruiz de Azagra, por los servicios prestados. La familia Azagra convertirá a la villa en un señorío independiente desde entonces. Los Azagra serán quienes otorguen a la ciudad sus fueros (abolidos en el siglo XVI por Felipe II), surgiendo de ellos la Comunidad de Albarracín. Al mismo tiempo crearon un obispado propio y proporcionaron a la ciudad una gran importancia comercial; era el centro de reunión para llevar a cabo transacciones comerciales. Finalmente en 1300 Jaime II incorporó definitivamente Albarracín a la Corona de Aragón.

 

 A partir del siglo XVI se crearon nuevos barrios extramuros de la muralla, que fueron muy afectados durante la Guerra de la Independencia; y posteriormente en la Guerra Civil.

 

 En la fotografía las llamadas "Casas Colgadas". La que aparece en la fotografía es la parte posterior de la casa conocida con el nombre de "La Brigadiera", situada en la calle Azagra nº 28, que posteriormente veremos.

 

 Escalera de acceso al casco antiguo de la ciudad. Al fondo vemos las llamadas "Casas Colgadas".

 

 El pueblo está edificado sobre un peñón y a orillas del Guadalaviar. Por este lado y mirando hacia el río se hallan las ya mencionadas "Casas Colgadas". En la fotografía las vemos por la parte posterior, las fachadas principales dan a la calle Azagra, una de las más importantes vías de la ciudad.

 

Lo más representativo de esta arquitectura popular son las llamadas Casas de entramado de madera con paramentos enfoscados de yeso rojizo, que proporciona ese color tan característico a la villa.

 

En Albarracín encontramos el único centro productor de yeso tradicional en España, material idóneo para recubrir los muros exteriores. Su elaboración se realiza con piedras locales  (piedras rodenas) que dan ese color rojo asalmonado tan típico.

 

Por esta escalera llegamos a la calle denominada "Postigo", que da entrada a la villa por este lado, y desemboca en la calle Azagra. 

 

Lo que hace de Albarracín el ser uno de los pueblos más bonitos de España es el trazado de sus calles. Como ésta la del Postigo, la cual se adapta perfectamente a la difícil topografía sobre la que se levanta la villa.

 

 Vista de la calle del Postigo, donde podemos ver el juego de volúmenes en la arquitectura.

 

 Subiendo la calle del Postigo llegaremos a una de las calles más importantes de la localidad, la calle Azagra, que nos acerca directamente a la Plaza Mayor.

 

 Llegados a la Plaza Mayor, construida sobre el antiguo foso de la primitiva muralla, vemos al fondo el Ayuntamiento, con forma de U. La referencia más antigua de su existencia es del siglo XIV, pero la estructura que hoy se conserva es de la reforma llevada a cabo en el siglo XVI.

 

Consta de dos pisos, el inferior con soportales con arcos de medio punto, menos en la parte central que son adintelados. El superior, con balcones corridos con barandilla de forja (la forja es muy interesante en esta localidad). En el centro el escudo de Albarracín.

 

Desde la Plaza Mayor parten las calles más importantes de la villa.

 

 Casa de Juan Gómez, situada a la izquierda del ayuntamiento. Documentalmente ya se la nombra en 1590. Hoy es sede de Ibercaja. En ella encontramos las típicas galerías de madera, zócalo de piedra y un solanar abierto a las dos calles (Azagra y del Chorro).

 

 Casas de la Plaza Mayor, en el lado opuesto al ayuntamiento. En el centro la subida de Santiago; a la derecha la calle del Chorro; y a la izquierda la calle del Portal de Molina.

 

Casa, hoy en día, sede del banco de Santander. Antiguamente este edificio tenía arquerías (hoy visibles aún en sus muros). Su balcón haciendo esquina es lo que más caracteriza a esta famosa casa. Está representada en el pueblo español de Barcelona.

 

 En los porches de la parte derecha del ayuntamiento se abre un mirador desde el cual se pueden observar bellas vistas de los alrededores de Albarracín con el meandro que forma el río Guadalaviar; y  el barrio de la catedral. A la derecha la Casa de la Sierra.

 

Desde el mismo mirador podemos contemplar la iglesia de Santa María, la cual dió nombre a la ciudad. Es uno de los edificios más antiguos conservados. No se sabe su origen, pero sí que es anterior al siglo XII. Sirvió de primera catedral hasta el año 1200. Tras sufrir un incendio fue reconstruido en el siglo XVI, por el maestro de obras francés Quinto Pierres vedel, el cual está enterrado en ella.

 

 Partiendo de la Plaza Mayor comenzamos el recorrido por la calle Azagra, antiguamente llamada calle del Hospital Viejo, o Portal de Teruel o de la Taberna. Es una calle muy estrecha en la que encontramos las pintorescas estructuras de entramado de madera, y ventanas y balcones con forjas, siguiendo las características típicas de la zona.

 

 Seguimos en la calle Azagra, en la zona más próxima a la Plaza Mayor. La escasez de terreno para edificar en el casco antiguo obligó a realizar un trazado urbano con calles estrechas. El uso del entramado de madera y el cerramiento de los muros con yeso obliga a construir grandes aleros para que los paramentos no se mojen, así como utilizar teja árabe. Al ser las calles tan estrechas y los aleros grandes y tan cercanos unos de otros, casi no dejan pasar la luz del sol. 

 

 Nos encontramos en la bifurcación de la calle Azagra y la del Postigo (a la izquierda). Este es otro de los rincones más típicos de la ciudad, en donde las formas irregulares de las construcciones se adaptan perfectamente a la orografía del terreno.

 

 Seguimos en la calle Azagra, en el nº 25, en donde la calle se abre al converger en una plazuela con la calle del Chorro.

 

 En esta parte de la calle Azagra localizamos varias casas-palacio, erigidas por las familias más poderosas de Albarracín. Esta que vemos en la fotografía pertenecía a la familia de los Navarro de Arzuriaga, muy influyentes en la época. Fue erigida en el siglo XVII y reformada en el XVIII. Es en este siglo cuando se le da este aspecto que tiene hoy en día, con decoración neoclásica. En esta mansión se utilizó la cal para revestir los muros de color azul, por ese motivo se la conoce como la "Casa Azul". El uso de la cal con colores es de influencia andaluza,  siendo el azul el color más apreciado por su significación económica.

 

Detalle de la casa de los Navarro de Arzuriaga. Vemos el cuerpo de iluminación de la escalera, con forma cuadrada, en cuyos lados se abren dos vanos; y rematado con pilastras y cornisas con molduraciones clásicas del siglo XVIII.

 

 Vista lateral de la Casa de la Brigadiera, en la calle Azagra nº 28.  Fue construida en el siglo XVI por la familia Asensio de Ocón y de Marcilla. Posteriormente vivió en ella el brigadier de los reales ejércitos José María Asensio; al morir éste, su viuda la heredó y todo el mundo la empezó a llamar la “Casa de la Brigadiera”. Hoy en día es el hotel Albarracín. 

 

Es un edificio de mampostería, con tres pisos: en el bajo, portada adovelada de medio punto (en la fachada principal) y ventanas cuadradas y portada adintelada con rejas en el lateral; en el segundo, balcón rectangular (en la fachada principal) y ventanas con rejas en el lateral: y en el tercero, galería de arquillos de medio punto bajo el gran alero de madera. Está situado casi enfrente de otro gran edificio: la Casa Dolz de Espejo. 

 

 Ya al final de la calle Azagra encontramos la llamada Casa Dolz de Espejo. Es un edificio construido en los siglos XV-XVI. Sus muros son de mampostería, en los que se abren balcones y ventanas protegidos con forja. La puerta de entrada es adintelada sobre la que se encuentra el escudo de la familia.

 

 Otra calle importante en Albarracín es la calle del Portal de Molina, llamada así porque desde ella partía el camino a Molina de Aragón. Al igual que la calle Azagra, también parte de la Plaza Mayor y llega hasta el Portal de Molina. A lo largo de su recorrido nos encontramos las típicas calles estrechas con altas casas de entramado de madera, tan características del lugar.

 

 La plazoleta de la Comunidad se sitúa en el tramo medio de la calle del Portal de Molina. En ella se sitúa la Casa de la Comunidad de Albarracín, éste era el lugar en donde los diputados de las aldeas llevaban a cabo las juntas. La institución estaba formada por la ciudad y 22 pueblos propietarios de terrenos de la Sierra. La casa de la Comunidad existía antes de 1351 y se ubicó en este lugar hasta 1856, año en que fue vendida. El edificio que hoy podemos contemplar fue realizado en 1540. Se restauró entre 1998-99. 

 

 El Rincón del Abanico se sitúa junto al palacio de la Comunidad de Albarracín. Constituye un recoveco muy original; en el cual los balcones dan la sensación de fundirse entre ellos.

 

 Siguiendo por la calle del Portal de Molina, localizamos esta casa solariega, perteneciente a la familia de los Pérez de Toyuela; los cuales vinieron junto con los Azagra a fundar el señorío de Albarracín.

 

Destaca en su fachada: la portada  de piedra (rodena) en arco de medio punto; sobre ella el escudo familiar. Son de destacar las magníficas balconadas corridas  de este edificio.

 

 Detalle de la casa de los Pérez de Toyuela. La portada se abre en arco de medio punto, realizada en piedra rodena. Es el único ejemplo en la localidad que se utiliza  ese tipo de piedra. 

 

 Detalle de la forja en la puerta de los Pérez de Toyuela. En la que vemos la aldaba y el tirador, realizados por el herrero Adolfo Jarreta, el cual trabajó en Albarracín en la década de los años cincuenta. Sería en el año 1964 cuando le encargaron el aldaba, el tirador y los clavos de la puerta, en aquella época propiedad de Carlos Barbavío. 

 

 Calle del Portal de Molina, al fondo el Portal, y a la derecha la fachada lateral de la famosa casa de "La Julianeta".

 

 La casa de la Julianeta es, sin duda, una de las referencias del conjunto histórico de Albarracín. Parece ser que fue el refugio del cuerpo de guardia, frente al portal de Molina. Se trata de un edificio, del siglo XIV, muy original, dentro de los denominados de entramado de madera. Tiene una planta muy irregular.  La encontramos formando un ángulo agudo entre la calle del Portal de Molina y la de Santiago, en una posición que parece que se va a caer de un momento a otro. Ha sido restaurada por la Fundación Santa María de Albarracín, y hoy es un taller artesano. 

 

 Pasando el Portal de Molina se sale del recinto amurallado de la ciudad y se llega a la Plazoleta que nos  integra en el barrio del Portal. Estamos en la calle Palacios y, a la derecha, subiendo una escalinata se llega a la muralla. El portal de Molina estaba formado por dos torreones cuadrados y un arco de medio punto con dovelas de sillería. Podemos observar la solidez de la construcción.

 

 Casa-Palacio de los Navarro de Arzuriaga, situada en la misma calle de los Palacios. Esta familia era también poseedora de una casona que hemos visto anteriormente en la calle Azagra. Es digno de destacar el escudo de armas sobre la portada en arco de medio punto dovelada; y la labor de forja en las rejas de las ventanas.

 

 En la calle de los Palacios, a la derecha, se encuentra la subida a la calle del Carmen.

 

 En la calle de los Palacios, al terminar la mansión de los Navarro, a la izquierda, encontramos un callejón que nos lleva al adarve de la muralla, denominado "Adarve del Fondón". Convertido en un pequeño mirador desde él que podemos contemplar unas magníficas vistas de la ciudad con la catedral al fondo.

 

 De nuevo desde la Plaza Mayor, enfrente del ayuntamiento encontramos la subida de Santiago, escalinatas que nos llevan hasta la calle de Santiago. Aunque es una calle más ancha que las que hemos visto hasta este momento la estructura de sus casas sigue la pauta general, es decir: casas de entramado de madera, vanos adintelados con cerchas de madera, y zócalo de mampostería.

 

 Siguiendo la calle Santiago nos encontramos con la iglesia del mismo nombre. Construida en el siglo XVII, es obra del arquitecto Alonso del Barrio Dajo, que la inició en 1600 siendo terminada en 1626. La advocación a Santiago se eligió problablemente por la especial amistad de los Azagras con la orden militar de Santiago. Enfrente está la Casa de los Caballeros de la Orden de Santiago, que parece ser que tenían amistad con la familia Azagra, muy influyente como hemos visto en Albarracín. Hoy es un hotel

 

La iglesia fue restaurada en el año 2008 por la Fundación Santa María, a la que hay que agradecer su labor en  la localidad.

 

 La torre de la iglesia de Santiago fue erigida en 1726, y está algo inclinada. Se levanta sobre un cuerpo cuadrado de piedra, y sobre éste otros dos de ladrillo, de forma cuadrangular con esquinas redondeadas el primero en el que se aloja el cuerpo de campanas; el último, es más pequeño y  de forma octogonal, en cuyos lados se abren arcos de medio punto. Remata con un chapitel de teja árabe y una veleta de forja.

 

 Al final de la calle de Santiago junto al Portal de Molina, encontramos el Horno del Portal de Molina, típico de la localidad.

 

 La calle de la catedral nos conduce desde la Plaza Mayor hasta la de la Catedral. En ella se abría la puerta principal de la antigua ciudad árabe. A lo largo del recorrido nos encontramos con la llamada Casa de la Enseñanza, y a su lado la Casa de  los Monterde y Antillón. Esta última es la que vemos en la fotogafía, construcción del siglo XVII. La familia Monterde se fusionó con los Antillón de Santa Eulalia, cuyo escudo campea encima de la portada. La casa fue propiedad de don Martín Almagro.

 

 Escudo de los Monterde-Antillón, en su parte inferior aparece una cinta en la que pone: "Spes mea in domino": "Mi esperanza está en el señor"; el escudo se divide en dos cuarteles, a la izquierda se representa una flor de lis sobre unas peñas; y  a la derecha un águila exployada. En la parte superior, yelmo mirando hacia la derecha.

 

 Dignas de resaltar son las espléndidas rejas de forja en la planta inferior; y en los balcones en la superior.

 

 También debemos destacar su alero con casetones labrados. Decorados con canecillos de madera tallada con motivos de cabezas femeninas y hojas de acanto.

 

 En el año 1172 se crea el Obispado de Albarracín. Es el momento en el que se erigió un templo de traza románica en el lugar que ocupaba la antigua mezquita. La catedral actual se eleva en ese mismo emplazamiento. Está documentada una restauración realizada en estilo gótico en 1395, de la que quedan algunos restos. La Catedral que contemplamos hoy comenzó a construirse en 1572, finalizándose en 1600 con la terminación de la torre. En ella, trabajaron el arquitecto francés Quinto Pierres Vedel, constructor de la nave y el claustro; Martín de Castañeda, a quien se debe la cabecera y el coro; y Alonso del Barrio Dajo, que levantó la torre, de planta cuadrangular y rematada por un chapitel  octogonal de brillantes azulejos que domina la ciudad.

 

 El palacio Arzobispal situado al lado de la catedral. Se restauró en el siglo XVII. El obispo fray Juan Navarro-Gilaberte fue el que ordenó levantar la actual fachada. Entre 1984-95 se restauró y pasó a ser la sede de la Fundación Santa María de Albarracín. En la parte superior está el museo arzobispal.

 

 En la plaza de La Seo nº 2 podemos ver la Casa de Santa María. Esta casa-palacio perteneció a la familia Martínez de Espejo. En la actualidad, es una residencia cultural de la Fundación Santa María de Albarracín.

 

 Bajando por la calle Azagra hacia la parte baja de la ciudad podemos visitar el Colegio de Escolapios y su Iglesia. Éstos, estableciéndose en el municipio en 1731, construyeron poco después un edificio de planta cuadrada, con mampostería y ladrillo decorando las ventanas y el alero.

 

Todas las fotografías, menos la de la Alcazaba, han sido realizadas por Guadalupe Ferrández Sancho.

 

 

BIBLIOGRAFÍA:

 

-ANDRÉS MORENO MURCIANO: Albarracín. Ciudad histórica y monumental, Barcelona, Romagraf s.a., 1976.

 

-MARTÍN ALMAGRO BOSCH: voz “Albarracín”, pp. 92 a 96. Enciclopedia Aragonesa, Tomo I, Unión aragonesa del libro S.L., Zaragoza 1980. 

 

-Excelente estudio sobre la historia y linajes de Albarracín: http://www.uned.es/master-der-nobiliario/Linajes%20de%20Albarracin.pdf.

 

-ANTONIO ALMAGRO GORBEA: Albarracín islámico, Zaragoza, Instituto de Estudios Islámicos y del Oriente Próximo, 2009.

 

-Guía de la ciudad de Albarracín, Barcelona, Ambit Serveis Editorials. s.a., 2001.

 

-Noticias sobre las visitas y horarios visita monumentos:http://fundacionsantamariadealbarracin.com/de-caracter-museistico/castillo-principal

 

-Sobre la forja de Albarracín:

 ttps://cecalbarracin.files.wordpress.com/2014/12/adolfo_jarreta_la_forja_tradicional_carmen-martinez-samper.pdf.

 

-Estudio sobre el yeso rojo de Albarracín:

 http://www.al-axara.com/documentos/138.pdf.

 

 

 

 

 

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